sábado, 23 de marzo de 2024

1955. Domingo de Ramos ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Bendito el que viene en nombre del Señor

Mc 11,1-10

Texto

Mc11 1 Cuando se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, mandó a dos de sus discípulos, 2 diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. 3 Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: “El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto”». 4 Fueron y encontraron el pollino en la calle atado a una puerta; y lo soltaron. 5 Algunos de los presentes les preguntaron: «¿Qué hacéis desatando el pollino?». 6 Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron.

7 Llevaron el pollino, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó. 8 Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. 9 Los que iban delante y detrás, gritaban: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!  10 ¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!». 11 Entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce.

Hermanos:

1. Para entender la vida de Jesús, sea un cristiano o sea una persona que viene de otra religión y va en busca de la verdad, la escena de la entrada de Jesús en Jerusalén, en el momento culminante de su vida, es una escena esencial. Y la gracia de esta gran fiesta con la que se abre la Semana Santa, es esta: Yo soy uno de aquellos que tomaron la palma y aclamaron a Jesús: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Uno de aquellos que agarraban sus mantos y los tendían en el suelo, para que el borriquillo que llevaba a Jesús, el Rey de Israel, el Hijo de Dios, tuviese la mejor alfombra que nadie ha tenido, una alfombra no de terciopelo, sino una alfombra de amor. Las hojas, y seguramente las flores, las ramas, y los mantos que echaban sobre el suelo eran la mejor alfombra de amor que el mundo ha conocido.

Yo estaba allí, podemos decir. ¿Cómo es posible? Los judíos decían y siguen diciendo al celebrar la Pascua anual que los libros santos prescribieron: Todos y cada uno de los judíos que profesamos esta Fe de la Alianza estábamos allí cuando nuestros antepasados salieron de la esclavitud de Egipto y a pie enjuto cruzaron el Mar Rojo, porque estábamos, desde Abraham, en la semiente que nos había de engendrar.

Pues lo mismo, y ¡cuánto más! Todos y cada uno de los discípulos de Jesús podemos decir: Yo estaba allí cuando las gentes sencillas de Jerusalén, el verdadero Israel de Dios, salieron a recibir el triunfo de Je su Mesías. Y de hecho todos los días, cuando celebramos la Eucaristía, recordamos, vivimos, actualizamos sacramentalmente este momento de Jesús, cuando cantamos en la Plegaria Eucarística: Santo, santo, santo… Hosanna en las alturas. Bendito el que viene ene el nombre del Señor; Hosanna en el cielo. En este canto, que es el canto principal de la Misa, unimos el cielo y la tierra y todos, haciendo un solo coro, proclamamos la gloria del Señor.

2. Hermanos, acabamos de comenzar la Semana Santa con el Domingo de Ramos. El Domingo de Ramos, que se llama “Domingo de Ramos de la Pasión del Señor” tiene dos partes: los Ramos y la Pasión, es decir, la procesión de los Ramos, y la lectura y proclamación de la Pasión del Señor en al santa Eucaristía. En esta homilía nos vamos a centrar en los Ramos.

Y también la procesión de los Ramso tiene dos partes:

-         Primero, lo que preparó Jesús.

-         Y segundo, lo que hizo la gente.

Sin eso que preparó Jesús, no entenderíamos lo que vino después. Veamos, pues, los detalles de lo que preparó Jesús.

3. Vamos a entender con toda precisión estas dos cosas, buscando su significado en lo más puro de nuestra fe. Hoy en México se cantará en las iglesias una canción que traen los pequeños misales de los fieles: “Que viva mi Cristo,  / que viva mi Rey,  /que impere doquiera / triunfante su ley! ¡Viva Cristo Rey, Viva Cristo Rey! - Mexicanos un Padre tenemos / que nos dio de la patria la unión / a ese Padre gozosos cantemos / empuñando con fe su pendón!” Si uno quiere investigar cómo nació y qué significa esta canción, se encuentra con noticias como esta: “La tradición mexicana nos ha regalado este himno dedicado a Cristo Rey, pues su aparición data de la guerra Cristera, cuando los Cristianos fueron perseguidos por el gobierno de Calles”.

A lo mejor en el fondo de esta canción popular, hay un resabio e lucha política, que debemos dejar a un lado. Lo que hoy celebramos no lo celebramos ni como mexicanos en México ni como españoles en España. Ambos estados se han declarado constitucionalmente laicos. Celebramos nuestra fe, que me da sentido a nuestra vida que debe impregnar todos los niveles y aspectos de nuestras actuaciones, en privado y en público.

4. Vengamos, pues, a los detalles. Jesús lo tiene todo programado. Cuentan los Evangelios que ene sta última visita a la Ciudad Santa, donde va a celebrar la Pascua, y adonde llegaban millares de peregrinos, ordena a dos discípulos que vayan a traer un borriquillo. San Lucas detalla quiénes fueron estos dos elegidos: Pedro y Juan. Con el conocimiento sobrenatural que tiene Jesús ha visto al borriquillo dispuesto: Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: “El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto. Efectivamente fueron, y encontraron las cosas así. No era una casualidad. Era otra cosa que dirigía el mismo Mesías.

5. Jesús quiere morir presentando al Padre un humilde triunfo. No he fracasado; he triunfado. El éxito no se cuenta por números de estadística; se cuenta por corazones. Y Jesús en su vida tuvo corazones que le amaron y los sigue teniendo. De hecho, aquí estamos nosotros. San Lucas nos narra un detalle tenebroso: «Maestro, reprende a tus discípulos». … «Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras» (Lc 19,39-40).

La Semana Santa es para recordar y vivir la Pasión y Muerte del Señor. Comienza con el Domingo de Ramos y culmina en el Triduo Pascual . El Triduo Pascual comienza con la Misa vespertina de la Cena del Señor y tiene su máximo esplendor en la celebración de la Vigilia Pascual, la noche de Pascual, donde renovamos el bautismo, por el cual fuimos consagrados para siempre como hijos de Dios.

Como cristianos, ¿qué podemos hacer? Unirnos íntimamente a Jesús en estos misterios. La Cuaresma es tiempo penitencial, sabiendo que la mejor penitencia es la confesión de nuestros pecados. La celebración del sacramento de la Reconciliación. La Iglesia como madre nos aconseja que vayamos a celebrar este sacramento que purifica neustros corazones con la santa absolución, que es el abrazo de Dios.

Y ¿qué más podemos hacer? Dar gracias, infinitas gracias a Jesús, porque él nos ha dado la salvación, al morir en la Cruz por nosotros, y al mandarnos celebrar la Santa Cena, la Eucaristía, donde se contienen todos los bienes. Todas las demás cosas vienen por sí solas, porque un corazón que ama, ya por instinto sabe cómo agradar a la persona a la que ama.

Hoy Jesús viene a nuestro encuentro. Salgamos a su encuentro.

¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Tú serás el verdadero Rey de mi vida y de mi familia, y queremos también que seas el Rey de la sociedad, siendo todos una verdadera sociedad de hermanos. No las piedras, sino nosotros, nuestros corazones están gritando: Bendito tú, Señor, por lo que has hecho por cada uno de los seres humanos que han eistido, que existen y existirán; bendito por todo lo que has hecho por mí. Eterna gratitud y alabanza a ti, que vienes y nos salvas, eterna gratitud y gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Cuautitlán Izcalli, sábado 23 marzo 2024

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