1945. La levadura de Jesús.
Rima espiritual, festiva, sobre Mc 8,15 - Martes antes del Miércoles de Ceniza (Numeración incorrecta; sería 1943)
Jesús y los discípulos iban en la barca. Se les
había olvidado llevar pan, y no tenían más que uno. Jesús entonces les dijo:
Cuidado con la levadura de los Fariseos y la de Herodes. ¿Qué más les dijo
sobre la levadura? No lo sabemos. Los Fariseos eran una levadura que hacía
perder la masa. ¡Qué frase más dura! Pero es que Jesús tiene otras iguales
contra los fariseos; fue terrible, terrible. Los Fariseos, al parecer los
garantes más autorizados de la pureza de la Ley, según Jesús eran los que
destruían el sentido auténtico de la Ley de Dios, que se basa en al revelación
del Amor. Esta era la imagen fatal que tenía Jesús del conjunto del mundo fariseos.
Pro también tenían una imagen pésima de Herodes (Lc 13,12). ¿Es un juicio
político que emite sobre la gestión? Sin duda que no; era por otra cosa.
Jesús nos ha confiado a sus discípulos, en el
Sermón de la Montaña, que seamos sal de la tierra y luz del mundo (Mt 5,13-14). Y ha hablado
también de la levadura en relación con el crecimiento del Reino de Dios (Lc
13,21).
Con estas referencias y de un modo sencillo y
festivo componemos esta rima.
Levadura: Fariseos
y levadura de Herodes:
dos levaduras distintas,
que tienen distintos
nombres.
Levadura hipocresía:
ese fue el cruel reproche,
que dijo a los fariseos,
los perfectos cumplidores.
Con la Ley de Moisés
se creían los mejores,
y ataban cargas pesadas
a las viudas y los pobres.
De ternura y compasión,
que es lo más puro del
orden,
no sabían los maestros
para sus predicaciones.
Y a ese Dios que es puro
amor,
prendidos en sus razones,
no predicaban al pueblo,
que era como ser ladrones.
Una fe que no es amor
da amargor y sinsabores,
aunque parezca sublime
para sus consumidores.
Fue duro Jesús con ellos,
con un lenguaje sin
flores,
¿Exageraba al hablar
con aquellas maldiciones?
Tiemblo, Jesús, cuando
pienso
en este revuelto trote,
por si yo soy fariseo
de otro modo y otro lote.
Y hasta he pensado en
partidos
con sus líderes y voces,
van llenos de levadura
que pronto se reconoce.
10. Y ¿cuál es mi
levadura,
para mi ciencia y capote,
la que se mueve por dentro
para que goce o que llore.
Esa es el santo Evangelio,
sin raras explicaciones,
el Evangelio que cala
y en mi corazón se
esconde.
El Espíritu es el Huésped,
si mi alma le responde,
y susurra suavemente
y hasta me da de sus
dones.
Sal de la tierra nos dijo
que somos sus seguidores,
y mi Señor no mentía
cuando así hablaba en el
Monte.
Y luz del mundo, lo mismo,
sin cuenta de otros
faroles,
faro en la mar turbulenta
que guía a navegadores.
Sois levadura en la masa
del Reino que crece
enorme,
porque es el Reino de
Dios,
el Rey de los corazones.
Mi Jesús, yo pequeñito,
a ti, Doctor de doctores,
te escucho con mucho
agrado
en todo lo que propones.
Hazme discípulo fiel,
y sin otras pretensiones
que cumplir lo que me
digas,
sea de día o de noche.
Que tu Palabra divina
sea mi gozo y mi dote,
y sea la levadura
de un sencillo sacerdote. Amén.
Cuautitlán
Izcalli, martes, 13 febrero 2024.
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