Vendrá Jesús, radiante de alegría
El Adviento nos trajo en su día la inspiración de múltiples himnos, como puede ver el visitante en el sitio de mercaba.org, entrando en “El pan de unos versos”:
https://www.mercaba.org/Espiritualidad/Rufino/ADV/CARTEL_AVIENTO.htm
Ahora, al regresar a Jerusalén, el santo Adviento de Jesús reaviva la inspiración y el deseo, y tras anunciar el mensaje en la homilía, las palabras consoladoras de Jesús “levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”, suscitan versos de esperanza y entrega. Vayan como sencilla oferta de oración para nuestra liturgia comunitaria.
El Adviento está ungido de ternura. He aquí, como degustación espiritual, las antífonas de los Laudes del primer Domingo:
Ant. 1 Aquel día los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya.
Ant. 2 Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor y los árboles del bosque aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya.
Ant. 3 Vendrá el gran profeta y renovará Jerusalén. Aleluya.
Señor, despierta en tus fieles el deseo de prepararse a la venida de Cristo por la práctica de las buenas, obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino celestial.
Vendrá Jesús, radiante de alegría,
como esposo que sale de su estancia,
y con él el cortejo de los ángeles
pendientes de su luz y su mirada.
El mundo ya pasó y nace el nuevo,
pasó toda maldad, toda batalla;
y reinará por siempre el Evangelio
la vida, toda vida, que es su gracia.
Vendrá Jesús el día señalado
de la unidad de Dios y el alma humana;
y en la eterna, divina Trinidad,
Jesús y su familia harán su entrada.
Jesús es el final, nuestra ventura,
alzad vuestras cabezas coronadas;
su gloria dilatada es nuestra gloria
y su belleza nuestra paz colmada.
Podrá ceder el universo entero,
el tiempo y la materia en llamarada;
Jesús humilde, hermano y compañero,
será victoria excelsa que nos salva.
¡A ti, Jesús, divino Redentor,
que en obediencia al Padre nos amabas,
y diste vida y muerte en cruz clavado,
a ti, oh Hombre y Dios, toda alabanza! Amén.
Jerusalén, primeras vísperas del I dom. de Adviento 2021-2022
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