jueves, 5 de abril de 2012

215. Un Vía Crucis de Jerusalén


(Información)


I. JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

A muerte condenado el Inocente,
con blanca mano escrita la sentencia;
Jesús miraba triste y dolorido,
las lágrimas bajaban a la tierra.

Levanta el rostro, fuerte nazareno,
y haz burla a la muerte, tú, Profeta,
que más que todos puedes tú, Mesías,
y nadie ha de manchar tu frente esbelta.

Mas él miraba triste y humillado,
en pura humanidad era su pena,
sin nada de consuelo en su semblante,
porque era a muerte, a muerte, su sentencia.       

A muerte sin remedio, ahora mismo,
clavado por la ley y la Promesa;
Jesús miraba triste y aceptaba
y a muerte se entregaba en obediencia.

A muerte en cruz, a aquel suplicio horrible,
la muerte de las muertes, la más negra;
Jesús miraba triste, me miraba,
y amándome bajaba la cabeza.

(Oh Cristo, que eres vida luminosa,
y eterno gozo y nunca más tristeza,
las gracias todas, todas para siempre,
a ti, oh amor en carne verdadera: Amén.


II. JESÚS TOMA LA CRUZ

Tomó Jesús la cruz cual don nupcial
que el Padre en este día le presenta;
y eternamente ya sellado Esposo,
será esposo de sangre de su Iglesia.

(Oh cruz de amor, la carga del pecado,
el peso de la historia entera y nuestra...!.
los crímenes de Adán y de sus hijos
a hombros de Jesús deshechos quedan.

Tomó Jesús la cruz de su Pasión
lo mismo que Isaac tomó la leña;
camina hacia el suplicio, Dios le guía,
en él puso su amor, que Dios provea.

El cáliz que mi Padre me ha ofrecido
)no habré yo de beberlo en esta mesa? ;
es copa de amargura, mas es suya,
será copa de amor si Dios la entrega.

Tomó Jesús la cruz, él el primero,
y dijo entonces vuelto a la asamblea:
Seguid en pos de mí, pisad mis pasos,
que ya el amor trazó segura senda.

(Jesús crucificado, señor mío,
alzado para verte en cielo y tierra,
la Nube luminosa de la Gloria
contigo cara a cara nos envuelva: Amén.


III. JESÚS CAE A TIERRA BAJO LA CRUZ

La cruz pesa lo mismo que el pecado
y Dios cae de amor bajo su peso;
la cruz era mi historia, yo declaro,
y Dios cae vencido por mi cuerpo.

Jesús cae a la tierra ‑ (te adoramos! ‑
su santo rostro toca nuestro suelo;
los labios que besaron nuestros pies
al polvo que pisamos dan un beso.

Mas tanto de humildad y tierra sabe
quien tuvo en un portal. su nacimiento,
que ahora Dios caldo, Dios por tierra,
está donde eligió tener su puesto.   

Oh Cristo, Creador de cielo y tierra,
no olvides los prodigios de tus dedos;
si es polvo el corazón y el hombre barro,
de barro son también tus ojos bellos.

(Oh Cristo, oh hermosura que no acaba,
que donde tocas creas lo perfecto:
tocaste nuestra tierra y nuestro polvo:
convierta en paz y gloria nuestros yerros.

(Bendito tú, Jesús, mi Dios caído,
el Dios de mi verdad y mis consuelos,
bendito tú, belleza que nos sacia,
bendito tú, perenne, vivo, eterno Amén.


IV. JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

A la hora del suplicio se encontraron
el Hijo con la Madre, santo encuentro:
el Hijo, con la cruz y la corona,
la Madre, con la espada hundida al pecho.

El sí de la Mujer que dio la vida
con él presente estuvo en el comienzo,
y quiso Dios que juntos estuvieran
a la hora del dolor y del silencio.

La Madre de vivientes es regazo,
mas sólo Cristo es Vida y Luz y verbo;
se encuentran Madre e Hijo, Dios los guía,
se funden en un solo sufrimiento.  

