Homilía en el domingo 34 del tiempo
ordinario, ciclo B
Jn 18,33B-37
Junto a la presa “El Nogal” de Tapalpa, Jalisco (de los pueblos mágicos)
Junto a la presa “El Nogal” de Tapalpa, Jalisco (de los pueblos mágicos)
Observación: En diversas partes de la homilía,
en particular un rato al principio,
el audio está mezclado con el ruido del viento.
en particular un rato al principio,
el audio está mezclado con el ruido del viento.
Texto
del Evangelio
Pilato
llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?”
Jesús
le contestó:
“¿Dices
eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?”
Pilato
replicó: “¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado
a mí: ¿qué has hecho?”
Jesús
le contestó: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi
guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos, pero mi reino
no es de aquí”.
Pilato
le dijo: “Entonces, ¿tú eres rey?”
Jesús
le contestó: “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he
venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad
escucha mi voz”
Hermanos:
1. Confesar
que Jesucristo es rey es una verdad de nuestra fe. La escribió Pilato en una
tablilla en el remate de la cruz en la que Jesús moría condenado: Jesús
Nazareno, rey de los judíos. Leyeron el
letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús,
y estaba escrito en hebreo latín y griego (Jn 19,20).
Jesucristo
murió como rey, proclamado en tres lenguas: en hebreo, la lengua de los judíos;
en latín, la lengua del imperio romano; en griego, la lengua más corriente de
los pueblos de aquel tiempo.
Rey entre el
cielo y la tierra; Rey proclamado por el Padre, Rey que llega has nosotros, con
un reinado que lo vamos a proclamar luego en el prefacio.
2. En ese
canto a Cristo Rey, se alaba al Padre diciendo:
“Porque
consagraste sacerdote eterno
y Rey del
universo
a tu único
Hijo, nuestro Señor Jesucristo
…para que
entregara a tu majestad divina
un reino
eterno y universal:
el reino de
la verdad y la vida,
el reino de
la santidad y la gracia,
el reino de
la justicia, el amor y la paz”.
3. Hermanos,
pronunciamos estas palabras cuando la tierra de Jesús está en guerra, el estado
judío y la franja de Gaza, judíos y palestinos, y los mísiles y bombardeos han
sembrado destrucción y muerte. Desde Europa y América miramos a Oriente Medio:
Siria, Líbano, Israel y Palestina, pidiendo la paz de hermanos.
4. Vengamos
al diálogo de Pilato con Jesús. “¿Eres tú
el rey de los judíos?”, ha preguntado Pilato a Jesús. Los judíos de aquel
tiempo saben muy bien lo que es estar bajo la soberanía de los reyes de la
tierra: Asiria en siglos antiguos…, Grecia y Roma. Ser Rey de los judíos significaría
ser rey de cetro, dinero y ejércitos; sin esto no se puede sacudir el yugo de
un dominador y dominar un imperio. David había sido un rey conquistador, y este
reinado llegó a un máximo esplendor en tiempos de su hijo Salomón.
“¿Eres tú el rey de los judíos?” ¿Tú esperas
recuperar el reino de David? ¿Es que pretendes ser más que Herodes el Grande,
rey sometido, a pesar de todo, al imperio romano?
“¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le devuelve la pregunta y viene a
decirle: ¿De qué estamos hablando? ¿En qué reinado piensas tú y pienso yo?
Y al fin
viene la declaración suprema: Mi reino no
es de este mundo, no es del estilo de este mundo. Si lo fuera, yo tendría
mi ejército, tendría mi dinero, tendría el territorio de mi reinado. Nada de
esto tengo, nada de esto he apetecido, por nada de esto he luchado, ni voy a
luchar. Si mi reino fuera de este mundo,
mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos, pero mi
reino no es de aquí.
5. Pilato,
hombre práctico de gobierno, que, por otra parte, sabe que en las provincias
del ancho imperio romano han aparecido hombres sabios y extraños, le lanza otra
pregunta, que va por distinto terreno. Le va a lanzar la última pregunta del
examen, ya no si es rey de los judíos, sino rey, rey sin más. Un rey tendrá
unos súbditos, cuáles son los súbditos de este acaso rey Jesús de Nazaret.
- “Entonces, ¿tú eres rey?”
Y Jesús le
da la respuesta solemne y grave:
- “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido
y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que
es de la verdad escucha mi voz”.
