martes, 22 de diciembre de 2020

1467. Navidad de la pandemia, 6 - De oveja nace un cordero

 

Y el Verbo se hizo carne

(Contemplación de un juglar franciscano

junto al Niño de Belén)

 

De oveja nace un cordero

y de mujer nace un niño,

que nadie puede engendrar

a alguien mayor que sí mismo.

 

De la materia, materia,

de lo finito, finito;

y nunca un Dios inmortal,

de mortal podrá ser hijo.

 

De idea nace una idea,

un pensamiento preciso,

mas todos los pensamientos

no dieron al mundo inicio.

 

Del amor brota el amor,

y crea a un hijo querido,

mas el amor todo junto

no trae a un Hijo Divino.

 

Pero el Verbo se hizo carne,

se hizo carne de sí mismo,

y Dios que era fecundó

su carne en cuerpo asumido.

 

María dio sus entrañas

a Dios santo, Uno y Trino,

y el Verbo se humanizó

divinizando su nido.

 

Misterio de no acabar

para entender su sentido,

misterio de la ternura

sin palabras ni suspiros.

 

Dios es mío por ser hombre,

hombre hasta ser excluido,

misterio de la locura

de Dios, que por mí ha sufrido.

 

Soy de Dios por ese vientre

que a Dios mismo ha concebido,

y soy hermano del Verbo

porque mi pan ha comido.

 

Y por hacerse mi sangre,

su sangre en Cruz ha vertido,

y Cuerpo y Sangre me da

en el Banquete Eucarístico.

 

Soy vida de vida eterna:

lo que soy lo soy en Cristo,

y soy el regio heredero

yo que soy un pobrecillo.

 

Heme aquí; ya más no puedo

decir más de lo que digo;

deja solo darte un beso

con infinito cariño.

 

Madrid, nocturno 22 diciembre 2020

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