Oh santa Iglesia, efigie de María,
Iglesias que respiras en mi cuerpo,
acércate al encuentro del Doliente,
si quieres con María el fruto pleno.

Misterio del eterno femenino,
amor, fecundidad, secreto cielo:
del huerto del Edén hasta el retorno
la Amada, la Mujer, está latiendo.

Oh Cristo, germen único del. padre,
y fruto de María, casto seno,
la Iglesia te bendice por tu muerte
y con la Virgen canta su deseo. Amén.


V JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO

Echaron mano de uno que pasaba,
un tal Símón, bendito su recuerdo,
y, ajeno a aquel gran don que se le hacia,
cargáronle la cruz detrás del reo.

Hermano de los hombres, fiel amigo, 
que aceptas mí flaqueza y mi deseo,
es mucho lo que pido: yo quisiera
llegarme a ti cual otro Cirineo.

Acaso necesite que alguien fuerce
la débil, voluntad con que me veo,
que, alguno, como a Pedro, me conduzca
al puesto de la cruz que yo no quiero.        

Hermano de dolor, iremos juntos,
mas tú delante, en todo tú el primero,
contigo se hace dulce la amargura
y aquello que me pidas quiero y puedo.

Jesús, que han indicado tu presencia,
oculta hasta tu vuelta en los pequeños,
si yo busco ayudarte, estar contigo,
(qué cerca de mi mano a ti te tengo.'

Oh Cristo, Dios sufriente ‑y encarnado,
que fuiste sabedor del hombre enfermo,
tu cruz ya es dicha. gloria que compartes:
(oh gozo que nos da sólo el saberlo. Amén.


VI. JESÚS ES ENJUGADO POR LA VERÓNICA

Eterna luz, icono de tu Padre,
Señor Jesús, dulcísima mirada,
En fuego del Espíritu divino
Tus ojos profundísimos se bañan.

Tu frente suda sangre hasta la tierra,
los necios te dan de bofetadas
atenta contra ti mi fea culpa,
poniéndote tristeza en esa cara.

Mas tú eres bello, puro, esplendoroso
y viene tu hermosura desde el alma
)qué lodo ha de manchar esos tus ojos,
intactos de pecado antes del alba?    

Tus labios, suaves labios que dijeron
Parábolas, palabras nunca habladas,
Serán hermosos siempre, eterno Hombre,
y en cruz pronunciarán perdón y gracia.

Se acerca una creyente con un lienzo,
enjuga tu sudor, te palpa y ama,
y tú le dejas vivo, estremecido,
tu rostro, recogido entre sus palmas.

Jesús, visión de paz, cielo presente
Mirándote, ya entramos en la patria;
ti te bendecimos, te cantamos:
(Señor Jesús, maránatha, maránatha. Amén


VII. JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Es tan penoso el peso del madero,
tan frágiles los hombros que lo llevan,
que el hombre, quebradizo y humillado,
se postra y otra vez vuelve a la tierra.

El hombre entonces toca su vacío,
la roca y la verdad que le sustenta,
y aprende hundido y quieto en el despojo
que sólo Dios, tan sólo Dios, es fuerza.

Jesús que hasta el origen descendiste
y sabes de ti mismo tu flaqueza,
enséñanos el fondo, nuestro abismo,
allá donde la nada nos asedia.  

La kénosis fue forma de tu vida
y el todo la medida de tu entrega;
Jesús, Dios nuestro, escucha mi gemido
y míralo cual don de mi pobreza.

Jesús bajo la cruz varón perfecto,
probado en el crisol de toda pena,
el todo y el vacío yo te ofrezco 
y quiero caminar tras de tus huellas.

Jesús, alzado en brazos de tu Padre,
a ti los ojos nuestros hoy se elevan;
Jesús alzado, punto terminal,
(la gloria a ti, la luz y la belleza! Amén.


