Rima
espiritual al eco del Evangelio
Porque Dios no envió a su
Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
18 El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está
juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios. 19
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la
tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. 20 Pues todo el que
obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por
sus obras. 21 En cambio, el que obra la
verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según
Dios».
El mismo Dios de los cielos,
el todo santo y glorioso,
cuando creó cielo y tierra,
pensó venir con nosotros.
Y por amor envió,
al propio Hijo del trono,
para vivir y morir
en nuestras penas y odios.
Por amor, por solo amor,
para salvarnos a todos,
porque nadie era excluido,
ni fiel ni facineroso.
La culpa había dañado
en sus raíces y tronco
al árbol de nuestra raza
con mortal virus dañoso.
Ser hombre, ser pecador…,
no lo sabrán los filósofos,
pero la fe me lo advierte
en mi pecho doloroso.
Y por mí, que así lo creo,
que a sus ojos soy precioso,
a mi familia envió
al que era su amor y gozo.
No envió para juzgar
y hacer el balance roto,
para ser el juez del mundo
y ver todos los destrozos.
Que el Evangelio nos dice
lo contrario de esta foto,
Dios vino para salvarme
en sus brazos amorosos.
Amor que yo no comprendo,
que el Dios de amor está loco,
pues viendo nuestra locura,
él descendió hasta mi lodo.
Con el amor y la fe
nuestro Dios lo ha dicho todo;
Dios me ama, Dios me ama,
calle ya todo alboroto.
Él no vino a condenar
a la cárcel con cerrojo;
él solo vino a salvar
a los hombres temerosos.
El que cree está salvado,
dijo el Misericordioso,
esta es la fe de la Iglesia,
que yo, cristiano, pregono.
Creer es mirarle a él,
mirar a su bello rostro,
y entender lo que nos dice
que se adivina muy pronto.
Es hacer su voluntad,
dejando atrás mis antojos,
y decirle: yo soy tuyo,
como soy, de todos modos.
Voy en busca de la luz,
de la verdad deseoso,
y Jesús, mi redentor,
es y será mi tesoro.
Dios es gracia, Dios es gracia,
Dios es amor hasta el colmo;
y de ese amor me traspasa
el cuerpo y alma hasta el fondo.
Él mora dentro de mí,
Él me abraza y yo le adoro;
Y gratis me lo regala,
si lo quiero y no me opongo.
Dios es libre, Dios me ama,
y por su amor yo sí lloro…,
por su amor arrepentido,
y a ese amor yo me dono.
Caminaré por la vida,
limpio a la luz de sus ojos,
su piedad para conmigo
es mi gloria sin sonrojo.
A ti, Jesús, mi alabanza
y esto versos temblorosos;
hpy eres tú mi energía
y mañana mi reposo. Amén.
Cuautitlán Izcalli, lunes, 11 marzo 2024.
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