martes, 2 de noviembre de 2021

1685. Comunión de Cuerpo Místico. Conmemoración de los Fieles Difuntos. El Juglar del Evangelio

 

Comunión de Cuerpo Místico

 

En la Conmemoración de los Fieles Difuntos la celebración de Eucaristía nos ofrece como posible Evangelio este texto sagrado de la Cena del Señor:

1 No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. 3 Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

5 Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». 6 Jesús le responde: “Yo soy el camino y la verdad y la vida” (Jn 14,1-6).

 

Comunión de Cuerpo Místico

es la Fiesta de los Muertos,

como fiesta de familia

así la vivo y la entiendo.

 

Meditando, meditando

he leído el Evangelio,

más allá de espacio y tiempo

pues Jesús es sacramento.

 

No es nostalgia decaída

el volver a los recuerdos,

es amor el recordar,

y es más bello lo que espero.

 

En confidencias de cena

Jesús decía el misterio,

cual noticia familiar

la despedida y regreso.

 

Es tan sencillo y tan puro:

Creéis en Dios, pues creedlo.

Y en puridad y humildad

callaban mis sentimientos.

 

Con tus palabras, Jesús,

en paz me acuesto y me duermo,

tú eres el Hijo que sabe,

tus palabras no son sueños.

         

          * * *

 

Jesucristo por delante,

abriendo luz y sendero,

que mortal entre mortales

él murió y nos dio el ejemplo.

 

Entre clamores y lágrimas

al Padre oraba en el Huerto

y a un ángel Dios envió

el Dios de todo consuelo.

 

Que pase de mí este cáliz

– su sudor regaba el suelo – ;

mas hágase tu querer,

no sea lo que yo quiero.

 

Jesús tomó nuestra muerte,

y en la suya fue hasta el cielo;

y toda culpa borró

su divino ofrecimiento.

 

Mas yo he de morir un día,

y desde ahora lo acepto;

lejos la odiosa, la Parca,

con su guadaña o su cetro.

 

Que no tiemble el corazón

en este trance supremo:

Voy a la Casa del Padre

A preparos un puesto.

 

Y volveré de seguro,

porque quiero recogeros,

y en el gozo adonde voy

conmigo quiero teneros.

 

Es mi Casa vuestra Casa

y mi Padre el Padre vuestro:

el cielo será familia,

porque hermano se hizo el Verbo.

 

          * * *

Pensando muy pensadores,

nos vamos viendo viajeros,

astronautas voladores

acaso a puertos inciertos.

 

Nada de eso nos decía

Jesús, divino Maestro,

al abrir del corazón

el cofre de sus secretos.

 

Volveré, somos familia,

confiad, y fuera el miedo;

en la casa de mi Padre

mi Padre me ha hecho el dueño.

 

Hoy es día de gozar

recordando a los que fueron…,

porque Jesús los sentó

y esperan a que lleguemos.

 

Hermosa es la vida entera

más allá del cementerio:

que mi reserva me espera

y amores y amor eterno.

 

¡Gloria a ti, Jesús amado,

con estos humildes versos;

son los versos de un juglar

que dicen que te queremos! Amén.

 

Madrid, Conmemoración de los Fieles Difuntos, 2 noviembre 2021


No hay comentarios:

Publicar un comentario