Rima espiritual sobre la
Transfiguración del Señor,
domingo II de Cuaresma.
El
sagrado icono de la Transfiguración del Señor (meta-morfosis, dicen los griegos), es una imagen completa de quién
es Jesús, Hijo de Dios, Hijo del hombre. Ocurre además que esa “luz tabórica”.
Que resplandece en su rostro y en sus vestidos, envuelve también a la Profecía
(Elías) y a la Torá (Moisés), y me envuelve también a mí, que quedo en él
transfigurado. Toda la historia de Dios queda glorificada por el resplandor de
Cristo, a quien han mirado la Ley y los Profetas. Y la Iglesia entera – yo, que
soy Iglesia – queda transfigurada por esa Gloria que se manifestó en el Monte
santo. La Transfiguración de Jesús anuncia el logro de mi vida, y me lanza al
futuro, en que ha de triunfar su santa Pascua.
Mas
no lo contéis a nadie: vividlo, y Dios hará lo demás.
Como
cristiano, a todos los transfigurados por la gracia de Jesús dedico en la fe
esta sencilla rima espiritual en la fe de la Iglesia.
Más blancos que la blancura
eran aquellos vestidos,
porque era la luz divina
la que brillaba en el Hijo.
Mi Jesús en el Tabor,
el Sinaí de sus íntimos,
hablaba con Moisés
y con Elías, su amigo.
Hablaban los tres como hablan
los de antiguo conocidos,
y hablaban de la Pasión
como sagrado destino.
Pero una voz les cortó,
cuando Dios Padre intervino:
Este es mi Hijo, mi amado
escuchadle… con cariño.
Escucha, Israel, escucha,
abre perfecto el oído,
palabras de amor y vida
son esas que yo te dicto.
Escucha, Israel amado,
como mi pueblo elegido,
que una alianza de amor
con sangre hemos convenido.
Tendrás en mis mandamientos
mis secretos compartidos,
y su observancia será
mejor que los sacrificios.
Escucha, Israel, escucha,
que escucharás mis latidos,
por amor y solo amor
te digo lo que te digo.
Dios hablaba y escribía
la Torá desde el principio,
y aquella voz creadora
recreaba el Paraíso.
Mas hoy en el Monte santo
la voz del Padre amantísimo,
entregaba el Evangelio,
secreto definitivo.
Este es mi Hijo, escuchadle;
suene su voz por los siglos,
que más que mi Hijo amado
nada me guardo escondido.
Él es mi Sabiduría
y todo mi regocijo,
y el que lo escuche tendrá
la entrada en el Uno y Trino.
Este es mi Hijo, Jesús,
el compañero y vecino,
el que bajó de los cielos
para hacer cielo este sitio.
Caminar voy caminando,
como puedo, pobrecillo,
pero conmigo camina
el que bien sabe el destino.
Por la fe que me traspasa
Transfigurado lo he visto:
Creo en Jesús, creo en él,
Viviente, Dios encendido.
Pero volvieron los ojos
y era otro, aunque era el
mismo:
el cotidiano Jesús…,
y los demás eran idos.
Este Jesús Sacramento,
de mi oración y mis libros,
el cotidiano que adoro,
es mi todo y mi sentido.
Mi vida transfigurada
la arrojo en su pecho y nido,
no quiero ser otra cosa
que amor en él recibido.
Y no lo digáis a nadie,
que dirán que es un delirio:
demasiado extraordinario
para verse tan sencillo.
Bañado en la luz tabórica
yo soy yo y me identifico:
soy lo que soy, yo confieso
por lo que visto y oído.
Soy de Jesús resplandor,
suyo soy, por ser discípulo,
y no aspiro a nada más
que es el todo a lo que
aspiro.
Sé, Jesús, milagro en mí,
sé el que eres, yo te pido,
y hazme tuyo, todo tuyo,
y lo vean tus adictos. Amén.
Cuautitlán Izcalli, sábado
precedente al domingo II de Cuaresma,
2Seis días más tarde Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan,
sube aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos.