6. Hermanos,
esta es la declaración misteriosa y suprema de Jesús. Jesús proclama tres
soberanas verdades, que nosotros nos gozamos en profesar, una declaración
revolucionaria, que deja al Procurador Romano sumido en el misterio:
Primera verdad: Que Jesús es rey, que había
nacido como Rey, que venía al mundo como Rey, y que ciertamente quería ejercer
su reinado.
Segunda verdad: Que su reinado no era un
reinado político, como han sido, son y serán los reinados de este mundo, un
reinado de armas, de política y de dinero.
Tercera verdad: Que tiene unos súbditos, en
los cuales está reinando y va a reinar. Los súbditos de Jesús son los hijos de
la verdad. Todo el que es de la verdad
escucha mi voz.
7. Ha
quedado definido para siempre el reinado de Jesús. Nosotros somos súbditos de
Jesús, del reinado de Jesús; pero a lo mejor nos podemos equivocar, y tantas
veces en la historia nos hemos equivocados, cuando hemos tomado los signos del
poderío humano para convertirlos en poder de Jesús.
El reino de
Jesús no tiene tierras en este mundo, porque él quiere como reinado la tierra
entera.
Recuerden,
hermanos, aquella descripción que hizo Jesús del juicio universal: Se sentará
el rey en su trono de gloria, y serán
reunidas ante él todas las naciones (Mt 25,32). Y comenzará el juicio de
este rey soberano. Y no nos va a preguntar: ¿Habéis tomado las armas de la guerra
para defender mis derechos? ¿Habéis sido fieles vasallos agrandando mis
riquezas y dominando a los enemigos? ¿Habéis construido monumentos y palacios
en mi honor?
Nada de esto
nos va a preguntar el que ha nacido como rey y para reinar como testigo de la
verdad. Nos va a preguntar sobre seis cosas: cómo hemos tratado
al
hambriento,
al sediento,
al
forastero,
al desnudo,
al enfermo
y al
encarcelado.
Son las seis
preguntas del examen. Porque estos eran sus súbditos a los que teníamos que
socorrer, porque esta era la verdad de Dios, la santidad de Dios. No nos va a
preguntar por sus banderas y su armamento, sino por sus pobres…
8. Yo para esto he nacido y para esto he venido
al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha
mi voz. Este es el reino más revolucionario que se ha oído en esta tierra:
el reino de la verdad y del amor, el reino del corazón. El reino que pide una
consagración a este Rey, que es el mismo Hijo de Dios.
Hermanos,
este es el reino y el reinado de Jesús, y yo – y tú – soy súbdito de este
reino.
Ante Jesús,
que murió como Rey, y que vive como Rey, proclamamos y oramos:
¡Señor
Jesús, reina en mi corazón, y desde mi corazón ejerce tu reinado en mis
hermanos, los hombres! noviembre 2012. Amén.
Guadalajara, 19 noviembre 2012
Guadalajara, 19 noviembre 2012
Oración
a Jesucristo Rey del universo
¡Oh
deseado rey de mis abrazos,
que
todo lo contemplas y dominas,
eres
principio y fin, eres pleroma,
presente
que nos sacia y plenifica!
Si
fueras rey de cetro de esta tierra,
tu
reino en riñas nuestras moriría,
mas
eres rey de cielo y universo
que
reinas ual la luz que, siendo, brilla.
Tu
reino es la raíz de nuestra historia,
tu
reino y tu reinado son la vida,
tu
reino mora en mí, de mí se expande,
y
ser por ti habitado es mi delicia.
Del
seno de Dios santo, uno y trino,
manaba
eternamente tu venida,
y
al ser carne de Dios en cuerpo humano
tu
reino encarnación es mi medida.
Atráenos
a ti con suaves lazos,
Jesús,
Dios humanado que palpita,
y
reina desde dentro suavemente,
pues quieres que seamos tu familia.
A
Dios viviente, amante en el Espíritu
ascienda
la respuesta agradecida,
por
ti, oh Cristo, Hijo bienamado,
la
paz de todo aquel que en ti confía. Amén
Guadalajara,
25 noviembre 2012,
Jesucristo
Rey del universo
Muchas gracias, Fray Rufino, por sus enseñanzas.
ResponderEliminarPaso a saludarle y desearle un feliz día de Cristo Rey.
Un cariñoso saludo desde España.
O sea que Las Cruzadas convocadas por papas santos y por el mismo San Bernardo y San Luis Rey de Francia y otros innumerables santos no fueron para la obra de Dios??
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