martes, 23 de marzo de 2021

1536. Tu Cruz alzada, Señor – Canto a la Cruz

 Tu Cruz alzada, Señor

 

Las lecturas patrísticas del Oficio de lectura nos traen verdaderas joyas de la tradición cristiana. Así hoy, una sección de un sermón de San León Magno sobre la Pasión del Señor.

“¡Oh admirable poder de la cruz! ¡Oh inefable gloria de la pasión! En ella, se encuentra el tribunal del Señor, el juicio del mundo, el poder del crucificado.

Atrajiste a todos hacia ti, Señor, a fin de que el culto de todas las naciones del orbe celebrara, mediante un sacramento pleno y manifiesto, lo que se realizaba en el templo de Judea sólo como sombra y figura.

Ahora, en efecto, es más ilustre el orden de los levitas, más alta la dignidad de los ancianos, más sagrada la unción de los sacerdotes; porque tu cruz es la fuente de toda bendición, el origen de toda gracia; por ella, los creyentes reciben, de la debilidad, la fuerza, del oprobio, la gloria y, de la muerte, la vida. Ahora, asimismo, abolida la multiplicidad de los antiguos sacrificios, la única oblación de tu cuerpo y sangre lleva a su plenitud los diferentes sacrificios carnales; porque tú eres el verdadero Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; y así, en tu persona, llevas a la perfección todos los misterios, para que todos los pueblos construyan un solo reino, del mismo modo que todas las víctimas ceden el lugar al único sacrificio” (De los sermones de san León Magno, papa. Sermón 8 sobre la pasión del Señor, 6-8: PL 54, 340-342). Desde la espiritualidad de este párrafo, he aquí un Himno a la Cruz del Señor.

Tu Cruz alzada, Señor,
es cierre de los misterios,
el perdón de los pecados,
todo el secreto del reino.

Zenit de la creación
del divino pensamiento,
la paz en la marejada
cuando se agitan los vientos.

Es el mástil de la Iglesia
que navega mar adentro,
y en tus brazos extendidos
halla perfecto consuelo.

Es más bello el sacerdocio,
de rojo ungido en tu cuerpo,
la virginidad más pura
desnudo tú en el madero.

Origen de toda gracia,
sanción de todo deseo,
para el hombre peregrino
la puerta abierta del cielo.

¡Salve, oh Cruz, de mi Rey,
de Jesús, el Nazareno;
tú serás mi salvación
en la hora del encuentro! Amén.

Madrid, martes 23 de marzo de 2021

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