3 Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede
dejarlos ningún batanero del mundo. 4 Se les aparecieron Elías y
Moisés, conversando con Jesús. 5 Entonces Pedro tomó la palabra y
dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí!
Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
6 No sabía qué decir, pues estaban asustados. 7 Se formó
una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo, el amado;
escuchadlo». 8 De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más
que a Jesús, solo con ellos. 9 Cuando bajaban del monte, les ordenó
que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre
resucitara de entre los muertos. 10 Esto se les quedó grabado y
discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.
Hermanos:
1. Todos los años el primer domingo de Cuaresma es el
desierto y las tentaciones; y el segundo domingo, todos los años, es el
Evangelio de la Transfiguración de Jesús delante de los tres predilectos:
Pedro, Santiago y Juan.En un caso y en
otro cambian los Evangelios, pero no las es penas. Este contraste nos dice
algo. El desierto habla del arduo camino que hay que recorrer, Jesús va
delante; la Transfiguración anticipa el punto de llegada: la Pascua. Sin
desierto no hay Pascua, peor también sin Pascua no hay desierto. El
protagonista es el mismo, y se trata de un solo misterio.
Y la vida humana es así: un misterio de contraste, el
dolor y el gozo de una felicidad que es nuestra se funden en una misma persona.
2. En todo caso, la Transfiguración del Señor es un
momento de la vida de Jesús, que pone ante los ojos un retrato total de quien
es Jesús; es un tratao completo de cristología. No nos sorprenda que la
Iglesia, siguiendo la tradición de neustros hermanos de Oriente, haya tomado la
Transfiguración de Jesús para venararla no solo como una estampa de Cuaresma,
sino como una fiesta en sí misma. El día 6 de agosto se celebra todos los años
la Transfiguración del Señor.
Tengo entendiendo que en el Oriente cristiano, los que s3
dedicaban a pintar los santos iconos del Señor, de la Madre de Dios, de los
Santos, comenzaban su itinerario espiritual pintando la Transfiguración, y la
pintaban de rodillas, en ayuno y oración.
3. Vamos ahora a precisar detalles para gustar de este misterio
de alegría que se nos propone para que lo descubramos.
Seis días después, dice el evangelista. Seis días después, ¿de
cuándo? Seis días después del primer anuncio solmene de la pasión, muerte y
resurrección de Jesús, que siguió a la confesión valiente e iluminada de Pedro:
Tú eres el Mesías.
Efectivamente, Jesús aceptó este título: el Mesías, sí,
ero no el Mesías triunfal que ellos imaginaban, sino el Mesías rechazada y
sufriente, que el Dios del cielo habría de reivindicar por la resurrección.
Seis días después de que Jesús dijo a Pedro “Apártate de mí, Satanás, tú
piensas como los hombres, no como Dios”, seis después, tomó Jesús aparte a tres
predilectos, Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos – precisamente a
esos tres que más tarde los apartó consigo cuando llegaron al Huerto de los
Olivos – a un monte alto. No sabemos qué monte era, pero la tradición lo ha
identificado como el monte Tabor, el monte más alto de Galilea, la tierra de
Jesús. Quisiéramos saber los detalles puntuales. ¿Los llevó para transfigurarse?
Es lícito pensar que no. San Lucas en este punto nos da un detalle esencial:
los llevó consigo para orar.
4. Estamos en un momento crucial de la vida de Jesús.
Aquel entusiasmo del principio se ha ido amainando, y dentro el grupo
apostólico pueden surgir dudas ante el panorama fututo que se va oscureciendo.
Jesús habla del rechazo y la muerte como camino necesario para que Dios pueda
implantar su reino en el mundo. Verdaderamente los caminos de Dios son muy
distintos de los caminos del hombre. Y es necesaria la luz y la fuerza de la oración.
Y allá en el monte ocurre lo que nadie había proyectado,
que de pronto, aparecen los amigos de Jesús que él llevaba por dentro. No
vinieron de fuera; vinieron de dentro, hablaban con Jesús.
