Homilía en la solemnidad de la
Asunción de la Virgen María (2012)
En aquellos días María
se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá;
entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que en cuanto Isabel oyó
el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de
Espíritu Santo, y, levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres,
y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién
soy yo para que me visite la Madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó
a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Bienaventurada la que
ha creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá!
María dijo:
-«Proclama mi alma la
grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en
Dios, mi salvador;
porque ha mirado la
humillación de su esclava.
Desde ahora me
felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha
hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,
y su misericordia llega
a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su
brazo:
dispersa a los soberbios
de corazón,
derriba del trono a los
poderosos
y enaltece a los
humildes,
a los hambrientos los
colma de bienes
y a los ricos los
despide vacíos.
Auxilia a Israel, su
siervo, acordándose de la misericordia
-como lo habla prometido
a nuestros padres -
en favor de Abrahán y su
descendencia por siempre.»
María se quedó con ella
unos tres meses y volvió a su casa (Lc 1,39-56)
Hermanos:
1.
La Iglesia celebra cuatro fiestas mayores en torno a la Virgen Madre de Dios, que, en el curso del año litúrgico son éstas: La Concepción
Inmaculada de María en Adviento (8 de diciembre), Santa María Madre de Dios, en la octava de Navidad (1 de
enero), la Anunciación del Señor (25 de marzo) y la Asunción de María (15 de
agosto).
La
fiesta de la Asunción de María celebra el final de María hasta la vuelta del
Señor, cuando Dios entregue el Reino a su Hijo y Dios sea todo en todos. La
Asunción de María es la participación de la Virgen santa en el triunfo pascual
de su Hijo; un día hemos de ser nosotros copartícipes de esa gloria. En María,
la Virgen Inmaculada, ese tiempo que, pasada la barrera de la eternidad, ya no
es tiempo cronológico y no se puede contar con la referencia a nuestros relojes
y calendarios, es un tiempo cumplido. Hoy María ha sido glorificada con la luz
irradiante de su Hijo.
2.
Esta fiesta mayor de la Virgen, la más esplendorosa de todas, va introducida
con la misa de la Vigilia, que es la misa del día 14 de la tarde. Y en esa misa vigiliar se lee
aquella escena memorable de la historia de Israel cuando en tiempo de David y de
los filisteos en que no existía todavía el templo de Jerusalén, el arca fue trasladada
a la Tienda que el rey había preparado, como se cuenta en el primer libro de
las Crónicas, capítulo 15. Dice el texto sagrado: “Todo Israel acompañaba el
Arca de la Alianza del Señor entre aclamaciones, al son del cuerno, trompetas y
platillos, y tocando arpas y cítaras” (v. 28). El rey danzaba ante el arca,
ebrio de alegría.
3. Esta
escena es la introducción al Evangelio de hoy, Evangelio de la Visitación de María
a su prima Isabel. De los títulos y símbolos del Antiguo Testamento que se han
tomado para aplicarlos a María, el más importante, el más profundo y
significativo, es este: Foederis Arca.
Así rezamos en las Letanías Lauretanas: Arca de la Alianza.
María es
el Arca de la Alianza. ¿A quién podríamos darle con propiedad este título? A
nadie, ni a nadie se le ha dado. María es el Arca de la Alianza, como portadora
de Dios. En el Arca se contenía un vaso con el maná y las tablas de la Ley. La
carta a los hebreos recuerda esta tradición, cuando describe lo que había en el
Santo de los santos: “el Arca de la Alianza, revestida toda ella de oro, en la
que se hallaba la urna de oro con maná, la vara florecida de Aarón y las tablas
de la alianza” (Hb 9,4).
María es
el Arca de la alianza, que lleva a Dios, todo el tesoro de Dios, que es Jesús. María
lleva el maná y la Alianza de Dios, que para nosotros es el Evangelio. Esto nos
quisiere significar san Lucas cuando dice que María se levantó y fue aprisa a
la montaña. María sube, como subieron el arca. Y tantas veces se ha dicho que María
es la Custodia de Dios. Es más que lo que solemos imaginar al decir el sagrario
y la custodia, donde se halla Jesús eucarístico.
Hemos de traspasar
nuestras barreras mentales y, al decir que María es la portadora de Dios, queremos
significar que María no es la simple portadora de una presencia estática, sino
portadora de todo el misterio de la Encarnación que Dios ha querido realizar
con el consentimiento libre de una mujer.
María es
la portadora del Hijo de Dios encarnado, la portadora del Evangelio de la nueva
y eterna Alianza, la portadora de la Iglesia en la que nosotros estamos.
