Jesús, el Buen Samaritano
Lc 10,25-37
Texto
evangélico:
25 En esto se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». 26 Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». 27 Él respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo». 28 Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». 29 Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?».
30 Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a
Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos
y se marcharon, dejándolo medio muerto. 31 Por casualidad, un sacerdote bajaba
por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. 32 Y lo mismo hizo
un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. 33 Pero
un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se
compadeció, 34 y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino,
y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. 35 Al
día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida
de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. 36 ¿Cuál de estos
tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». 37
Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz
tú lo mismo»
1.
Jesús inventaba cuentos – que llamamos “parábolas” – para explicar verdades
reales. Unas veces estas parábolas eran simpáticas; otras severas, pero siempre
ejemplaos que hacían reflexionar: El que tenga entendimiento, que discurra.
Hoy quiero comenzar esta homilía, trayendo a los ojos, no un cuento, sino una página del periódico, que cuenta lo que pasa en México, una página firmada por el gabinete de seguridad federal.
“Ciudad
de México; 5 de Julio. - Julio tuvo un inicio violento en
materia de víctimas de homicidio doloso en el país.
En
los primeros cuatro días del mes, de la segunda mitad del año, 338 personas
fueron asesinadas; un promedio de 84.5 al día.
La
mayoría de las muertes intencionales en números absolutos se contabilizaron al
momento en Guanajuato, 34; Estado de México, 32; Jalisco, 26; Zacatecas, 25;
Michoacán, 22; Chihuahua, 17, según el reporte diario de víctimas del gabinete
de seguridad federal.
Ayer
lunes se acumularon un total de 76 asesinatos en el país, la mayoría en el
Estado de México, 9; Veracruz, 8; Zacatecas, 7; Michoacán, 6.
Luego
de que en Junio no hubo ningún día con 100 o más asesinatos, el domingo sumaron
103, por lo que al momento es el día más violento de Julio.
Cabe
recordar que Junio se ubicó como el segundo mes más violento del año, al
contabilizar 2 mil 289 asesinatos en el país; un promedio de 76.3 al día”
(Consultado en Internet).
En
suma, que en la actualidad ya pasan de 120.000 los asesinatos perpetrados
durante este gobierno. Ahí están los datos, cada uno reflexione.
Nada
extraño que los Obispos de México nos inviten a reflexionar y orar por la paz en
este mes de julio:
“En
todas las misas a celebrarse el próximo 10 de julio hacer memoria de todos los
sacerdotes, religiosos y religiosas que han sido asesinados en el país y
ofrecer la intención de la eucaristía por su vida para que su dolor nos
acompañe en este camino por la paz. En los templos se pueden colocar fotografías
de estos hombres y mujeres que han dado su vida por el pueblo de Dios y han
recibido la muerte violenta".
2.
Pero vengamos al Evangelio de Jesús desde el principio.
Maestro,
¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?.
Una
pregunta sobre lo esencial, Una pregunta similar a aquella ora que se
formula: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos de la Ley de
Dios? ¿No la podrá responder un niño? El principal mandamiento es aceptar a
Dios como lo que es: es el Creador, es el dueño de la vida, es el lo que conoce
todo y está presente en todo, es el que nos cuida, es el que nos va a pedir
cuentas al salir de este mundo. A Ese tenemos que respetarle y amarle, por
encima de todas las cosas.
Pero
el que pregunta no es un niño, o un jovencito que quiere aprender; es un doctor
de la Ley que sabe por donde se anda. Los doctores de la Ley saben que en la
Torá, en los cinco primeros libros de la Biblia, es decir, Génesis, Éxodo, Levítico,
Números y Deuteronomio, hay muchos versículos que son preceptos. Los doctores
posteriores al tiempo de Jesús lograron hacer una lista hasta de 613. ¿Cuál es
el principal de ellos?
A
esta pregunta Jesús responde con otra pregunta: Tú doctor de la Ley, «¿Qué
está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?».
Y
el doctor de la Ley respondió con el Shemá, la oración que rezan los judíos –
ayer y hoy – todos los días: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón
y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo
como a ti mismo».
Y Jesús respondió: Perfecto, eso es todo. Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida.
3.
Pero el doctor que era doctor, quiso mostrar que sus preguntas eran sabias, y
siguió preguntando: Ahora bien, ¿quién es realmente mi prójimo? ¿Es que yo voy
a decir que todo el mundo es mi prójimo? Eso no puede ser.
Es,
hermano, algo así como si alguien llamara a nuestra puerta, que se ve que
tienen tiene hambre:
-
Por favor, ¿quién es usted?
-
Un emigrante en busca de trabajo.
-
Pero ¿con papeles p sin papeles?
-
Mire, le voy a dar un bocadillo, y le voy
a dar también 10 euros, pero más no puedo hacer, no me complique, que yo no
estoy en este asunto.
Pero
a lo mejor este mismo indigente llama a otra puerta y sale y cristiano que le
dice: Mire, le voy a llevar a las oficinas de Cáritas a ver qué nos dicen sobre
el asunto de los papeles, y se le arreglan las cosas para que usted tenga
trabajo, que ya me hago cargo de lo que significa dejar el propio país para ver
si encuentro algo.
Son
puntos de vista distintos a los mismos problemas.
¿Quién es mi prójimo? Y Jesús responde: Aquel que me necesita, sea quien sea: aquel que me necesita y yo en algo le puedo ayudar.
4.
Y Jesús, de repente inventa un cuento, en el que deja en mal lugar a los
ministros del Templo – sacerdotes y levitas – y toma como ejemplo la conducta
de un samaritano, gente odiada por los judíos. Ese hombre es el que tuvo
compasión, el que lo curó, el que lo llevó al mesón-hospital, el que pagó los
gastos, el que cambió su plan de viaje, y el que al final, le dijo al
hospedero: te lo encargo, y si gastas más, a mi vuelta yo lo pago.
Hermanos
¿estas personas existen? Sí, existen, sí. Y sin pretenderlo, Jesús se ha
retratado a sí mismo. Él es nuestro Buen Samaritano.
Él
es el que nos ha encontrado heridos
junto al camino, el que nos ha cargada en su cabalgadura, el que nos ha curado,
el que ha dado su vida por nosotros, y el que finalmente nos ha prometido el
Reino de los cielos. Él es el Buen Samaritano. Un ejemplo, lo que él hizo con
aquella mujer samaritana, a la que pidió agua de beber, y él el dio el
manantial de agua que salta hasta la vida eterna.
Hermanos, el Jesús de nuestra fe es eel Buen Samaritano de nuestras almas y lo será siempre. Podemos confiar en él sin condiciones.
Jesús, Buen Samaritano. Te damos gracias, porque tú te has acercado a nuestras vidas, a la mía. haz que yo recoja tu ejemplo y tenga un corazón de Buen Samaritano para las personas que me necesitan y yo les pueda ayudar. Amén.
Guadalajara,
Jalisco, viernes 8 de julio de 2022.
No hay comentarios:
Publicar un comentario