Jesús, humano y al mismo tiempo Hijo de Dios, vivía el
mundo de Dios en su propio ser. Estaba viviendo la profecía, representada por
Elías, el más sorprendente de los profetas; estaba viviendo la Lay de la
Alianza de Dios con los hombres, representada por Moisés. San Marcos nos da
este detalle bellísimo y conmovedor: que los vestidos de Jesús se hicieron de una
blancura divina, que no hay tintorería en el mundo que pueda dar ese color.
Jesús es todo divino ciertamente.
Fue una escena acaso de segundos no más, el tiempo
necesario, no más, para que Pedro, en un éxtasis que nunca había tenido en la
vida, dijera: Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres
tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Pero más importante que lo que Pedro dijo era lo que el
padre declaró: Este es mi Hijo, el amado;
escuchadlo.
5. Y de pronto, volvieron la mirada, y no había nada, lo
de siempre: Jesús solo, Jesús normal. ¿Pero es que había cambiado la realidad
interior? ¿No nos daremos cuenta de que, aunque no lo veamos, Jesús es el que
vive con Dios, el que mora en esas realidades maravillosas de las santas
Escrituras, en compañía de Elías, de Moisés, de todos los personajes que han
escrito los libros santos?
Hermanos, seguramente que a lo largo de nuestra vida no
se nos va aparecer el Señor en una visión esplendorosa delante de los ojos,
como con frecuencia se cuenta de los santos: Jesús Niño en los brazos, como se
pinta a San Antonio y a otros Santos, Jesús Crucificado como se apareció a san
Francisco cuando recibió las llagas, Jesús Resucitado…, o u brazo de Jesús como
vio Santa Teresa, Jesús en al Hostia santa de la Eucaristía. No se nos va
aparecer; pero no hace falta. Ellos vieron la cabeza y era el Jesús de todos
los días, el habitual, todo normal y corriente. Pero, repitamos el pensamiento
dicho: Jesús ¿era menos Jesús, menos maravilloso, con su ropa de todos los
días, que con la túnica resplandeciente como el sol o como la nieve? Era el
mismo, era el Hijo de Dios. Los ojos de la fe nos lo hacen descubrir, y a lo
mejor, una lucecita clara del corazón te loe stá diciendo: es él, es el Jesús
del Evangelio.
No lo contéis a nadie…. No lo podrían entender. Aguardad
a que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos. Y los tres apóstoles
privilegiados se preguntaban entonces: ¿Qué querrá decir eso de “resucitar de
entre los muertos”?
Nosotros, hermanos, somos afortunados. Sabemos qué quiere
decir eso de “resucitado de entre los muertos”.
Concluyendo, hermanos, el misterio de la Transfiguración,
por la gracia de la fe, lo tengo yo en mi casa y lo puedo experimentar, lo
tengo en la iglesia, ante el Sagrario y en todas las celebraciones cristiana,
lo tengo también en mi trabajo. La presencia de Jesús, el Viviente, es la
presencia de Jesús TRANSFIGURADO. Es el Hijo amado, gocémonos con él. El Padre
nos dice: Escuchadle. Escuchadle quiere decir: obedeced. Escucha, Israel, el
Señor nuestro es solamente uno, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu
corazón, con toda tu alma, con toda tu emnte, con todas tus fuerzas. Era el Schemá, el comienzo y síntesis de toda
la Ley. Nuestro Schemá es Jesús, el
Hijo amado, presentado por el Padre: Escuchadle.
Señor Jesús, por la fe que
me las dado, te veo ante mis ojos. Eres el Hijo amado del Padre, te escucharé,
te obedeceré. Tú será el Evangelio de toda mi vida. Amén.
Rima cuaresmal al eco del Evangelio del día. Lunes primero de Cuaresma.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo (Mt 25,34)
Soy el bendito del Padre y así me llamo y me siento y Jesús me dio este nombre cual parte de su misterio.
Los ”Benditos de mi Padre”, nos llamaba el Hijo eterno, el Rey que en trono de gloria era el Juez del mundo entero.
