lunes, 18 de julio de 2022

1786. Junto a los pies del Señor – Rima de María a los pies del Señor

                                     Junto a los pies del Señor


Recordando tiempos antiguos, en este día del Evangelio de Marta y María, viene a mi pensamiento que conocía a las Hermanas de Santa Marta de Périgueux, cuando residí en la Ermita de la Virgen del Castillo de Miranda de Arga, Navarra (1975-1978). En el trato fraterno con estas hermanas, muy queridas en el pueblo compuse una “aurora de Santa Marta” (Véase: Flos sanctorum, 29 julio, en mercaba.org) y un himno para las santas hermanas Marta y María de Betania (Flos sanctorum, 22 julio, en mercaba.org).

Hoy vuelven estas dos hermanas… San Lucas ignora el pueblo de Betania para esta escena, pueblo arrimado a Jerusalén.

Más allá de la ubicación concreta, la figura de Marta y María son revelación de Evangelio, como hemos tratado de explicar en la homilía.

María no está enseñando que solo la intimidad con Jesús es el conocimiento que el cristiano necesita. El mundo de sí es misterio, aunque lo toquemos con nuestras manos y lo toquemos con nuestros ojos. Y lo que está pasando en la Iglesia (esta “marejada”, decimos en los versos) es también misterio… Solo la intimidad con Jesús es la clave. Ahí está la sabiduría, ahí está la respuesta.

El Señor nos lo conceda.

 

Junto a los pies del Señor

tiendo mi alfombra casera,

que sus plantas se descansen

y yo apoye mi cabeza.

 

Como princesa y esclava

soy feliz porque él me acepta;

soy la mujer que le escucha,

y el escuchar me alimenta.

 

Cuando él habla se descubre,

y de adentro se revela;

lo que dice, solo él

puede decirlo de veras.

 

El día que Dios creó

de la nada cielo y tierra

ya anunciaba el Evangelio

que mi Señor hoy entrega.

 

En el pecho que lo acoge

su palabra es confidencia,

es más dulce que la miel,

más clara que el agua bella.

 

Hay un secreto del ser

en las galaxias y estrellas;

el secreto de su Reino

es más secreto que el de ellas.

 

Secretos del corazón,

no formado por ideas;

secreto de sus amores

en los que Dios se deleita.

 

El Padre los da a su Hijo,

que los dos son transparencia,

y el Hijo los comunica

por esta amante a su Iglesia.

 

En la mar hay marejada,

las olas están revueltas,

rojo y oscuro está el cielo,

las barcas se tambalean.

 

Mi amado Jesús es calma,

calma que viene y me llena,

y “El Espejo de los lirios”

es lago, parque  de escenas.

 

Él es la Palabra exacta,

más allá de toda ciencia,

la que mi ser necesita,

la única que desea.

 

Ciencia-visión que es del cielo

y ya comienza en la tierra,

que lo que enseña la fe

es aquello que se espera.

 

El amor se hizo silencio

y allí entrega sin reserva,

adorar sencillamente

y sea como Dios quiera.

 

María estaba a sus pies,

y escuchar era su ofrenda;

ella  estaba con Jesús,

Jesús estaba con ella.

 

Pues así yo quiero estar,

pleno de toda pobreza,

y sea él lo que es,

mi saber y mi riqueza.

 

A Jesús toda la gloria

cuando mi fin ya se acerca,

sin resquicio de lamento,

que él es la obra perfecta. Amén.

 


JJunto a los pies del Señor

tiendo mi alfombra casera,

que sus plantas se descansen

y yo apoye mi cabeza.

 

Como princesa y esclava

soy feliz porque él me acepta;

soy la mujer que le escucha,

y el escuchar me alimenta.

 

Cuando él habla se descubre,

y de adentro se revela;

lo que dice, solo él

puede decirlo de veras.

 

El día que Dios creó

de la nada cielo y tierra

ya anunciaba el Evangelio

que mi Señor hoy entrega.

 

En el pecho que lo acoge

su palabra es confidencia,

es más dulce que la miel,

más clara que el agua bella.

 

Hay un secreto del ser

en las galaxias y estrellas;

el secreto de su Reino

es más secreto que el de ellas.

 

Secretos del corazón,

no formado por ideas;

secreto de sus amores

en los que Dios se deleita.

 

El Padre los da a su Hijo,

que los dos son transparencia,

y el Hijo los comunica

por esta amante a su Iglesia.

 

En la mar hay marejada,

las olas están revueltas,

rojo y oscuro está el cielo,

las barcas se tambalean.

 

Mi amado Jesús es calma,

calma que viene y me llena,

y “El Espejo de los lirios”

es lago, parque  de escenas.

 

Él es la Palabra exacta,

más allá de toda ciencia,

la que mi ser necesita,

la única que desea.

 

Ciencia-visión que es del cielo

y ya comienza en la tierra,

que lo que enseña la fe

es aquello que se espera.

 

El amor se hizo silencio

y allí entrega sin reserva,

adorar sencillamente

y sea como Dios quiera.

 

María estaba a sus pies,

y escuchar era su ofrenda;

ella  estaba con Jesús,

Jesús estaba con ella.

 

Pues así yo quiero estar,

pleno de toda pobreza,

y sea él lo que es,

mi saber y mi riqueza.

 

A Jesús toda la gloria

cuando mi fin ya se acerca,

sin resquicio de lamento,

que él es la obra perfecta. Amén.

Cuautitlán Izcalli, lunes de la semana XVI, 18 julio 2022.

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