Lo veremos tal cual es
La liturgia de todos los Santos tiene una nota singular: está hecha a modo de liturgia pascual. En la celebración eucarística no leemos, como habitualmente los Domingos, primero el Antiguo Testamento. Como en Pascua, leemos solo el Nuevo Testamento, comenzando por el Apocalipsis: Ap 7,2-4.9-14; siguiendo por san Juan: 1 Jn 3,1-3; y coronando las lecturas con el Evangelio de las Bienaventuranzas: Mt 5,1-12.
Lo veremos tal cual es,
dijo el discípulo amado;
no lo dijo sin saber
quien reposó en su costado.
Estar siempre con Jesús,
decía el apóstol Pablo,
ese es el cielo divino
que nosotros esperamos.
Estar si nunca cansarse,
imposible imaginarlo,
pues para que esto suceda
Dios está siempre creando.
Lo que el ojo nunca vio,
ni alcanzó oído humano,
ni ascendió a los pensamientos:
eso es el cielo esperado.
Es la morada de Dios,
que no es lugar ni es espacio;
es Dios mismo a lo infinito,
comunión con Él y abrazo.
No hay dos cielos diferentes,
uno alto y otro bajo,
uno suyo y otro nuestro,
cada cual por separado.
Como banquete de fiesta
será gozando y gozando,
con canciones y aleluyas
y el vino nuevo escanciado.
Aguardamos en la espera,
estando amando al Amado,
con la lámpara encendida
y el aceite preparado.
La Fe es la llama que arde,
que se prendió en el Calvario,
y en la mañana pascual
se hizo sol en el milagro.
Hoy las lecturas sagradas
templan mi pecho turbado,
y paz y consolación
en ellas he encontrado.
En verdad del Evangelio
seréis bienaventurados,
y ya lo sois, porque el Padre
la filiación os ha dado.
Ocho Bienaventuranzas,
y una a una yo repaso;
el alma pura es el cielo,
porque es divino regalo.
Y lo mismo el compasivo,
todo de Dios contagiado,
que
perdonar y salvar
solo Dios ha perdonado.
Dios es amor, y su cielo
es el amor consumado;
quien en amor permanece
el cielo ya está gustando.
Ser amado por Dios mismo,
por Él mismo acariciado,
por su divina ternura
es el cielo inaugurado.
Y en Jesús ha acontecido,
que Él es el cielo encarnado,
las flores a Dios predican,
mas en Cristo está habitado.
El cielo es el Pan y el Vino
es el cielo consagrado,
y en la Fe se hace presente
lo jamás imaginado.
Gaudete et exsultate,
fiesta de Todos los Santos:
a coro todos alaban
al Cordero Inmaculado.
¡Gloria a Ti, el solo Altísimo,
el Señor de nuestros cantos,
en la Asamblea fraterna
y en el Cielo que esperamos! Amén.
Madrid, Todos los Santos 2021.
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