Y compartía su herencia, que era gracia y era premio, el galardón de la vida haciendo el balance neto.
Benditos desde el principio, cuando la tierra y el cielo, quedaban constituidos por un divino proyecto.
Estaba yo en los orígenes, como hijo, no cual siervo, hijo amado en el Amado amado en Jesús sin tiempo.
Venid, Benditos, decía, usando el nombre más bello, el que mi Padre pensó, cuando creó el universo.
Bendito es proyecto y nombre; y mi apellido señero es Jesús, hermano mío, hermano de carne y hueso.
Mi ruta terrena toda no será el despeñadero que me derrumba en la nada muertos el alma y el cuerpo.
Mi ruta era bendición, muy florido mi sendero, porque mi Padre de amor cuidaba mis pies tan tiernos.
Bendecido, bendecido, por gracia, sin merecerlo, y nunca me cansar de decir y agradecerlo.
Bendecido, bien seguro, humildemente sin miedo, por dentro divinizado, por fuera uno más del gremio.
Mis venas se calcifica y el corazón baja el remo, y a esta hora postrera te vienen presentimientos.
Bendecido, bendecido, desde adentro, muy adentro, con la caricia de Dios, que me hace ser hombre nuevo.
Vosotros a la derecha, decía el juez justiciero; que empieza el juicio final y cada quien en su puesto.
Venid, Benditos, venid, venid conmigo derechos, y heredad como benditos conmigo mi propio Reino.
Yo canto y yo cantaré lo que me sale del pecho, este cántico de amor para el día de mi entierro.
Si entonces mis labios mudos yacen quietos en silencio, la Iglesia, mi Madre amada, cantará con estos versos.
Cielo y tierra en sinfonía con la paz del firmamento, haremos un coro juntos dulcemente bullanguero.
Venid, Benditos, venid, cumplidos vuestros deseos, su Gloria de Santidad os da mi Padre, que es vuestro.
Y oí la voz que decía: Exultantes adoremos, al que era y al que es y a Jesús, nuestro concierto.
Jesús, Jesús, dulce amor, remanso de mis anhelos, de tus palabras me fío, con ellas mi vida sello.
Tú serás mi Apocalipsis y eres ya el seguro puerto; eres tú el primer Bendito y en tu Bendición me pierdo. Amén.
Rima espiritual, festiva, sobre Mc 8,15 - Martes antes del Miércoles de Ceniza (Numeración incorrecta; sería 1943)
Jesús y los discípulos iban en la barca. Se les
había olvidado llevar pan, y no tenían más que uno. Jesús entonces les dijo:
Cuidado con la levadura de los Fariseos y la de Herodes. ¿Qué más les dijo
sobre la levadura? No lo sabemos. Los Fariseos eran una levadura que hacía
perder la masa. ¡Qué frase más dura! Pero es que Jesús tiene otras iguales
contra los fariseos; fue terrible, terrible. Los Fariseos, al parecer los
garantes más autorizados de la pureza de la Ley, según Jesús eran los que
destruían el sentido auténtico de la Ley de Dios, que se basa en al revelación
del Amor. Esta era la imagen fatal que tenía Jesús del conjunto del mundo fariseos.
Pro también tenían una imagen pésima de Herodes (Lc 13,12). ¿Es un juicio
político que emite sobre la gestión? Sin duda que no; era por otra cosa.
Jesús nos ha confiado a sus discípulos, en el
Sermón de la Montaña, que seamos sal de la tierra y luz del mundo (Mt 5,13-14). Y ha hablado
también de la levadura en relación con el crecimiento del Reino de Dios (Lc
13,21).
Con estas referencias y de un modo sencillo y
festivo componemos esta rima.
12A
continuación, el Espíritu lo empujó al desierto.13Se quedó en el desierto
cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles
lo servían.
14Después
de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio
de Dios; 15decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en
el Evangelio».
Hermanos:
Un
Evangelio extremada breve e intenso. Son cuatro versículos. En los versículos se
nos habla de Jesús en el desierto, y en dos versículos del comienzo de la
predicación del Señor.
