sábado, 16 de marzo de 2024

1946. Soy el bendito del Padre - Rima cuaresma, lunes primera semana

 

1946. Soy el bendito del Padre
Rima cuaresmal al eco del Evangelio del día. Lunes primero de Cuaresma.




Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo (Mt 25,34)


Soy el bendito del Padre
y así me llamo y me siento
y Jesús me dio este nombre
cual parte de su misterio.

Los ”Benditos de mi Padre”,
nos llamaba el Hijo eterno,
el Rey que en trono de gloria
era el Juez del mundo entero.

Y compartía su herencia,
que era gracia y era premio,
el galardón de la vida
haciendo el balance neto.

Benditos desde el principio,
cuando la tierra y el cielo,
quedaban constituidos
por un divino proyecto.

Estaba yo en los orígenes,
como hijo, no cual siervo,
hijo amado en el Amado
amado en Jesús sin tiempo.

Venid, Benditos, decía,
usando el nombre más bello,
el que mi Padre pensó,
cuando creó el universo.

Bendito es proyecto y nombre;
y mi apellido señero
es Jesús, hermano mío,
hermano de carne y hueso.

Mi ruta terrena toda
no será el despeñadero
que me derrumba en la nada
muertos el alma y el cuerpo.

Mi ruta era bendición,
muy florido mi sendero,
porque mi Padre de amor
cuidaba mis pies tan tiernos.

Bendecido, bendecido,
por gracia, sin merecerlo,
y nunca me cansar
de decir y agradecerlo.

Bendecido, bien seguro,
humildemente sin miedo,
por dentro divinizado,
por fuera uno más del gremio.

Mis venas se calcifica
y el corazón baja el remo,
y a esta hora postrera
te vienen presentimientos.

Bendecido, bendecido,
desde adentro, muy adentro,
con la caricia de Dios,
que me hace ser hombre nuevo.

Vosotros a la derecha,
decía el juez justiciero;
que empieza el juicio final
y cada quien en su puesto.

Venid, Benditos, venid,
venid conmigo derechos,
y heredad como benditos
conmigo mi propio Reino.

Yo canto y yo cantaré
lo que me sale del pecho,
este cántico de amor
para el día de mi entierro.

Si entonces mis labios mudos
yacen quietos en silencio,
la Iglesia, mi Madre amada,
cantará con estos versos.



Cielo y tierra en sinfonía
con la paz del firmamento,
haremos un coro juntos
dulcemente bullanguero.

Venid, Benditos, venid,
cumplidos vuestros deseos,
su Gloria de Santidad
os da mi Padre, que es vuestro.

Y oí la voz que decía:
Exultantes adoremos,
al que era y al que es
y a Jesús, nuestro concierto.

Jesús, Jesús, dulce amor,
remanso de mis anhelos,
de tus palabras me fío,
con ellas mi vida sello.

Tú serás mi Apocalipsis
y eres ya el seguro puerto;
eres tú el primer Bendito
y en tu Bendición me pierdo. Amén.


Primer lunes de Cuaresma 202, 19 febrero 2024

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