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Dom XXX A – El amor, que sustenta la Ley y los Profetas
El
amor, que sustenta la Ley y los Profetas
Mt 22,34-40
Texto
34Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar 35y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: 36«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». 37Él le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. 38Este mandamiento es el principal y primero. 39El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. 40En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
Hermanos:
1. Todas las palabras de Jesús
tienen a misma dignidad, porque todas son palabras del Hijo de Dios, palabras
perfectas, que traen al corazón revelación y paz. Tantas veces lo hemos dicho, añadiendo a demás
que ciertas palabras tienen un atractivo especial, porque son síntesis y
resumen todo. Y así ocurre con el texto de hoy, que es uno de los
pronunciamientos que Jesús hace al final de su vida. Estamos en la Semana
Santa.
El amor, nos dice Jesús, es el
resumen de todo. Algún día después, en la Cena del Jueves Santo, Jesús dirá
como despedida: os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como Yo
os he amado.
San Pablo, repitiendo lo que
Jesús ya había dicho, escribió a los cristianos de Roma estas palabras:
“A nadie le debáis nada, más que
el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la ley. De hecho, el
no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquiera de
los otros mandamientos, se resume en esto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal a su prójimo; por eso la plenitud de la ley es el amor” (
Rom 13,8-10).
2. Maestro, ¿cuál es el
mandamiento principal? En el monte Sinaí,
Dios, el Dios de la
revelación y del amor, el Dios de la Alianza, que eligió a un pueblo para
manifestarle los deseos de su corazón, les dio los Diez Mandamientos, el
Decálogo, escrito en Tablas de piedra. Pero para mejor cumplirlos vinieron
después, por medio de Moisés, muchos preceptos y mandatos del Señor, que se
contienen en los cinco primeros libros de la Biblia, que llamamos el
Pentateuco. Con el correr de los siglos los judíos habían contado uno a uno
todos los mandamientos y preceptos de la Biblia, y salía nada menos que 613,
aunque no todos de la misma importancia. Había muchos mandamientos referentes a
lo puro e impuro de cara al culto, lo que se podía comer y no se podía comer, y
muchos preceptos referentes a reglas de purificación sexual, referentes, en
especial, a la mujer.
Y todos estos mandamientos eran todos ellos sagrados, porque manifestaban la voluntad precisa de Dios en todos los detalles. Si yo amo de verdad a unas personas, ya sé que detalles son los que le gustan, y en esos detalles quiero agradarle, en todo.
3. ¿Cuál es el principal
mandamiento? La pregunta es buena, y nes.
Y un rabino erudito y
piadoso nos podría responder: El primer mandamiento de Dios es justamente el
primero que aparece en los libros sagrados con estas palabras: “Y creó Dios al
hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. 28Dios
los bendijo; y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y
sometedla” (Gen 1,27-28). El matrmonio es un vínculo de amor entre un hombre y
una mujer, y es un proyecto de procreación. Por medio del matrimonio se
continúa la obra de Dios en el mundo. El mundo judío ortodoxo sigue pensando de
esta manera, y nos pueden decir cosas admirables de la santidad y belleza del
matrimonio. El matrimonio no es un consejo; es el primer precepto del Señor.
Es cierto también que en
este liberalismo en el que hoy se debate
la humanidad, una corriente judía no ortodoxa te dirá que es posible también el
matrimonio entre homosexuales, porque entre homosexuales se lleva a cabo la
vinculación en el amor, objetivo supremo del matrimonio.
No entramos en estos
temas, sino que nos centramos en el asunto: el primer mandamiento es el matrimonio,
porque el matrimonio, y solo el matrimonio salva a la especie humana.
Otros sabios judíos nos podrá decir: No, el primer mandamiento es la observancia del Shabbath, del Sábado. Porque la Palabra de Dios nos dice que Dios creó el mundo en siete días, y el séptimo descanso, lo reservó para sí. Dios creó el Sábado, y esa es la principal maravilla, y es lo que Dios nos manda, que el sábado lo consagremos a él.
4. Jesús nos responde de
otra manera. Lo había dicho la Biblia: “Escucha, Israel: El Señor es nuestro
Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu
corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deut 6,4-5).