Acabamos de
empezar la santa Cuaresma; nos vamos a detener especialmente en el significa de
los dos primeros versículos.
La Cuaresma
es un tiempo e gracia que el Señor nos concede, un camino espiritual, ene seis
etapas, en seis domingos, que nos lleva hasta la Pascua de Jesús, centro de la
año litúrgico y de la espiritualidad de la Iglesia. El protagonista de la
Pascua es Cristo, como aparece evidente: Cristo, vencedor del pecado y de la
muerte, Cristo el Viviente, Rey inmortal, Cristo nuestra vida y sentido de
nuestra vida. El protagonista de la Cuaresma no es el hombre pecador, llamado a
la conversión creyendo en el Evangelio. El protagonista de la Cuaresma es
Cristo; si no, romperíamos la unidad del único misterio.
Es oportuno
recordar aquellas palabras que decía San Agustín a los cristianos hace
tantísimos siglos (1.600 años) hablándoles de Jesús en el desierto, de las
tentaciones y de la victoria:
'"Cristo
era tentado por el diablo y en Cristo eras tentado tú, porque Cristo tomó tu
carne y te dio su salvación, tomó tu mortalidad y te dio su vida, tomó de ti
las injurias y te dio los honores, y toma ahora tu tentación para darte la
victoria.
Si fuimos tentados en El, vencimos también al
diablo en El. ¿Te fijas en que Cristo es tentado y, sin embargo, no consideras
su triunfo? Mírate a ti tentado en El y conócete a ti vencedor en El. Pudo
impedir al demonio que se le acercara, pero, de no ser tentado, no te hubiese
dado la lección de la victoria”.
Cuando nuestros
hermanos judíos celebraban anualmente la Pascua de Israel, es decir, la salida
de la esclavitud de Egipto y el paso del Mar Rojo, pensaban y decían: Tú
estabas allí cuando Dios hacía estos prodigios en favor de su pueblo, porque ya
desde antiguo, desde siglos atrás, tú estabas en la semilla del Padre Abraham,
que que procedemos como pueblo de Dios.
Hay, pues,
una vinculación misteriosa entre lo de antes y nosotros. San Agustín habla con
este lenguaje espiritual. El centro de su teología es lo que llama el CRISTO
TOTAL, un modo de pensar que ya procede de san Pablo, que define al cristiano
como el que es “en Cristo Jesús”.
Hablamos,
pues, hermanos no de simples verdades históricas que sucedieron en el tiempo, y
se fueron con el tiempo, cosas que ya pasaron, y las recordamos, para sacar
bueno ejemplos y animarnos. No son cosas de antes, sino que son cosas de hoy.
En definitiva, con misterio que giran en torno al único misterio, que es Cristo
Jesús, el Señor.Por eso no nos sorprenda
que, en las oraciones de este domingo primero de Cuaresma, por dos veces, se
habla con una expresión que, de repente suena extraña: “el sacramento
cuaresmal”, “el venerable sacramento cuaresmal”.
Los
sacramentos son siete, ya los sabemos: Bautismo, Confirmación, Eucaristía,
estos son los centrales, los tres sacramentos de la iniciación cristiana; luego
viene el sacramento de la Penitencia, si hemos perdido la gracia bautismo, el
Matrimonio y Orden Sacra dotal, según la vocación de cada uno, y el Sacramento
de la Unión de los Enfermos.
No hay más
que siete sacramentos, y, sin embargo, se habla de la Iglesia como sacramento
universal de salvación. Pues en el mismo sentido espiritual se habla, se puede
hablar, más bien, del sacramento cuaresmal: conjunto de signo espirituales que
la Iglesia ha establecido para que a través de ellos se nos comunique la gracia
de la penitencia y de la comunión de Dios. El ayuno, la oración y la limosna
son los tres signos que configuran el sacramento cuaresmal.
