viernes, 22 de agosto de 2014

586. Domingo XXI A – La Iglesia de Jesús.



Homilía para el domingo XXI, ciclo A.

Mt 16.13-20
Error de dicción: no es domingo XXII sino domingo XXI

Texto evangélico:
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».  Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».
Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.  Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.  Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».  Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Hermanos:
1. En la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo (29 de junio) la Iglesia proclama este pasaje del Evangelio; lo lleva haciendo siglos y siglos. La Iglesia de Roma se siente fortificada; las otras Iglesias cristianas, a las que con el espíritu del Concilio podemos llamar “Iglesias hermanas” en la fe del único Señor y salvador Jesucristo se sienten heridas, juzgando que nosotros, católicos, hemos acaparado una primacía jurídica que no nos corresponde, porque argumentan que el texto tiene otro peso espiritual que quizás nosotros no captamos.
Una semana al año, en enero, del 18 al 25, fiesta de la conversión de san Pablo se dedica a este asunto crucial del ecumenismo.
2. Por esta razón no quiero centrar mi homilía en el ecumenismo. Pero sí que quiero recordar una declaración sabia y humilde que hizo el Papa san Juan Pablo II, al escribir su encíclica sobre la unidad de los cristianos, Ut unum sint, convocando a obispos y teólogos. Ha pasado el tiempo de las polémicas. Las polémicas, los enfrentamientos por causa de la unidad de la Iglesia, no tienen salidas. Escribía el Papa con sencillez y humildad:
“Que el Espíritu Santo nos dé su luz e ilumine a todos los Pastores y teólogos de nuestras Iglesias para que busquemos, por supuesto juntos, las formas con las que este ministerio pueda realizar un servicio de fe y de amor reconocido por unos y otros ».
Tarea ingente que no podemos rechazar y que no puedo llevar a término solo. La comunión real, aunque imperfecta, que existe entre todos nosotros, ¿no podría llevar a los responsables eclesiales y a sus teólogos a establecer conmigo y sobre esta cuestión un diálogo fraterno, paciente, en el que podríamos escucharnos más allá de estériles polémicas, teniendo presente sólo la voluntad de Cristo para su Iglesia, dejándonos impactar por su grito « que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado» (Jn 17, 21)?” (Enc. Ut unum sint, 95-96).

3. Nuestra reflexión, en esta hora que vivimos, se va a centrar en una palabra de Jesús: “mi Iglesia”. ¡Qué hondura, qué transcendencia puede tener esta expresión de Jesús: mi Iglesia! Jesús no ha hablado a Pedro de “tu Iglesia”, ni a los apóstoles de “vuestra Iglesia”. La Iglesia no es de los apóstoles, la Iglesia no es de Pedro. La Iglesia es solo de Dios, la Iglesia es del Espíritu Santo, la Iglesia es de Jesús.
Nosotros titulamos esta sección del Evangelio poniéndole un epígrafe: “El primado de Pedro”. Al decir eso, nos fijamos en Pedro, como si todo el acento descargara sobre Pedro. Pero se puede considerar lo que aquí pasa desde otra perspectiva: mi Iglesia. Podríamos, pues, titular esta escena: La soberanía de Cristo sobre su Iglesia, soberanía que ha recibido del Padre.

4. La obra de Jesús no es un proyecto humano ni puede administrarse como tal. Hay una serie de expresiones que delatan esta soberanía intransferible:
- Yo edificaré: no la va a edificar Pedro.
- Esa que es “mi Iglesia”, no la tuya, sobre la cual no tienes más potestad sino la que yo te entregué.
- Yo te daré las llaves…
- Yo te concederé que lo que ates en la tierra sea atado en el cielo.
- Yo haré que las puertas del infierno no prevalezcan sobre ella.
Si la Iglesia de Jesús hubiera sido “Iglesia de Pedro” o “Iglesia de los apóstoles”, la Iglesia habría desaparecido en el vendaval de la historia. Pero la Iglesia no es esa: la Iglesia, la de ayer, la de hoy, la de siempre, es la Iglesia de Jesús. Quien vive en ella es Jesús; quien inspira en ella es el Espíritu Santo, no Pedro ni Juan, ni los apóstoles.