VIII. JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Le lloran las mujeres como a un hijo
‑ (oh gran honor poder así llorarle:
le miran con piedad, mas de la muerte
no pueden esas madres arrancarle.

Aquel que tenga entrañas compasivas
que gima por el crimen execrable;
llorad, que no se extinga lo más bello,
que nunca el corazón del hombre falte.

Aquí lleguen las vírgenes, contemplen
y ]lloren al Esposo más amable,
1a mano junto al pecho, al fiel latido,
el velo de dolor sobre el semblante.            

Oh hijas de Sí6n, dulce consuelo
le dais al pobre reo por la calle;
mas no lloréis por mí, tan desvalido,
llorad mirando el Día que Dios trae.

Felices los que lloran como él quiere,
y en él, por é1, esperan su rescate;
lo oscuro ha de pasar, y tras la pena
la noche se ha de hacer aurora suave.

Pasaron ya las lágrimas y el duelo
y reinas, oh Jesús, junto a tu Padre:
(honor a ti, fanal de nuestra dicha,
y eterno fin de todos nuestros males: Amén.


IX. JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

A la última morada ha descendido
allá donde no cabe más descenso;
cargado con el mundo el Hijo cae
y ocupa el puesto último de siervo.

Debajo de su sitio ya no hay otro,
Jesús es nuestra historia es el postrero;
primero ene 1 honor que el Padre le hace,
el último por libre amor y empeño.

Y quietos nos quedamos en un trance
atónitos con este pensamiento:
en dónde está la máxima grandeza,
en dónde de verdad está el primero.           

Y cómo se conjuntan o distantes
y se hace la fusión de tierra y cielo
la inmensa majestad que nos cre6
desnuda en la humildad del más pequeño.

A título de gloria tú eres Hombre,
el mínimo por ser del todo excelso;
oh grande Redentor, rey de verdades,
el hombre entero nace en tu desprecio.

(Oh Cristo, que bajaste a lo profundo
y luego recibiste el sumo premio,
a ti la gloria, altísimo Señor,
y el gozo de tu Iglesia en canto bello: Amén.


X. JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

Sin nada suyo, pobre de los pobres,
en cruz ha de morir Jesús desnudo;
mirándonos, los brazos extendidos,
cual don universal, desnudo y puro.

Adán recordará su ser primero,

exento de maldad, libre del yugo,
cuando era Dios su prístina inocencia
y estaba en paz consigo y con el mundo.

Salí del Padre, y vine entre vosotros,
os di todo y a todos, uno a uno;
al tiempo de partir, mirad al árbol,
tocad, comed, saciaos de su fruto.    

Aquella hermosa túnica inconsútil
no fue rota por manos de ninguno;
Jesús la dio a su Iglesia como dote,
regalo de unidad, querer augusto.

Oh, cúbrenos, Señor, con esa túnica
y guárdanos en ella a todos juntos;
al lado y al cobijo de tu cuerpo
estréchanos a quienes llamas tuyos.

(Oh Cristo que te muestras a tu Esposa,
radiante en las alturas e incorrupto,
ascienda hasta tu cuerpo nuestro obsequio,
el canto y el amor de nuestro culto! Amén.


XI. JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Las manos y los pies con fuertes clavos
fijados han quedado en el madero;
clavado está el Señor: miradlo en alto,
la sangre de la muerte riega el cuerpo.

El rey de cuanto existe en cruz clavado,
el siempre y todo libre en cruz sujeto;
clavado por las manos que él creara,
clavado mi Señor con clavos fieros.

Sellado está el amor, en cruz sellado,
y nadie ha de romper el santo sello;
el mundo pasará, pero él no pasa,
su amor se clava en mí con toque eterno.


Oh manos de Jesús, bellas heridas,
oh pies sangrantes, pies de mensajero,
del cauce de esa fuente luminosa
la gracia se derrama al mundo entero.

Gallardo está el señor así vestido,
con púrpura real. de Esposo bello,
con perlas en las manos y en la frente,
pisando en el 1agar del sufrimiento.

