sábado, 2 de julio de 2022

1781. Dom XIV,C – Jesús nos envía a anunciar el Reino de Dios

                   Jesús nos envía a anunciar el Reino de Dios

Lc 10,1-12. 17-20

Texto:

Lc10 1 Después de esto, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. 2 Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. 5 Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. 6 Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. 7 Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. 8 Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, 9 curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”. 10 Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: 11 “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”. 12 Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad.

17 Los setenta y dos volvieron con alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». 18 Él les dijo: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno. 20 Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

 

Hermanos:

 

1. Hoy el Evangelio de san Lucas, que vamos siguiendo este año, nos presenta una escena única, que no la narran los otros tres evangelistas: una gran misión que organiza Jesús para anunciar por pueblos y aldeas el Reino de Dios. “Designó el Señor a otros setenta y dos”, dice el texto sagrado, es decir, aparte de los Doce a otros setenta y dos.

Jesús moviliza a este escuadrón en torno a sí, para que le ayuden en lo que él ha venido a hacer: anunciar a Dios por todas partes. Uno cae en la cuenta de que, sea yo quien sea, ocupe el puesto que ocupe, yo puedo y debo ser un mensajero de Dios en medio del mundo. Dichoso yo si he sido elegido a esto y solo esto: a ser mensajero de Dios, a pregonar a Dios, a anunciar su Reino, que ha sido la misión de Jesús en esta tierra.

 

2. Lo llamativo de este mensaje es que Jesús da un estilo para ellos y, en consecuencia para nosotros, un estilo de anuncio y un estilo de Iglesia.

La primera sorpresa del texto es que, según el sentir de Jesús, la cosecha que se presenta es inmensa; es tan grande que no hay cosechadores suficientes, y que por eso hay que pedir al Padre que suscite por todas partes obreros para su mies. Estos obreros, en este caso, no son precisamente los sembradores, sino los cosechadores, los colectores, de la mies.

Esta frase que un día dijo Jesús, nos da una visión de esperanza, que es la visión que él llevaba dentro de sí mismo. ¿Haríamos tarición al texto sagrado, si decimos que lo que dijo Jesús un día lo está diciendo hoy a nosotros: que la mies es mucha, tanta, que los obreros son pocos, que debemos rogar al Padre que envíe más y más operarios a sus campos, a recoger su cosecha? No, hermanos, no es ninguna traición al texto el seguir pensando de esta manera. El mundo es la cosecha de Dios; el mundo están ansioso por escuchar el mensaje de los mensajeros de Dios. El bien es mayor que el mal; y el bien, al fin, vence al mal. El mundo nos está esperando: la mies es mucha. Repitamos: es tanta la cosecha, que los cosechadores resultan ser pocos para la inmensa recolección.

 

3. Siguiendo con el texto sagrado, oigamos cómo piensa Jesús que debe ser el estilo de su empresa.

Lo primero, advierte que van como corderos en mediod e los lobos. Las contradicciones y persecuciones han de venir. No se pueden hacer ilusiones; los lobos existen. Los mensajeros de Dios necesitan valentía y confianza, dispuestos a todo, incluso a afrontar la muerte. Jesús nunca ha negado que esa maldad existe. No lo ha negado con palabras, y su propia vida es prueba de esa maldad; él fue víctima de la injusticia y de la maldad, y sus servidores y mensajeros deben estar dispuestos a lo mismo: a la calumnia, a la persecución y a la muerte. Dios vencerá a su modo y estilo.

 

4. Hermanos, este Evangelio que estamos escuchando ye xplicando ha tenido una actualización maravillosa – diríamos milagrosa – en un suceso ocurrido el lunes pasado en el Vaticano. Dicen las noticias de la Iglesia:

“El Papa Francisco ha recibido este lunes (27 de junio de 2022) en el Aula Pablo VI del Vaticano a cientos de miembros del Camino Neocatecumenal, encabezados por los responsables a nivel internacional  {Kiko Argüello, el padre Mario Pezzi y María Ascensión Romero].

En este acto al que el Papa ha llegado y se ha marchado caminando apoyado únicamente en un bastón, Francisco ha enviado a 430 nuevas familias en misión que se repartirán por decenas de países de los cinco continentes a petición de los obispos locales”.

Hace falta valor y fe para que padre con sus hijos se ofrezcan a ir en misión a un país que no conocen, fiados solo en la fuerza de Dios, a quien quieren anunciar con su propio testimonio y, a ser posible, con su palabra. Pues esto existe y está ante nuestros ojos; y estos hechos nos muestran que el Evangelio existe, que el Evangelio es verdad y es posible.

 

5. Y luego – siguiendo el texto sagrado – les dice lo mismo que a los apóstoles: que no lleven nada: Dios, como Padre se va a cuidar de alimentarlos.

La misión va a ser muy sencilla: 8 Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, 9 curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.

 

6. El resultado de la misión nos lo cuenta, con palabras triunfantes, el mismo evangelista: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

La palabra de Dios hace milagros lo mismo en el que al lleva que en el que al recibe con fe y sencillez. Pero Jesús añade – y es la última frase on que termina el Evangelio de hoy: Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

El que predica el Evangelio, hermanos, tiene su nombre escrito en el cielo, escrito en el corazón de Dios.

 

En conclusión, hermanos, miremos a los ojos de Cristo, y bajo esta divina mirada de paz, digamos:

Gracias, Señor, porque enviaste y sigues enviando mensajeros de Dios al mundo; dispón mi corazón, para que yo también esté dispuesto a recibir esta gracia, si tú me la concedes. Amén.

 

Guadalajara, Jalisco, sábado 2022.

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