viernes, 29 de diciembre de 2017

1036. La Sagrada Familia de Nazaret y nuestras familias cristianas



Sagrada Familia
Lc 2,22-40
Se ha retirado el video grabado debido a un grave defecto de audición

Texto evangélico:
22 Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23 de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», 24 y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
 25 Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. 27 Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, 28 Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
         29 «Ahora, Señor, según tu promesa, | puedes dejar a tu siervo irse en paz.
         30 Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
         31 a quien has presentado ante todos los pueblos:
         32 luz para alumbrar a las naciones | y gloria de tu pueblo Israel».
         33 Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. 34 Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
 «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción 35 —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
 36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, 37 y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. 38 Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
 39 Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

Hermanos:
1. Todos los años, el domingo que sigue a la Navidad está dedicado a la Sagrada Familia. Así llamamos a la familia en la cual vivió el hijo de Dios en la tierra. Nos acercamos a los textos agrados con mucho respecto y con el deseo de ver cuál es el mensaje que Dios nos anuncia a través de ellos.  Una mentalidad crítica, con cierto cinismo, puede decir: Extraña familia, si ha de ser el modelo de una familia corriente.
Cosa semejante podemos decir si pasamos a la segunda lectura de hoy, que con palabras de la carta a los Hebreos se nos habla de la fe de Sara y de Abraham, remitiéndonos a aquellos episodios que cuenta la Biblia en los capítulos 15, 18 y 22 del libro del Génesis. A Sara, anciana, cuando ya ha pasado el tiempo de su fertilidad, va a ser madre con un hombre más viejo que ella, y con el correr de los años Dios pide a Abraham que sacrifique a este su hijo, su único hijo, Isaac, el hijo de la promesa. Pero Dios había dicho en el anuncio de la concepción de este hijo: “¿Hay algo demasiado difícil para el Señor?” (Gen 18,14).
En realidad lo que nos anuncia la Palabra divina, sea cual sea la cultura en la que vivamos, es que al familia es algo sagrado, una institución divina que viene directamente de Dios Creador, que enlaza desde Dios a un hombre, a una mujer, a unos hijos, con los lazos del amor generoso, gratuito, total y para siempre. Este es el anuncio que mana de los libros sagrados.

2. Dicen algunos teólogos o pastoralistas… que para hacer una homilía hay que tener en una mano la Biblia y en la otra el periódico. La Biblia ha de iluminar lo que se va cociendo en la vida. El Dios de nuestra fe es el Dios presente, fragorosamente presente, en el devenir de cada día.
En el periódico de ayer EL MURAL, cuyo subtítulo es “Expresión De Jalisco”, dice en primera página, con letras gordas. Van 321 crímenes Tuvo Jalisco paz sólo 30 días. A punto de terminar este año 2017, sólo en 30 días no ha habido asesinatos. En los días más trágicos han asesinado a 10 y 12 personas. Son números escogidos de registros, al acceso de cualquier computadora, de todo ciudadano. La vida sigue igual, y esta situación de pánico es un drama para encresparse.

En este clima social, ¿qué diremos de la familia, que básicamente tendría que ser una institución sólida, firmada libremente y de por vida? Los datos no son nada halagüeños: “En las últimas dos décadas el número de parejas en unión libre se ha incrementado en México y esto se debe a los cambios culturales, sociales, políticos y hasta económicos, pues según sus circunstancias las parejas deciden si con un documento legal formalizan o no su convivencia” (Datos de prensa en Internet).
Es decir, hay más uniones libres, menos matrimonios, más divorcios, sin entrar en el tema terrible, muy triste, del aborto.
Las personas interesadas en las cosas de la Iglesia, ya saben que el Papa concedió a todos los sacerdotes la facultad de poder absolver del pecado del aborto, puesto que este pecado estaba reservado al obispo.

3. Hermanos, ¿qué nos dice el santo Evangelio de estas realidades?
Dios quiso traer al mundo a su divino Hijo por las entrañas de una mujer, quiso que Jesús creciera en el seno de una familia, con un trabajo humilde, honesto, capaz de proveer dignamente al propio sustento. Esta familia no es una familia más; es una familia única, es la Sagrada Familia. Pero no queramos saber de esta familia curiosidades y datos que Dios no nos ha revelado.
El Evangelio de hoy habla de la consagración que esta familia, de acuerdo a la Ley de Israel, hizo del hijo al Señor. Hay un dato importante, que nos llena de emoción y de ternura. María y José eran pobres, y se acogieron al derecho de los pobres, para no presentar en los dos sacrificios que había que ofrecer un cordero de un año y una tórtola, sino una tórtola y otra tórtola. Dice la ley del Señor: “Esta es la ley referente a la mujer que da a luz un niño o una niña. Si no le alcanza para ofrecer una res menor, tome dos tórtolas o dos pichones, uno para el holocausto y otro para el sacrificio expiatorio” (Lc 12,7-8).
Detrás del relato se esconde una escena llena de ternura. Ya es pobreza no tener para comprar un corderito, y hacer este regalo al templo, y sustituirlo por un pichón.

4. Pero María tiene su casa el mayor tesoro y la mayor riqueza del mundo y así lo reconocen el anciano Simeón y la piadosa ancianita Ana, los dos verdaderos profetas que cantan la gloria y alabanzas del Señor, la misión de este Niño, nuestro Salvador. Esta es la familia de Dios en la tierra.
En este momento la familia entra en silencio, solo cortado brevemente por el episodio de Jesús a los doce años en el templo.

Hermanos, no conocemos, no podemos conocer la historia menuda de la Sagrada Familia en Nazaret. Pero podemos intuir lo que fue, y esa intuición se convierte en meditación serena y contemplativa.
El 5 de enero de 1964, durante los años del Concilio, el Papa Pablo VI se encontraba de peregrino en Tierra Santa y estaba en Nazaret, y allí pronunció un célebre y piadoso discurso sobre el ejemplo de la Sagrada Familia en Nazaret.
“Lección de vida doméstica. Enseñe Nazaret lo que es la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable; enseñe lo dulce e insustituible que es su pedagogía; enseñe lo fundamental e insuperable de su sociología” (Pablo VI, Discurso en Nazaret, 5 enero 1964)», palabra que recordaba el Papa Francisco al escribir su larga exhortación, en nueve capítulos, sobre “La alegría del amor en la familia” (Amoris laetitia), en la fiesta de San José del año pasado (19 marzo 2016).

5. Voy a concluir sencillamente con la plegaría que escribió el Papa Francisco al final de la exhortación

Oración a la Sagrada Familia
Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.
Amén.

Guadalajara, viernes, 29 de diciembre de 2017

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