sábado, 2 de julio de 2022

1780. La belleza de la Iglesia es la liturgia divina. Rima espiritual sobre “Desiderio desideravi”

 

La belleza de la Iglesia

es la liturgia divina


En este día de la solemnidad de san Pedro y san Pablo, el Papa Francisco nos ha sorprendido con una “carta apostólica”, que inicia con las palabras Desiderio derideravi, del Evangelio de San Lucas al comienzo del relato de la Cena del Señor. Está dirigida “a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios”.

Es un texto de lo más bello que ha escrito; es algo que llevaba dentro de su corazón, y tenía que salir. Es la cita de un texto muy conocido cierto que con esta carta se pretende “la formación” en la Sagrada Liturgia. Pero el texto mismo traduce, de alguna manera, la belleza de lo más precioso que tiene la Iglesia. Después de haber puesto fecha y firma, apostilla con una largo por quienes somos “sacerdotes” en la familia franciscana.

 

¡Tiemble el hombre todo entero, estremézcase el mundo todo

y exulte el cielo cuando Cristo, el Hijo de Dios vivo,

se encuentra sobre el altar en manos del sacerdote!

¡Oh celsitud admirable y condescendencia asombrosa!

¡Oh sublime humildad, oh humilde sublimidad:

que el Señor del mundo universo, Dios e Hijo de Dios,

se humilla hasta el punto de esconderse,

para nuestra salvación, bajo una pequeña forma de pan!

Mirad, hermanos, la humildad de Dios

y derramad ante Él vuestros corazones;

humillaos también vosotros, para ser enaltecidos por Él.

En conclusión:

nada de vosotros retengáis para vosotros mismos

a fin de enteros os reciba el que todo entero se os entrega.

San Francisco de Asís, Carta a toda la Orden II, 26-29

Esta carta nos ha suscitado una rima espiritual que, muy gustosos, compartimos con los lectores y lectoras que siguen este blog (y correspondiente YouTube) de “Las hermosas palabras del Señor”

 

La belleza de la Iglesia

es la liturgia divina;

belleza que es la antesala

de la visión beatífica.

 

Belleza de una presencia

de quien se fue y no se iba:

celebrar es convivir,

(¡Jesús!) en su compañía.

 

Tomad mi cuerpo y comedme,

y haceos sustancia mía;

tomad el vino y bebedme,

que es mi sangre que destila.

 

La liturgia es abandono

por sendas desconocidas,

es la mesa trinitaria

en mi casa y mi cocina.

 

Y es la mesa universal

que cielo y tierra avecina:

todos los hijos de Dios

con el Hijo de María.

 

Mesa de Dios en los cielos,

nuestra mesa de familia,

mesa de amor toos juntos

traspasados de alegría.

 

L liturgia es luz del cielo

en la tierra amanecida,

la claridad de la Gloria

en nosotros esparcida.

 

Con símbolos y palabras,

con silencios de latría,

con cánticos de alabanza,

con el cuerpo al alma unida

 

al Creador amoroso

en la fraterna armonía,

bendecimos jubilantes

ofreciendo nuestra vida.

 

Peregrinos que avanzamos,

la liturgia es nuestra cima,

es la esperanza a la mano,

el gozo de su venida.

 

Acoge nuestras tareas

de la cuna a la partida;

todo fue santificado

por Jesús, que todo cuida.

 

La liturgia es comunión

que nos sella y pacifica,

triunfo de Dios en mi ruta,

corona en su sien ceñida.

 

La liturgia es mi tesoro, mi festín de cada día;

Es Jesús Resucitado,

Viviente en su Iglesia viva.

 

Pedro y Pablo se levantan

hoy en su Roma bendita,

y nos mandan una carta

por su sucesor suscrita.

 

Beso la carta preciosa,

que ha de ser segura guía:

Es por Jesús, mi Señor,

mi Amor, mi Pascua y mi dicha. Amén.

 

Guadalajara, jalisco, San Pedro y San Pablo 2022.


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