5. Esto que estamos diciendo no es protestantismo, para nada; es puro catolicismo, es una meditación de las palabras del Evangelio sin salirnos de ellas. Estamos desentrañando esta expresión: “mi Iglesia”.
A la hora de componer el derecho de la Iglesia, el gobierno de la Iglesia, las potestades múltiples que se ejercen en la Iglesia, habremos de decir que el mejor modo de gobierno o de otro ejercicio de poder es aquel que mejor traduzca la soberanía absoluta de Cristo, conscientes de la precariedad y versatilidad de todo lo humano.
Desde hace décadas la palabra “comunión”, vieja palabra del Nuevo Testamento (koinonía), tiene una prestancia singular. No lo olvidemos, hermanos: la Iglesia antes que jerarquía es comunión. La comunión de hermanos expresa de un modo más adecuado, más inmediato, más vital la soberanía y la presencia de Cristo en medio de nosotros, que las estructuras jerárquicas, que no negamos.

6. Estos pensamientos parecerían ser una clase de teología que hay que ir matizando en todos sus perfiles. Pero no es esa nuestra intención. Al contrario, estamos meditando en esa palabra insondable de Cristo “mi Iglesia”, para que el aliento de Jesús nos transfunda un inmenso y entrañable amor a su santa Iglesia.

7. La Iglesia de Jesús es hermosa, por eso, por ser Iglesia suya. ¡Qué bella eres, Iglesia! Por esa Iglesia uno puede dar su vida, por ser Iglesia de Jesús.
Si uno descubre así la Iglesia, como la suprema obra que Dios ha realizado en el mundo a través de su Hijo amado, se abre un  horizonte nuevo y surge dentro de mí la generosidad.
Las concreciones del amor vendrán enseguida de por sí, porque esta contemplación nos ha de llevar inmediatamente a la vida.

8. Señor Jesús, gracias por habernos revelado qué es la Iglesia como obra del Padre. Con tu fuerza, cuenta conmigo en favor de tu santa Iglesia. Amén.

Guadalajara, viernes 22 agosto 2014.

jueves, 21 de agosto de 2014

585. Orar antes de abrir la Biblia en clase



Oraciones para la clase de Biblia

Aquí, en México, ya han comenzado las clases, y hoy, al entrar en el aula, después de que el lunes pasado fue la Misa del Espíritu Santo y la “lectio inauguralis”, he repartido unas hojitas para rezar en poesía. Un sencillo capricho. En realidad, antes de pronunciar los versitos, hemos leído la divina Escritura.
Desde el siglo XVI, siglo en que nacimos, los capuchinos rezábamos antes de comenzar los devotos estudios de la sacra Teología una oración de sabor bonaventuriano, que la hemos mantenido hasta el Concilio-  Y decía, con la previa recomendación,  así (la rezábamOS en latín):
Siempre que entraren a la lección, exhortamos que, in spiritu humilitatis et in animo contrito. eleven su mente a Dios y digan:

     Domine, iste vilissimus servus tuus et omni bono indignus, vult ingredi ad videndum thesauros tuus. Placeat tibi ut ipsum indignissimum introducas et des sibi in his verbis et sancta lectione tantum te diligere quantum te cognoscere, quia nolo te cognoscere nisi ut te diligam, Domine Deus Creator meus. Amen.
     Señor, este muy vil siervo tuyo e indigno de todo bien, quiere entrar a contemplar tus tesoros. Concédeme benigno que en ellos pueda iniciarme, aunque sea indigno en grado sumo, de modo que en estas palabras y lecciones santas pueda amarte tanto como conocerte, puesto que no quiero conocerte sino con el fin de amarte, Señor Dios, mi Creador, Amén.

El objetivo estaba claro:
Estudiar para más amar; y, en conseceuncia, más amar para mejor predicar. “No lleven consigo muchos libros – advertían las mismas Constituciones a los predicadores – para que puedan leer más asiduamente el excelentísimo libro de la Cruz”.
Después del Concilio, quienes toe Scribe tomó una oración de la liturgia para entrar en la clase de Sagrada Escritura con el corazón dispuesto. Y esta oración, está tomada de la colecta del II domingo de Cuaresma, cuando, en el monte santo de la Transfiguración escuchamos al Padre que nos presenta a su Hijo: Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco: ¡escuchadlo! (Mt 17,5) “Escuchadlo” bíblicamente quiere decir: seguidle, obedecedle, por ahí va el camino. Y la versión que entonces se nos dio me parecía bien hermosa y expresiva:
Señor, Padre santo,
tú que nos has mandado escuchar
a tu Hijo, el Predilecto,
ALÉGRANOS
con el gozo interior de tu Palabra,
y PURIFICADOS por ella
CONTEMPLAREMOS
con mirada limpia
la gloria de tus obras.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Alegría, gozo y contemplación ese era el fruto apetecido de nuestras explicaciones. Luego, has he compuesto algunos versitos para empezar la lección con Espíritu y poesía. Transcribo, por si al lector le sirven, esas sencillas composiciones, caprichos, para poner el corazón en su sitio. Y copio, empezando por las últimas.