Juan Bautista,
hijo de Isabel y Zacarías, el que va a ser el precursor del Señor, da saltos de
alegría como danzó David ante el Arca de Dios, como saltaron montes y colinas
cuando Israel salió de Egipto camino de la tierra prometida. El viaje de María a
la montaña es la peregrinación de la Encarnación.
4. Pero
voy celebramos el final de este peregrinación divina. Dice la lectura del
Apocalipsis que se proclama como primera lectura (como en el tiempo pascual): “Se
abrió en el cielo el santuario de Dios, y apareció en su santuario el arca de
su alianza” (Ap 11,19). Y entonces se nos muestra una mujer vestida de sol, y
la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza (12,1).
Hermanos,
el final de la peregrinación del Arca de la Alianza es la entrada celeste de María
junto al trono de Dios, al lado de su Hijo.
5. ¿Dónde
ha descubierto la Iglesia que María ha sido asunta al cielo? Lo ha descubierto
contemplativamente en la resurrección de Cristo. La que fue asociada al
misterio del Hijo de Dios, para que en el Espíritu Santo se llevara a cabo el
misterio de la Encarnación, fue asociada de una manera total e indivisa. Por
eso María fue revestida de la santidad de su Hijo desde la concepción, y por
eso, cumplido el curso de su vida terrestre, María participa de la gloria de Dios
que nos aguarda.
6. San Lucas
ha llamado a María, por labios de Isabel, “la Madre de mi Señor”, que es lo
mismo que “la Madre de mi Dios”. Con el paso del tiempo, la Iglesia, en el
Concilio de Éfeso (año 431) dará a María el título de “Theo-tokos”, que más
exactamente que “Madre de Dios” significa “Engendradora de Dios”, sancta Dei Genitrix, como se traduce al
latín la oración más antigua de la Virgen, el “Sub tuum praesidium” (Bajo tu amparo nos acogemos). Desde que se proclamó el Concilio de Éfeso, la
Iglesia se ha ido llenando de templos consagrados a la Madre de Dios: primero
en Jerusalén, luego en Roma, y luego en toda la Cristiandad.
Un
ejemplo, entre centenares, es la hermosa catedral de esta ciudad de Guadalajara
en Jalisco. Sus dos hermosas torres con sus reflejos de amarillo y azul nos
hablan de la Virgen. El Papa Pío XII, que en 1950 proclamó el dogma de la
Asunción de María, elevó la catedral de Guadalajara a Basílica menor, con el título
de la Asunción de María. Es, pues, catedral de la Asunción de la Virgen María.
6. No podemos
coronar la gloria de María, sino glorificando a Dios, como ella lo hace en su
Magníficat. El Magníficat es la liturgia terrestre y celestial con la cual la Iglesia,
guiada por la Virgen, que nos antecede en esta peregrinación, canta la
misericordia y las maravillas del Señor.
7. Última
palabra, hermanos: La Virgen, así glorificada por el triunfo de su Hijo, es nuestra
Madre. Ella intercede pro nosotros.
Ea, pues,
Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y
después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, oh
clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Amén.
Guadalajara-Zapopan,
14 agosto 2012.
Foederis Arca
(Procesional de comunión)
1. El Arca de la Alianza
es hoy peregrinación:
sacerdotes y levitas
marcan el paso de honor.
2. El pueblo hacía
liturgia
de cantos de aclamación,
con las arpas y las cítaras,
con platillos y tambor.
3. El Arca guardaba
dentro
del maná una porción
con las tablas de la ley
y la vara de Aarón.
4. David danzaba ligero,
ebrio de gozo y amor;
danzaba como un muchacho
en presencia del Señor.
5. El Arca es María pura
que a la montaña subió;
¿por qué saltan las colinas
al paso del Redentor?
6. Y en el vientre de su
madre,
¿por qué salta el Precursor,
como saltaba David,
dulce salmista y cantor?
7. Dos querubines cubrían
la santa propiciación:
adoraban inclinados
a Dios Alianza y Perdón.
8. María llevaba dentro
el Verbo y la Encarnación,
que del Espíritu Santo
en su vientre concibió.
9. Hoy en el cielo se
abre
el Arca de adoración,
y en María resplandece
la Pascua y Resurrección.
10. Peregrina de la fe,
¡bendita la que creyó!,
que el Rey y Esposo
ataviado
a ella se le entregó.
11. Yo quiero ser cual
David
ante el Arca danzador,
y cual los dos querubines
quiero ser adorador.
12. Ante el Arca, que es María,
la Madre de mi Señor;
y con ella cantaré
su cantar de bendición.
Amén.
Puede ver cinco Himnos al misterio de la Asunción de la Virgen María en mercaba.org, en nuestro HIMNARIO DE LA VIRGEN MARÍA
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