Carta de felicitación por sus 60 años
de Sacerdote
Puebla de los Ángeles (México), a 27 de junio de
2012
Querido y admirado amigo: Paz y Bien.
Es nuestro saludo franciscano – antes, casi como
un protocolo de nuestras cartas – y ¡qué bien cae del cielo en esta ocasión
para darte un abrazo de enhorabuena por tus 60 años sacerdotales! La paz
impregne el cuerpo y el alma, y la Bondad – el Bien – llene tu mirada y tus
palabras.
Del corazón me sale lo que quiero decir, y bien
sabes que el corazón rige los destinos de la tierra, y el corazón es la brújula
de la verdad.
Te escribo esta carta, y quisiera que me leyeran
tú… y los jóvenes.
1. Ocurre que pasado mañana es la solemnidad de
San Pedro y San Pablo, y en día de tal resplandor recibiste la unción
sacerdotal- Fiesta de san Pedro, que nos
invita a elevar los ojos a Roma y contemplar al sucesor de Pedro. Este sucesor
es un santo anciano, Benedicto, con la mente traspasada de luz y el corazón
lleno de firmeza y ternura.
En esta ocasión es bueno pensar en él, signo de
la unidad de la Iglesia. Ubi Petrus, ibi
Ecclesia: Donde está Pedro, allí está la Iglesia. Pero muy gozoso se vería
el Pontífice, pastor de pastores, si a sus oídos llegara que hoy mi atención va
hacia un humilde sacerdote español, murciano, y por más señas de Jumilla, cuyo
nombre noble es Don Pedro Azuar de Mercabá. Así lo digo, porque te has apegado
a la Carroza Divina – Mercabá – y la luz que ella despide hermosea tu vida.
Hallándome meses atrás en España, tras dos años
de ausencia, tuve el placer de viajar a Murcia, sin otro cometido, querido
Internauta, que darte un abrazo de felicitación y agradecimiento por la
humildemente grande obra de Mercabá. Las continuas tarjetas de felicitación que
van al Buzón del lector dicen a las claras qué obra preciosa estás haciendo en
estos años frágiles de tu ancianidad.
2. Sí, mañana hace 60 años recibiste la
imposición de manos y la unción sagrada. Y entonces mismo consagraste el Cuerpo
y la Sangre de Cristo con el Obispo que te transmitió el sacerdocio de Jesús. Luego,
al día siguiente subiste al altar, diciendo, con el salmista: Introibo ad altare Dei: ad Deum qui laetificat
iuventutem meam. Me acercaré al altar de Dios, a Dios que alegra mi juventud.
Un sacerdote veinteañero lo dice vibrante, posesionado de su juventud. Desde nuestra
cima, Pedro, (los recuerdos de mi ordenación miran 52 abriles, pues fue el 2 de
abril de 1960), más cercanos del fin que del principio, esa juventud que se
invoca en el altar es cierta: juventud en profundidad, juventud en altura,
juventud en anhelo.
¿Quién sino un joven puede emprender la obra titánica
en que tú te has metido? Jubilación…, jubilación…, ¿para ti, empedernido
trabajador…, ave nocturna?
3. Para escribir con más fundamento, con más conocimiento
de causa, lo que voy diciendo, quise saber algo de algún colaborador o
colaboradora que Mercabá tiene por la geografía global, y escribí a Connie Yáñez
(México), rogándole que me contara algo de tu “vida, virtudes y milagros”. Un
pequeño milagro sería muy interesante como adorno de tu virtud...
Pero la Sra. Connie, hermana en Cristo (que como
yo no sabía si era señora o señorita o religiosa… y le dije “de todas maneras,
hermana en Cristo”, y le gustó)… pues la Sra. Connie, que, por lo visto es Teóloga,
me respondió:
“Sus milagros de P. Pedro... son el resultado
tan maravilloso de su BIBLIOTECA CATÓLICA DIGITAL, que como ya le he comentado,
le ha dedicado mucho tiempo, recolectando libros, digitalizando la información,
aprendiendo el lenguaje de la computadora para crear y manejar la página, (que eso
nada más, es ya algo genial).
Además este grupo de AMIGOS - MERCABA. Que logró
unificar América con España, y crear lazos de grandes amistades. Y hacer el mundo un poco más pequeño”.
Por todo esto, Hermano Pedro, felicidades,
porque Dios está contigo, porque tus ojos se han clavado en el Resucitado para
ser Misionero Global desde tu casa y el ordenador. Y porque la Virgen de la
Fuensanta (a quien en mi breve estancia en Murcia no pude menos de visitar) se
ha encariñado contigo.
