Cantares al Niño
Hoy
comenzamos la lectura del Cantar de los cantares (29 de diciembre, año II en el
ciclo bienal de lecturas).
Jesús,
que este libro nos eleve por los rumbos del amor divino, que es el más humano.
Porque el amor es solo uno. Y el amor profundo y puro es el que todo lo
unifica.
Amor que desciende todo
de Dios a mi corazón,
es el amor que se llama
amor de la Encarnación.
Amor de un esposo
amado,
en mi estancia, sin
rubor,
donde los verbos son
puros
para mirarnos los dos.
Porque él primero lo
quiso,
el que, en Dios, hijo
nació,
y una esposa a quien
amara
en carne quiso y buscó.
Es pasajera esta
tierra,
se marchita como flor,
pero es tan bella, tan
bella
que está preñada de Dios.
Ojitos de Trinidad
nos guiñan con su
fulgor,
cuando un infante
adorable
nos dice que “Aquí
estoy yo”.
“Yo soy”, en los Libros
dijo,
Palabra que en mí
clavó;
que es su presencia
divina
y en mí su
consagración.
Yo transciendo mis
pecados
porque su amor es mayor,
y me quedo enamorado,
que el Verbo se
enamoró.
Dios es Jesús para
siempre
y a este nombre
descendió,
y allí mi esposo se
hizo
para ser mi comunión.
Jesús, mi secreto tú,
porque fuiste tú mi yo;
en estos lances de
amores
silencio y adoración.
Guadalajara,
Jalisco, 29 diciembre 2017
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