I
Centro Teológico de Salesianos
Tlaquepaque, Jal,

Introducción a la Biblia
Para abrir la Sagrada Escritura

Jesús  está en la Escritura
como está en la Eucaristía:
confidencia y cercanía
encarnación y ternura
en tanto el camino dura.

Me acerco con humildad
a la Página Sagrada:
pido entrar en tu morada
perderme en tu santidad
y encontrarme en tu amistad. Amén.
21 de agosto de 2014

Para la clase de Profetas

Profeta fui consagrado
por Cristo, con él y en él,
en Jesús, testigo fiel,
para vivir a su lado
y ser por él enviado.

Yo quiero ir a la fuente,
mi Padre, mi Dios clemente,
y con humilde pasión
hallar en tu corazón
al Verbo que me alimente. Amén.
21 de agosto de 2014



Curso 2013-2014

Introducción a la Sagrada Escritura

A tu presencia me llego,
llama y pasión de mi vida,
Jesús, con fe agradecida:
del Sinaí pido fuego,
del Tabor luz y sosiego.

Estudiaré la Escritura,
letra a letra con ternura:
la ciencia cunda en amor,
y el amor en derredor
se haga hermandad y cultura.
17 agosto 2013


Profetas

Ser profeta de su amor,
viva voz de la Alianza,
ser consuelo y esperanza,
como tú fuiste, Señor,
sea mi cruz y fulgor.

Comeré el rollo sagrado
que tu mano ha preparado
y al gusto del paladar
será divino manjar
para mí y tu pueblo amado.
20 agosto 2013


II
Instituto Bíblico Católico
Guadalajara, Jalisco

Para estudiar a San Marcos y a San Juan

Con fe, piedad y ternura
al Evangelio me llego,
y en mis labios traigo un ruego:
de tu rostro y hermosura
aprenda yo la Escritura.

Jesús, Hijo de María,
seas tú mi ciencia y guía,
Hijo de Dios encarnado,
clavado y resucitado,
Jesús, mi sabiduría.

Guadalajara, septiembre 2013


III
Casa de formación de Hermanas Clarisas Capuchinas
Cuautitlán Izcalli

Esta Súplica, para rezarla con mis hermanas clarisas capuchinas de la Casa de Formación “Santa Verónica Giuliani” (adonde acuden de más de 70 monasterios de México, de capuchinas) está compuesta de acuerdo a la Oración bonaventuriana que al inicio hemos transcrito

Súplica
para empezar el estudio de la Sagrada Escritura
en el Instituto de Santa Verónica

Humildemente me llego
a ti, mi Sabiduría,
Palabra y Eucaristía;
y como sierva te ruego
que tu ciencia sea fuego.

Estudio por más amarte
hasta verte cara a cara,
y como Francisco y Clara
quiero en mi pecho llevarte
y en mis obras alumbrarte.

Bosques del Lago, 12 octubre 2002

IV

Al empezar el estudio de la Torá
Homenaje y súplica

Esta no fue una oración diaria, sino ocasional al estudiar el Pentateuco.

Torá bendita, luz de las naciones,
yo beso reverente letra y tinta
por donde corre sangre de los cielos,
igual que te besó Jesús Mesías.

No vino a destruirte el Nazareno,
que te aprendió de labios de María;
te amó temprano más que los Rabinos
cuando de niño con ellos discutía.

Te amó y te rescató desde tu entraña,
porque al mirarte al Padre Dios veía,
te quiso pura, original y plena
y vio que el Evangelio en ti nacía.

Encuentro de la fe y de la historia,
de Dios amor que en ti se traslucía,
Torá, que eres hermosa como esposa
porque de ti surgió la Profecía.

Torá de bendiciones y promesas,
Torá de una alianza compartida,
en ti me encuentro yo y en ti descanso,
si te alcancé, Torá, Sabiduría.

¡Mi Dios, mi Creador, mi amor en trance,
que Dios de otra manera no serías,
te adoro en Escritura y sacramento,
desde tu Libro lléname de vida! Amén

Puebla, Seminario Palafoxiano, 17 agosto 2011

En alabanza de Cristo y del Pobrecillo Francisco.
Amén.