Amar a Dios es la cosa más grande que puede hacer el hombre, amar a Dios. Ahora bien, no está dicho todo, si no se dice, acto seguido lo que vamos a escuchar: Y a tu prójimo como a ti mismo. Y las dos cosas están unidas y son inseparables: una no puede existir sin la otra. Es decir, mirada la vida hacia arriba o mirada en derredor, lo que tenemos que hacer es una sola cosa: amar.
5. Decididos a ir por este
camino del amor, queremos preguntarnos con lealtad qué es realmente el amor.
Los pensadores de todos los tiempos han pensado sobre el amor, que parece ser
la esencia misma de la vida.
El gran pensador
Aristóteles, cumbre de la filosofía griega, que vivió en el siglo IV antes de
Cristo (388-322) escribió un libro sobre Moral, titulado Ética a Nicómaco. Se
piensa que ese tal Nicómaco era su hijo. Una parte importantísima del libro
está dedicada a hablar del amor y la amistad.
“Después de esto podríamos
continuar tratando de la amistad: es, en efecto, una virtud, o va acompañada de
virtud, y, además, es lo más necesario para la vida. Sin amigos nadie quema
vivir, aun cuando poseyera todos los demás bienes; hasta los ricos y los que
tienen cargos y poder parecen tener necesidad sobre todo de amigos; porque ¡de
qué sirve esa clase de prosperidad si se la priva de la facultad de hacer bien,
que se ejerce preferentemente y del modo más laudable respecto de los amigos!
¿O cómo podr1a tal prosperidad guardarse y preservarse sin amigos? Porque
cuanto mayor es, tanto más peligra. En la pobreza y en los demás infortunios se
considera a los amigos como el único refugio. Los jóvenes los necesitan para
evitar el error; los viejos para su asistencia y como una ayuda que supla las
menguas que la debilidad pone a su actividad.... Parece darse de un modo
natural en el padre para con el hijo, y el hijo para con el padre, no sólo
entre los hombres, sino entre las aves, y en la mayoría de los animales, y
entre los miembros de una misma raza, sobre todo entre los hombres; por eso
alabamos a los que aman a sus semejantes. Puede verse en los viajes cuán
familiar y amigo es todo hombre para el hombre. Parece además que la amistad
mantiene unidas a las ciudades, y que los legisladores consagran más esfuerzos
a ella que a la justicia… “
Y este gran filósofo
distingue tres clases de amistad, de amor. Las resumo:
Te amo porque me
proporcionas placer. No hablamos de pecado, sino de placer: somos amigos porque
nos entretenemos juntos y la pasamos bien.
Te amo porque me
proporcionas utilidad. Es, por ejemplo, la amistad de los negocios.
Te amo porque eres bueno,
y al amarte los dos somos más bueno, y en esa bondad encuentro el mayor placer
y la mayor utilidad.
Realmente un maravilloso tratado de la amistad, escrito por un filósofo que todavía no había conocido a Jesucristo.
6. El amor, por tanto, es
la esencia de la vida. Y Jesús, con la tradición más pura del Antiguo
Testamento, nos está diciendo que el amor de Dios, las relaciones con Dios
deben configurar las relaciones con el prójimos. Los judíos se glorían de
poseer el código más humanitario que se haya escrito en la antigüedad.
Seguramente que están en lo correctos. En la liturgia de hoy, hemos escuchado,
de una sección del Éxodo, normas realmente admirables:
“No maltratarás ni
oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de
Egipto.
No explotarás a viudas ni
a huérfanos. Si los explotas y gritan a mí, yo escucharé su clamor, se
encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y
vuestros hijos huérfanos.
Si prestas dinero a
alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero
cargándole intereses.
Si tomas en prenda el
manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene
otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita
a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo”.
En suma, hermanos, el amor, el verdadero amor es el secreto de la vida, que Jesús ha proclamado mirando al Padre.
Señor Jesús, haz que experimentemos que t´`u nos amas con el
mismo amor con el que el Padre te ha amado a ti, y que nosotros sepamos
difundir este amor a todos los hombres como hijos tuyos. Amén.
Pamplona, sábado 24 octubre
2026.
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