(Oh Cristo, vencedor de todo mal,
de penas coronado y de consuelo,
feliz por siempre tú, crucificado,
y dueño de la vida hoy en tu reino. Amén.


XII. JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Jesús, Hijo de Dios, se acaba y muere:
(Amén, oh Verbo, fuerza de los cielos:
(Amén, perdón de nuestra ciega historia!
(Amén, mi corazón quede en silencio!

Vinieron las tinieblas sobre el orbe,
divino juicio en carne de este Siervo;
mas no venció el Maligno en la tiniebla,
que Cristo luz venció con su destello.

El velo se rasgó, viejo y caduco,
y Dios nos entregaba su secreto,
que Cristo es la Palabra terminal
y toda fue en el tránsito del Verbo.

(Oh muerte de Jesús, muerte del Hijo'
(Oh vida en que vivimos y creemos:
(Oh roca del Calvario, altar del mundo:
(Oh río del Edén, de Cristo muerto:

Jesús murió, ya nunca morirá,
ya nunca más la muerte tendrá imperio;
el hombre en esta sangre se consagra 
y se hacen nuevos tierra y universo.

Señor mío y Dios mío, Jesucristo,
decir lo que mereces no podemos:
(oh Cristo, ten piedad al escucharnos,
tu gloria sea nuestro cielo eterno! Amén.


XIII. JESÚS ES PUESTO EN BRAZOS DE SU MADRE

José de Arimatea y Nicodemo
tomaron aquel cuerpo sacrosanto;
con fe y amor, con intima ternura,
María lo recoge en su regazo.

Que quede en el silencio de los siglos
aquello que en María está pasando;
destino de mujer ha sido el suyo:
amar hasta morir y no contarlo.

La grávida creyente nazarena
padece los dolores de este parto:
(oh Madre de Jesús y de la Iglesia,
a costa de la cruz que fabricamos:   

Adora aquella carne, que es 1a suya,
el cuerpo santo, el Hijo entre sus brazos;
1o besa, de dolor estremecida,
1o riega dulcemente con su llanto.

(Oh Madre de la fe, Virgen María,
océano de amor atribulado
acógenos, indícanos la senda,
y llévanos a Cristo de tu mano.

(Jesús, vencido y vivo eternamente,
invicto ya, gloriosamente alzado,
tu diestra salvadora bendecimos,
revélate en la Iglesia y haznos salvos.'Amén.

 
XIV. JESÚS DESCIENDE A LA TUMBA

Bajó a la tumba, muerto por nosotros,
bajó desde la tumba hasta el abismo,
y fue a anunciar la paz a los espíritus
y a dar la libertad a los cautivos.

La luz fulgura, irrumpe en las tinieblas
y brilla en la prisión cuando entra Cristo;
a coro exultan, gritan los que esperan,
mirando al Gran Pastor de su destino.

La cruz gloriosa reina en lo profundo,
en manos de Jesús que reina vivo;
y junto a él, primicia de los muertos,
con gloria emprenden ellos su camino.      

La tumba mientras tanto calla muda
y aguarda en paz al ángel matutino;
la tierra se ha cubierto de sosiego
y a Alguien se presagia en lo más íntimo.

Iglesia del silencio y de la espera,
no quieras hoy hacer verdad y juicio,
retrata en tu semblante su presencia,
que Cristo victorioso está contigo.

(Oh Cristo, consumado en la Pasión,
eternamente amado como Hijo,
a ti, principio y fin de] universo,
te alaban con amor tus elegidos! Amén.

