jueves, 4 de marzo de 2021

1524. Juglar del Evangelio - La Virgen del desierto

 Si el Hijo se fue al desierto…,
¿en dónde la Madre estaba?

Es verdad que Jesús fue al desierto, y seguro que no era la vez primera. Y es verdad que Jesús en el desierto tenía una madre en la tierra. Nuestras madres de la tierra nos han dicho: Hijo mío, todos los días rezo por ti; todos los días me acuerdo de ti. ¿Qué pasó cuando su hijo se fue al desierto…? ¿Qué pasó en el corazón de la madre? Nadie lo sabe ni lo ha de saber. Nunca eso va a ser un artículo de nuestra fe. Entonces ¿es una vana fantasía, sin sentido, imaginar lo que no hemos de conocer? Aquel diálogo de amor que María tuvo junto a la cruz con su Hijo en brazos ¿es una peligrosa fantasía? Fray Luis de Granada lo revivió en su corazón con párrafos bellísimos.

“Pues cuando la Virgen le tuvo en sus brazos, ¿qué lengua podrá explicar lo que sintió? ¡Oh ángeles de paz! llorad con esta sagrada Virgen, llorad cielos, llorad estrellas del cielo y todas las criaturas del mundo, acompañad el llanto de María! Abrázase la Madre con el cuerpo despedazado, apriétalo fuertemente contra su pecho, mete su cara entre las espinas de la sagrada cabeza, júntase rostro con rostro, tiñese la cara de la Madre con la sangre del Hijo y riégase la del Hijo con las lágrimas de la Madre. Oh dulce Madre! ¿Es ese por ventura vuestro dulcísimo Hijo? ¿Es ese el que concebisteis con tanta gloria y paristeis con tanta alegría? Pues ¿qué se hicieron vuestros gozos pasados?

 Hijo, antes de ahora descanso mío y ahora cuchillo de mi dolor, ¿qué hicistes para que los judíos te crucificaran? ¿Qué causa hubo para darte muerte? ¿Estas son las gracias de tus buenas obras? ¿Es este el premio que se da a la virtud? ¿Esta es la paga de tanta doctrina?

     Oh dulcísimo Hijo, qué haré sin Ti?

     ¡Tú eras mi Hijo, mi Padre, mi Esposo, mi Maestro y toda mi compañía! María quedó como huérfana sin Padre, viuda sin Esposo, y sola sin tal Maestro y tan dulce compañía. Ya no te veré más entrar por mis puertas cansado de los discursos y predicaciones del Evangelio. Ya no limpiaré más el sudor de tu rostro asoleado y fatigado de los caminos y trabajos. Ya no te veré más asentado a esa y dando de comer a mi ánima con tu divina presencia.

Fenecida es ya mi gloria, mas se acaba mi alegría y comienza mi soledad”

Si el Hijo se fue al desierto…,

¿en dónde la Madre estaba?

Sin noticias y en silencio
sencillamente ella oraba.

          * * *

Tantos peligros le acechan
de bestias y de alimañas,
acaso el frío en la noche
y en el día el sol que abrasa.
 
¿Adónde mi Hijo fue
sin que yo pueda hacer nada, …
un alimento, un vestido,
un mínimo que aliviara?
 
Sin noticias y en silencio
sencillamente ella oraba

          * * *

¿En quién pensaba María,
al caer la noche  en calma
cuando la vida enmudece
y en Dios el alma descansa?
 
Ahora mi Hijo estará
en una cueva sin lámpara,
sin cobija que proteja
sin un jergón como  cama.
 
Sin noticias y en silencio
sencillamente ella oraba

          * * *

Perdido en el Padre amado
este Hijo de mi alma,
¿qué pensará en su oración?
¿qué le dirá en sus llamadas?
 
Yo quiero con él estar,
que él estuvo en mis entrañas,
yo quiero con él morar
que de mí no se separa. 
Sin noticias y en silencio
sencillamente ella oraba

          * * *

Nuestro pueblo de Israel
va con él y le acompaña,
como un día Simeón
y la anciana orante Ana.
 
Voces dolientes se escuchan
en todas las santas páginas,
y el gemido de los Salmos
en mi Hijo se consagrada.
 
Sin noticias y en silencio
sencillamente ella oraba

          * * *

El dolor que oprime al orbe
en su pecho se remansa
y el enemigo del mundolo
acechará con su saña.
 
Venid, ángeles del cielo,
los ángeles de la guarda,
como madre os lo suplico,
y haga Dios lo que le agrada

Madrid, 4 de marzo de 2021

No hay comentarios:

Publicar un comentario