La belleza de la Iglesia
es la liturgia divina
En
este día de la solemnidad de san Pedro y san Pablo, el Papa Francisco nos ha
sorprendido con una “carta apostólica”, que inicia con las palabras Desiderio
derideravi, del Evangelio de San Lucas al comienzo del relato de la Cena
del Señor. Está dirigida “a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos, a
las personas consagradas y a todos los fieles laicos sobre la formación
litúrgica del pueblo de Dios”.
Es
un texto de lo más bello que ha escrito; es algo que llevaba dentro de su corazón,
y tenía que salir. Es la cita de un texto muy conocido cierto que con esta
carta se pretende “la formación” en la Sagrada Liturgia. Pero el texto mismo
traduce, de alguna manera, la belleza de lo más precioso que tiene la Iglesia.
Después de haber puesto fecha y firma, apostilla con una largo por quienes
somos “sacerdotes” en la familia franciscana.
¡Tiemble el hombre todo
entero, estremézcase el mundo todo
y exulte el cielo cuando
Cristo, el Hijo de Dios vivo,
se encuentra sobre el
altar en manos del sacerdote!
¡Oh celsitud admirable y
condescendencia asombrosa!
¡Oh sublime humildad, oh
humilde sublimidad:
que el Señor del mundo
universo, Dios e Hijo de Dios,
se humilla hasta el punto
de esconderse,
para nuestra salvación,
bajo una pequeña forma de pan!
Mirad, hermanos, la
humildad de Dios
y derramad ante Él vuestros
corazones;
humillaos también
vosotros, para ser enaltecidos por Él.
En conclusión:
nada de vosotros
retengáis para vosotros mismos
a fin de enteros os
reciba el que todo entero se os entrega.
San Francisco de Asís, Carta a toda la Orden II, 26-29
Esta carta nos ha suscitado
una rima espiritual que, muy gustosos, compartimos con los lectores y lectoras
que siguen este blog (y correspondiente YouTube) de “Las hermosas palabras del Señor”
La belleza de la Iglesia
es la liturgia
divina;
belleza que es la
antesala
de la visión
beatífica.
Belleza de una
presencia
de quien se fue y
no se iba:
celebrar es
convivir,
(¡Jesús!) en su
compañía.
Tomad mi cuerpo y
comedme,
y haceos sustancia
mía;
tomad el vino y
bebedme,
que es mi sangre
que destila.
La liturgia es
abandono
por sendas
desconocidas,
es la mesa
trinitaria
en mi casa y mi
cocina.
Y es la mesa
universal
que cielo y tierra
avecina:
todos los hijos de
Dios
con el Hijo de María.
Mesa de Dios en los
cielos,
nuestra mesa de
familia,
mesa de amor toos juntos
traspasados de
alegría.
L liturgia es luz
del cielo
en la tierra
amanecida,
la claridad de la
Gloria
en nosotros
esparcida.
Con símbolos y
palabras,
con silencios de
latría,
con cánticos de
alabanza,
con el cuerpo al
alma unida
al Creador amoroso
en la fraterna
armonía,
bendecimos
jubilantes
ofreciendo nuestra
vida.
Peregrinos que
avanzamos,
la liturgia es nuestra
cima,
es la esperanza a
la mano,
el gozo de su
venida.
Acoge nuestras tareas
de la cuna a la
partida;
todo fue
santificado
por Jesús, que todo
cuida.
La liturgia es
comunión
que nos sella y
pacifica,
triunfo de Dios en
mi ruta,
corona en su sien
ceñida.
La liturgia es mi
tesoro, mi festín de cada día;
Es Jesús Resucitado,
Viviente en su Iglesia
viva.
Pedro y Pablo se
levantan
hoy en su Roma
bendita,
y nos mandan una
carta
por su sucesor
suscrita.
Beso la carta
preciosa,
que ha de ser
segura guía:
Es por Jesús, mi Señor,
mi Amor, mi Pascua
y mi dicha. Amén.
Guadalajara,
jalisco, San Pedro y San Pablo 2022.
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