miércoles, 4 de abril de 2012

214. ¡Ya llega el Triduo Pascual! Himno de Pascua 2012

PASCUA 2012

Preparemos la Pascua

“ La Iglesia celebra cada año los grandes misterios de la redención de los hombres desde la Misa vespertina del jueves en la Cena del Señor "hasta las Vísperas del domingo de Resurrección". Este período de tiempo se denomina justamente el "Triduo del crucificado, sepultado y resucitado"; se llama también "Triduo pascual" porque en su celebración se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir el tránsito del Señor de este mundo al Padre. En esta celebración del misterio, por medio de los signos litúrgicos y sacramentales la Iglesia se une en íntima comunión con Cristo, su Esposo.
(Carta sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, 16 enero 1988, n. 38)
¡Hay que preparar la pascua! Como se prepara la Boda, como se prepara el na-cimiento del hijo esperado, como se prepara el día de la profesión, como se prepara el día del sacerdocio, como se prepara el día de la graduación…, como se prepara el día más grande de la vida…, como habrá que preparar un día (cuando se me anuncie que el Señor ya viene) el tránsito de esta vida a la eterna.
¡Hay que preparar la Vigilia Pascual!
Y ¿cómo se prepara…?
- Tenemos que confesarnos.
- Tenemos que preparar el Cirio Pascual, ¡cada año nuevo!
- Tenemos que preparar las nueve lecturas.
- Tenemos que preparar muy bien los cantos.
- Tenemos que preparar la iglesia con todos los detalles.
- Tenemos que preparar una hermosa felicitación de Pascua.


Yo preparo un himno

Desde hace 35 años (abril 1977) – este es el 36 – , al llegar la Pascua, yo prepa-ro un himno. Es como si cada año estrenara en Pascua un traje nuevo, o, mejor dicho, un hábito nuevo… Como cada uno tiene su “carisma”, pues si acaso este es mi carisma al servicio de la comunidad, aquí va el fruto de mi carisma. ¡Estrenar para el Señor!
Aceptadlo, hermanos, con benevolencia.


HIMNO PASCUAL DE 2012

En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo;
pero si muere, da mucho fruto  (Jn 12,24)

1. Grano de trigo en la tierra,
por la muerte fecundado,
tu caída es tu victoria,
la espiga, tu cuerpo alzado.

2. El mundo se hizo cosecha,
inmenso campo granado,
yo mismo soy tu trofeo,
mi Cristo Resucitado.

3. La ciencia maravillosa
es tu sepulcro sellado,
y todo el futuro humano
es tu secreto guardado.

4. Eres cuna y eres tumba,
divino Tú, Dios donado,
humanidad refulgente,
hermano, Dios humanado.

5. Eres mi historia gloriosa,
mi pecado perdonado,
eres mi gracia nupcial,
y mi beso enamorado.

6. Eres, Jesús, mi Evangelio,
por el Padre regalado,
eres mi yo que transciende,
mi final en Dios anclado.

7. Eres mi paz dolorosa
en el camino espinado,
la luz, el agua y el pan,
Jesús, creído y gozado.

8. Eres mi Pascua fraterna,
Jesús, Cordero inmolado,
y la noticia que brilla
en mi rostro iluminado.

9. Eres mi carne y mi pálpito,
Jesús, mi Dios deseado,
Jesús misericordioso
en mis labios invocado.

10. ¡A ti la alabanza sea
por ser el Hijo encarnado,
y en la cruz florida en Pascua
al mundo amado has salvado! Amén.

Alfaro (La Rioja, España), Miércoles Santo 2012.


Jueves Santo 2012

Gracias, Santo Padre, desde mi Parroquia de origen (San Miguel Arcángel, Alfaro, La Rioja, España) por su homilía en la Misa Crismal de este Jueves Santo. Grabo en mi corazón sus palabras, y me consuela lo que Su Santidad nos dice sobre el estudio y el amor de la Sagrada Escritura:

"El Año de la Fe, el recuerdo de la apertura del Concilio Vaticano II hace 50 años, debe ser para nosotros una ocasión para anunciar el mensaje de la fe con un nuevo celo y con una nueva alegría. Naturalmente, este mensaje lo encontramos primaria y fundamentalmente en la Sagrada Escritura, que nunca leeremos y meditaremos suficientemente". 
                                                                                                                                                 (De la homilía de hoy).
Gracias. Beso con amor su anillo de Sucesor de Pedro.