domingo, 17 de marzo de 2024

1954. Queremos ver a Jesús - Rima espiritual sobre el Evangelio de hoy, V dom. Cuaresma

Queremos ver a Jesús


La vida pública de Jesús, en el Evangelio de Juan, comienza con una escena encantadora: “«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». 39 Él les dijo: «Venid y veréis»” (Jn 1,38-39). Fueron aquellos dos discípulos (Andrés y otro) y se quedaron con él aquella tarde y aquella noche; y se hicieron discípulos suyos. Habían encontrado lo que buscaban.: “Hemos encontrado al Mesías” (v. 41). Y la vida pública de Jesús, contada por el mismo evangelista, se cierra con una escena similar. Unos griegos, que habían venido a la Pascua, le dijeron a Felipe: “«Señor, queremos ver a Jesús». 22 Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús” (Jn 12,21-22). Felipe (Filipos) y Andrés son los dos únicos nombres griegos de los Doce.

Las palabras de Jesús son el balance de su vida y el balance de toda su historia posterior. Y a continuación viene la cena.

 

Queremos ver a Jesús.

La voz que sueva y resuena,

y tras reguero de siglos

sigue sonando con fuerza.

 

¿A quién buscáis?, les decía

a la turba que se acerca

aquella noche agonía,

noche de la luna llena.

 

Con armas ellos buscaban

y con palos de pelea.

“A Jesús el Nazareno”.

Yo soy, dijo sin defensa.

 

¿A quién buscas y persigues,

Saulo con tanta fiereza?

Soy Jesús a quien persigues,

puedes hacer lo que quieras.

 

¿A quién buscas, buscador,

turbado entre tanta niebla?

Voy buscando, por instinto,

sin saberlo a ciencia cierta?

 

Queremos ver a Jesús,

la voz venía de Grecia.

En Grecia estaban los Sabios,

allí estaba la Academia.

 

Queremos ver a ese Hombre

que enseña desde otra escuela,

y su palabra es distinta

que no conoce la ciencia.

 

¿A quién buscas, Nicodemo,

en tu visita secreta,

si no tienes que buscar,

Sanhedrita de altas letras?

 

Voy buscando a quien no encuentro

en mi piedad farisea,

voy buscando a quien buscaron

inspirados los profetas.

 

¿A quién buscas, tu, mi hermano,

a quién buscas tú, poeta?

¿A quién buscas, soñador,

si sueñas metas eternas?

 

Voy buscando, que buscar

es mi vida verdadera,

porque buscar es abrirse

más allá de las estrellas.

 

En esta divina búsqueda

solo busca aquel que encuentra;

por haber sido encontrado,

buscarle a él es tarea.

 

Buscarle a él más y más

es amor que vuelva y vuela,

que el amor que se nos da

es promesa y es sorpresa.

 

Quisieron verle y le vieron,

y Jesús les dio respuesta,

Voy a ser trigo que muere,

para ser la gran cosecha.

 

Cosecha, Jesús, lo fuiste,

si es que vuelves la cabeza,

y nos ves a los que estamos

buscando más norabuena.

 

El que me busca hallará,

conmigo estará a mi vera,

y mi Padre le honrará,

y yo serviré a la mesa.

 

Yo buscador de Jesús

me declaro sin reserva,

buscador de su Verdad

para encontrarle de veras.

 

No es desprecio o altanería,

profesar esta firmeza,

que soy de la raza humana,

vecino de otras creencias.

 

Búscame en la Cruz alzada,

me decía en mi conciencia,

que desde allí te busqué

sintiendo tu sed sedienta.

 

A todos atraeré,

cuando ya alzado me vean,

que amándote hasta morir,

no buscarás otra prueba.

 

Es la verdad y la paz

la Cruz que mis ojos ciegan,

y abrazado al todo Amor

haz que mi vida muera.

 

Venciste, sí. Galileo,

vencido entre tanta afrenta;

y por decirlo a los vientos,

estos versos no se cierran. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, Domingo V de Cuaresma, 17 marzo 2024

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