Y, al decir
oración, decimos, sobre todo, la oración de las celebraciones litúrgicas. La
Iglesia, a través de un orden de lecturas sagradas, que ha experimentado
durante siglos nos va introduciendo más y más adentro en el misterio de Cristo,
centro de toda la vida cristiana.
Jesús,
conducid por el Espíritu fue al desierto, ante todo, para estar con el Padre.
La intimidad con Dios es la vivencia más hermosa a la que nos invita la santa
Cuaresma; ene ste sentido, lo mismo que la Pascua.
Pero la
Cuaresma tiene un rasgos muy específico: tiempo de conversión, tiempo de
prueba, tiempo de tentación. ¿Cuál fue la tentación del diablo a Jesús? Y ¿cuál
es la tentación del Tentador a nosotros?
Los otros
dos Evangelios – Mateo y Lucas – nos hablan de tres tentaciones: Si eres Hijo
de Dios, haz esto y esto. La tentación a Jesús y la tentación a Adán, en el
fondo, es al misma: Dejar a Dios a un lado y suplantar a Dios por criterios del
diablo, por criterios nuestros.
Podemos
comer de todos los árboles del jardín, pero de este no, porque si comemos de
este moriremos.
Y el diablo
sugiere: No es verdad; lo que ocurre es que si coméis de este árbol seréis inmortales
como Dios; por eso Dios os ha dicho que no podéis comer.
Si eres
Hijo de Dios, que esta piedra se convierta en un bollo de pan; hazme caso a mí.
Si eres
Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, que te vena, que te aplaudan. Y Jesús
responde, aunque las palabras sean distintas: Como soy Hijo de Dios escojo el
último lugar, prque la redención del mundo no se va a hacer por triunfos y
conquistas, sino por el sufrimiento y el dolor.
Si eres
Hijos de Dios, póstrate ante mí y te daré todo el reinado del mundo entero.
Como soy Hijo de Dios, nub ca me postraré ante ti, ni quiero ningún reinado
humano, pero seré el rey de los corazones.
Y el
demonio se retiró hasta otro momento. Será Getsemaní y la Pasión.
Jesús
consideró tan importante la tentación, que la puso en el Padrenuestro. “No nos
dejes caer en la tentación”.
Caer en la
tentación es poner a Dios a un lado y no hacer de él el centro de la vida. Por
eso, el mundo ha caído en la tentación. Dios no importa; si existe, que se
quede en su sitio. Pero nosotros somos los que debemos organizar estar vida y
nuestra historia, y haremos lo que nos parezca. Esto es caer en la tentación:
no contar con Dios y organizarse según los propios gustos.
Hermanos,
la sociedad ha caído en la tentación: vamos a ser buenas personas, pero sin
contar con Dios.
Hemos caído
en la tentación: las dos guerras horrorosas que estamos viviendo son una demostración
evidente. La guerra se puede terminar mañana. Nos sentamos, hablamos, y nos
damos un abrazo como hermanos; pero no queremos, porque nos odiamos. Y el odio
viene de Satanás.
Y lo que
decimos de la guerra a lo que pasa en nuestras familias, y más, en concreto, a
lo que pasa en el corazón. El que da la espalada a Dios cae en la tentación, y
el que cae en la tentación es un esclavo. No hay peor esclavitud que el pecado:
te mete en el barro y te cierra los ojos.
Señor Jesús, basta de palabras. Quiero ir al desierto y
escucharte en mi corazón, porque solo tú me puedes decir la verdad. Señor
Jesús, que por tu gracia no caiga en la tentación. Quiero ser un hijo de Dios
que viva en la libertad y el amor. Amén.
Rima
espiritual para el Miércoles de Ceniza, arranque de la Cuaresma
Hoy
iniciamos la santa Cuaresma, tiempo de gracia que nos lleva a la Pascua del
Señor. La Cuaresma dura cuarenta días, la Pascua cincuenta. En tiempos entregué
a una editorial litúrgica, un pequeño libro titulado El camino cuaresmal. Ha
tenido cierto éxito por su carácter pedagógico, divulgativo y ha sido traducido
al italiano y portugués. Se puede encontrar en Internet, en mercabá.
