miércoles, 3 de noviembre de 2021

1686. Seguirle y ser su discípulo – Al eco de Lc 14,25-33. El Juglar del Evangelio

 

Seguirle y ser su discípulo

 

 25 Mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: 26 «Si alguno viene a mí y no pospone* a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

27 Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

….

33 Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío. (Lc 14, 25-33).

 

Seguirle y ser su discípulo,

juntos persona y programa

que toda palabra suya

era vida, ya mostrada.

 

Él va delante: y detrás

voy pisando sus pisadas;

con su Cruz es el primero,

yo mi cruz tras sus espaldas.

 

Seguirle es enamorarse

por quedar atravesada

una pasión infinita

y en sus redes enredada.

 

Cayó la Diosa Razón

que de Amor no sabe nada,

si amor es amor divino

que de una Virgen manaba.

 

Seguirle es jugarse el todo,

que mayor es la ganancia

si al renunciar a  mis cosas

mi Amor es mi Dios en casa.

 

II

Oteando voy caminos,

hoy aquí y en lontananza,

senderos para mi ser

de ambición ilimitada.

 

Yo soy  único, y no quiero

en la pasión desbocada

algo inferior a mis sueños

que corte mi talla y alas.

 

De ser amado y amar

yo llevo el alma marcada,

mas de un amor infinito,

no parecido a esta raza.

 

Yo, pequeñuelo entre muchos,

que con nadie se compara,

y a nadie quiere seguir

que mi alma se rebasa.

 

Pobrecito y buscador,

ya al mamar en la lactancia:

¿dónde está Dios, dónde está

que en las venas vive y llama?

 

III

Y si alguno viene a mí,

deje valiente su casa,

y aun cortando lo que fuere

con el alma desgarrada.

 

Seguir a Jesús, seguirle,

es hallar lo que buscaba,

humilde y muy dulcemente

sin ninguna propaganda.

 

Y lo que viene vendrá,

cuando Dios lo quiera y haga,

que uno solo que lo siga

nos dará otro panorama.

 

La gracia del seguimiento

es la gracia de las gracias,

sin ninguna pretensión:

el que ama, ama y calla.

 

Es la gracia que uno pide

con la luz de la mañana,

gracia que te ha de llevar

con Jesús hasta su Pascua. Amén.

Madrid, miércoles sem. XXXI, 3 nov. 2021.

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