El Día de Marte
(Transfiguración
del Señor, 2012)
Poema dedicado a
todos los hijos de Adán,
porque Dios nos
creó a su imagen y semejanza.
y en virtud de
este fulgor divino.
hoy, en la
Historia de la Humanidad,
Curiosity ha
amartizado en el Planeta Rojo.
Foto en blanco y negro de la llegada a Marte, en el cráter Gale.
Año de gracia 2012, 6 de agosto, 7.32 hora (hora peninsular en España)
1.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
por
el Día glorioso de Marte,
la
peana que eleva a los hombres
a
los brazos amantes del Padre.
2.
Hoy un brindis de hermanos felices,
levantamos
al cielo exultantes,
desde
Adán, unidad de familia:
¡Dios
es grande y nos hizo a su imagen!
3.
Gloria a Dios, Creador amoroso,
Gloria
al hombre: su gloria comparte;
Luz
de Luz es el Hijo enviado,
y
esa luz transfigura el semblante.
4.
Regocijo y unión se posaron
en
la roca besada del cráter,
y
la Ciencia lloraba de amor
cuando
al ángel le vieron posarse.
5.
El Curioso artefacto creado
era
paz y regalo y mensaje,
esperanza
de un mundo mejor,
que
Jesús ha mandado entregarle.
6.
Por encima de nuestros pecados
Dios
se muestra tan bello y radiante.
¡Goza,
oh mundo, mirando y amando,
Dios
es fiel, el amor perdurable! Amén.
Guadalajara, Jalisco noche del 6 de agosto de 2012.
Imagen formada por dos fotografías del paisaje de Marte visto por el robot 'Curiosity'. / nasa / jpl-caltech
En las dos primeras fotos de buena resolución que ha enviado el robot
Curiosity desde Marte se aprecia un terreno pedregoso y, al fondo, el
borde montañoso del cráter Gale en el que aterrizó el pasado lunes el
robot. Además, sale en primer plano parte del propio vehículo, que es
información siempre útil para los ingenieros que están ahora en la fase
de verificación de todos los equipos e instrumentos que lleva.
El
venerado Papa Pablo VI (+1978), ante el tránsito que se avecinaba, escribió una
bellísima Meditación sobre la muerte, sobre su muerte. Los pensamientos
son múltiples, pero he aquí su Canto a la vida, al dejar este mundo,
con el corazón lleno de fe y de esperanza. Este momento histórico de la
Historia Universal nos lo ha hecho recordar.
“… En
cuanto a mí, querría tener finalmente una noción compendiosa y sabia del mundo
y de la vida: pienso que esta noción debería expresarse en reconocimiento: todo
era don, todo era gracia; y qué hermoso era el panorama a través del cual ha
pasado: demasiado bello, tanto que nos hemos dejado atraer y encantar, mientras
debía aparecer como signo e invitación. Pero, de todos modos, parece que la
despedida deba expresarse en un acto grande y sencillo de reconocimiento, más
aún de gratitud: esta vida mortal es, a pesar de sus vicisitudes y sus oscuros
misterios, sus sufrimientos, su fatal caducidad, un hecho bellísimo, un prodigio
siempre original y conmovedor, un acontecimiento digno de ser cantado con gozo
y con gloria: ¡la vida, la vida del hombre!
Ni menos
digno de exaltación y de estupor feliz es el cuadro que circunda la vida del
hombre: este mundo inmenso, misterioso, magnífico, este universo de tantas
fuerzas, de tantas leyes, de tantas bellezas, de tantas profundidades. Es un
panorama encantador: parece prodigalidad sin medida. Asalta, en esta mirada
como retrospectiva, el dolor de no haber admirado bastante este cuadro, de no
haber observado cuanto merecían las maravillas de la naturaleza, las riquezas
sorprendentes del macrocosmos y del microcosmos.
¿Por qué
no he estudiado bastante, explorado, admirado la morada en la que se desarrolla
la vida? ¡Qué distracción imperdonable, qué superficialidad reprobable! Sin
embargo, al menos in extremis, se
debe reconocer que ese mundo “qui per
Ipsum factus est” (que fue hecho por Él), es estupendo.
Te saludo
y te celebro en el último instante, sí, con inmensa admiración; y, como decía,
con gratitud: todo es don; detrás de la vida, detrás de la naturaleza, del
universo, está la Sabiduría: y después, lo diré en esta despedida luminosa (Tú
nos lo has revelado, Cristo Señor) ¡está el Amor! ¡La escena del mundo es un
diseño, todavía hoy incomprensible en su mayor parte, de un Dios Creador, que
se llama nuestro Padre que está en los cielos! ¡Gracias, oh Dios, gracias y
gloria a ti, oh Padre!
En
esta última mirada me doy cuenta de que esta escena fascinante y misteriosa es
un reverbero, es un reflejo de la primera y única Luz: es una revelación
natural de extraordinaria riqueza y belleza, que debía ser una iniciación, un
preludio, un anticipio, una invitación a la visión del Sol invisible, “quem nemo vidit unquam” (a quien nadie
vio jamás, cf. Jn 1,18): “Unigenitus
Filius, qui est in sinu Patris, Ipse enarravit” (el Hijo primogénito, que
está en el seno del Padre, Él mismo lo ha revelado). Así sea, así sea”.


Muchas gracias, siempre aprendo mucho en su blog. Ha sido una delicia conocer los escritos sobre santa Clara y todo lo que tan amablemente nos explica.
ResponderEliminarEl poema es muy bello.
Saludos muy afectuosos desde España.
Gracias, por este hermoso Poema y por compartir parte de lo que representa Santa Clara.
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