No
nos detenemos en este tema que da tanto para reflexionar. La Iglesia lo ha
tallado con verdadera maestría a través de las seis semanas de Cuaresma, la
última la Semana Santa.
En
estas rimas que vamos componiendo, vamos a reflexionar sobre un signo del
Miércoles de Ceniza. Durante siglos, al imponer la ceniza la iglesia ha tomado
aquella palabra que Dios dijo a Adán, después del pecado: “Comerás el pan con
sudor de tu frente, | hasta que vuelvas a la tierra, | porque de ella fuiste
sacado; | pues eres polvo y al polvo volverás» (Gen 3,19).
Es
la frase que puede decir el ministro al imponer la ceniza: Recuerda que eres
polvo y al polvo has de volver.
Pero,
de preferencia, hoy decimos otra frase tomada del Evangelio, cuando Jesús
comenzó a predicar el Reino: Conviértete y cree en el Evangelio.
Volvamos
a la ceniza. ¿Qué nos sugiere la ceniza?
Amor
constante, más allá de la muerte Francisco de Quevedo
Alma a quien todo un dios
prisión ha sido,
venas que humor a tanto
fuego han dado,
medulas que han
gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su
cuidado;
serán ceniza, mas tendrá
sentido;
polvo serán, mas polvo
enamorado
Hoy me han
puesto la ceniza sobre mi
frente pelada, y otra
ceniza más suave caía sobre
mi alma.
Ceniza de
pensamientos que mi
corazón dictaba, y con cariño
decían: Todo pasa,
todo pasa.
Y nunca te olvidaremos, pusieron sobre la lápida, pero no fueron a verle, cuando fue el Día de Ánimas.
Todo pasa, me susurran los pensamientos que hablan: todo, todo, todo…mira, que hasta los pensares pasan.
De abuelos de los abuelos los nietos no saben nada; no hay fotos que los recuerden en los armarios de casa.
Ya se fueron; son historia, pero historia muy lejana; ya se perdieron los nombres, lo último que quedaba.
La vida es río que fluye, Heráclito aseguraba; Es verdad: lo estamos viendo, un río hecho riada.
Y en esa abrupta corriente, que todo lo arrasa y traga, iré yo a parar un día, quizás en fecha cercana.
He estado en el camposanto, y he visto tumbas vaciadas: hacía falta más sitio para las nuevas entradas.
No era él, mas era yo, el que allí desenterraban unos huesos recogidos para ser ceniza en llamas
Pero “polvo enamorado”, un Poeta así cantaba, y decía la verdad con su lira desgarrada.
Hasta aquí mis pensamientos, que son de tan mala cara…; hablemos de otra manera con las páginas sagradas.
+++
Todo pasa, yo lo sé, y el Amor se yergue y clama: Yo estoy vivo y viviré, y la Muerte está a mis plantas.
Todo pasa, no el Amor, que es invicto por ser Pascua; de amor se teje mi vida, y es mi hoy y mi esperanza.
Esta ceniza fugaz me recuerda una enseñanza: que todo que amor no sea, será ceniza abrasada.
Todo pasa y nada queda, pero vendrá la alborada…, y quien camina con Cristo camina en la luz que irradia.
Todo pasa, no es verdad si mi Jesús me acompaña: porque él es ayer y hoy, siendo también mi mañana.
El amor se ha eternizado en su divina mirada, y en ese amor caminamos hasta que él diga: Ya basta.
De amor a amor es el hilo de comunión y de Alianza, el tictac de ese reloj que nuestras vidas engarza.
Amor que no se define, que está, que vibra y abraza, que vive en cosas menudas, capaz de grandes hazañas.
Mas no lo digáis a nadie, así Jesús enseñaba, que de las cosas de Dios es Dios mismo quien se encarga.
Amor humilde y sublime, seas tú mi bienandanza; nada pido, seas Tú el Dios que guía en mis aguas. Amén.
Cuautitlán Izcalli, 14 febrero 2024, Día del amor y la amistad.