Debemos decir a nuestros jóvenes, a nuestros Seminaristas,
a nuestros Novicios… que mirando el rostro de Jesús, uno, pese a todos los
pesares, es feliz.
4. Para ser buen sacerdote – yo les diré a los jóvenes
– hay que mirar a ciertas personas mayores, sacerdotes de nuestras diócesis, y
ver en ellos:
- laboriosidad
- gratuidad
- disponibilidad.
Yo lo he visto en ti, con tu frágil corazón, y
humildemente lo pido al Señor para mí.
Me impresionó la gratuidad. Lo que percibes de
la diócesis, que es de deber y justicia de la Comunidad eclesial, no es para
ti: es para Mercabá…, para que puedas brindar gratis la fantástica Biblioteca
Digital especialmente a Seminaristas y agentes de Pastoral en América [atina,
como explicas en el portal de la web: “Es un servicio que se presta
gratuitamente a misioneros, sacerdotes, diáconos, religiosas, seminaristas y
catequistas”. Ya dijo Jesús, en una
palabra que nos recuerda Pablo: “Hay más dicha en dar que en recibir” (Hch
20,35),
5. Pero todo esto que voy diciendo, al eco de tu
corazón y del mío, tiene un secreto. Yo sé que para entrar en Internet tú tienes
un portal, que es el mejor portal: el Portal del Sagrario.
"Nunca había hecho tanta oración como ahora..." ¡Qué
ejemplo me diste, que quiero aprender! El tiempo Dios lo regala, y el Párroco nos
brinda la llave de una capillita silenciosa.
Claro que más adentro de toda imagen social del sacerdote, que nosotros queramos admirar o promocionar, está el misterio mismo de Cristo, el Hijo, al que somos asociados. Cualquier tipo de Teología será siempre balbuciente. El cristiano es un configurado con Cristo: nos perdemos a lo infinito. El don del sacerdocio, el don o carisma de la consagración religiosa no es un "más" sobre el TODO bautismal; pero considerado el sacerdocio como "gracia", incluso antes que como "servicio", como configuración antes que como misión (cosas en sí mismas inseparables), ahí estamos Jesús y yo, en una presencia de vida, para decir en la verdad del ser: Gracias, Dios mío, Padre mío, infinitamente gracias; acéptame, por el Espíritu, en la oblación de tu Hijo. ¡A Ti todo honor y gloria por los siglos de los siglos!
Claro que más adentro de toda imagen social del sacerdote, que nosotros queramos admirar o promocionar, está el misterio mismo de Cristo, el Hijo, al que somos asociados. Cualquier tipo de Teología será siempre balbuciente. El cristiano es un configurado con Cristo: nos perdemos a lo infinito. El don del sacerdocio, el don o carisma de la consagración religiosa no es un "más" sobre el TODO bautismal; pero considerado el sacerdocio como "gracia", incluso antes que como "servicio", como configuración antes que como misión (cosas en sí mismas inseparables), ahí estamos Jesús y yo, en una presencia de vida, para decir en la verdad del ser: Gracias, Dios mío, Padre mío, infinitamente gracias; acéptame, por el Espíritu, en la oblación de tu Hijo. ¡A Ti todo honor y gloria por los siglos de los siglos!
6. Querido Pedro, Sacerdote del Señor, recibe el
cariño – del que me hago espontáneo portavoz – de “Número total de páginas vistas hasta el momento
6.652.484” (ayer
1283).
Pude ver que tu corazón está más allá de las
vistas y visitas que puedan acaecer.
El Señor sea tu delicia y te dé lo que pide tu corazón.
Amén.

Gracias P. Rufino, ¡Dios le bendiga!
ResponderEliminarConnie Yáñez
SALUDOS CORDIALES
ResponderEliminarQuiero agradecer al Episcopado Español el texto en el que se luchaba contra la piratería en las películas de cine...; pero no hablaba apenas de la piratería en libros, discos, etc que está logrando que se cierren editoriales y tiendas ya que las gentes clericales piratean, roban, con la mejor intención y V. está colaborando en esta piratería con todas o muchas de sus páginas. ¿podrá devolver el mal hecho?.
u
UNO QUE CUMPLE LAS OBRAS DE MISERICORDIA:cORREGIR AL QUE YERRA O DAR UN BUEN CONSEJO AL QUE LO NECESITA............una oración en xto.