Guadalajara, jueves 21 agosto 2014 (Memoria de San Pío, Papa)                             

martes, 19 de agosto de 2014

584. Semana del Eclesiastés

Semana del Eclesiastés

Esta semana (semana XX del tiempo ordinario, año par) nos tocar leer el libro del Eclesiastés. Pienso, con un pensamiento que me acompaña muchos año ha, como estudioso arrimado a la Biblia, qu e la lectura cotidiana de la Escritura, sea en al Misa sea en el Oficio Divino, es la “dirección espiritual” de la Iglesia. Por ello, es bueno y saludable dejarse conducir por esta piedad objetiva.
Nos toca el Eclesiastés y, para curarse de espanto, hay que tener alguna perspectiva introductoria.
¿Qué es el Eclesiastés? En hebreo Qohélet, de Qahal, Asamblea, traducido al griego por Eclesiastés (de la palabra Ekklesía, asamblea, que significa “El Predicador de la Asamblea”).
Este libro, aceptado en la Iglesia como libro inspirado, es como una Teología al revés, Teología de todo lo contrario, la Teología de la Paradoja, la Teología del desengaño, la Teología del que está a la vuelta de todo, Teología del que habla de Dios como si fuese un ateo, Teología muy secular…Y, por otra parte, ¡teología muy sana, por su sana crudeza!
El Cantar de los cantares es una forma sorpresiva de hablar de Dios, desde la dulce experiencia del amor, y del amor inmediato y deleitoso, que es la belleza fascinante del cuerpo. Libro que los judíos pensaban que había que leerlo con cautela, y aguardar a los treinta años…
Siguiendo la comparación diré que el Eclesiastés…, es no menos  peligroso… y que habrá que aguardar hasta los 60 años… Es un decir…, claro está.
Este libro sorprendente se ocupa de Dios; nos remite a Dios, árbitro de la vida.
La vida aparece como un teatro cómico… o trágico…, pero Dios tiene la última palabra, y la Filosofía que debemos hacer nosotros para el “bien vivir” (o en otro sentido profano, para el “buen vivir” o la “buena vida”) la hemos de hacer teniendo presente que Dios existe, y que, en definitiva, a Él hay que darle cuenta. "Y así he comprendido que el único bien del hombre es disfrutar y pasarlo bien. Pero que el hombre coma, beba y se regale en medio de sus fatigas es don de Dios" (3,12-13).
El Sabio de este libro, que ya está a la vuelta de todo, examina todas las experiencias humanas (o da pauta, por unos ejemplos, para pronunciarse frente a todas las experiencias humanas) y da el mismo veredicto: todo está vacío, todo es una frustración si te agarras a ello, la vida no vale nada…, examínala bien, y no te entusiasmes. No pienses en el progreso de la humanidad, porque todo es igual; el mundo gira y gira. Toma una postura discreta: Disfruta de lo que tienes delante y sigue viviendo, sin ofender a Dios. ¿Se puede hablar de Dios de esta forma? ¿No es éste un libro peligroso, demoledor, para nada aconsejable a los jóvenes que sueñan con el futuro? Cuando yo sea viejo ¿seré tan negativo?
Los grandes ejes de la fe de Israel no están presentes en este libro: la Alianza de Dios, que hace una historia, y la esperanza de un Mesías. No están presentes, no se trabaja con ellos, aunque no se  nieguen.
Sorprendentemente también se puede hablar de Dios de este modo, desde la futilidad de la existencia, admitiendo, antes de comenzar a hablar, que el sentido de la vida es Dios.
En suma, no nos dejemos seducir por la vida. No pongamos los ojos en lo que hoy es y mañana no está. No sucumbamos al vaivén de la vida, que es el vaivén de las opiniones y modas – incluso teológicas – y mañana otros pensadores de la vida las remodelan de otra formas… Sé tú mismo ante la presencia de Dios, el Inmutable en su amor a mí.
Si uno es sabio y toma este libro en sus manos, le hará bien. San Gregorio de Nisa, como vemos en algunas lecturas de estos días, lo ha interpretado de un modo alegórico-místico. Tampoco se trataba de esto. En su crudeza, el libro tiene un mensaje firme, que es: ¡En definitiva, solo Dios!
Es como para decir: ¡Dios mío tú eres mi seguridad! Que yo no naufrague en la marejada  de la vida…, solo tú, abriendo mi corazón con ternura a todos mis hermanos, tan indigentes de seguridad como yo. Somos un pueblo débil y Dios solo es nuestra Roca, solo Él nuestra paz.
Y estando en esto, me llegan unos viejos recuerdos de Pamplona, cuando florecía con tanta ilusión la Unión de Religiosas de Navarra (¡con la intrépida riojana María Teresa Ruiz Prados, de la Compañía de María, que ya se fue hace años con una envidiable juventud cargando 87 u 88 años a su espalda!). Una de las hermanas que entonces era joven, y hoy tiene setenta años… (que es otra manera de decir ¡más joven!) encuentra entre sus viejos papeles unos pensamientos que han aparecido y que me los envía…, recordando. Los años 70 fueron los más crueles para la vida religiosa. Pero la ilusión era un mástil enhiesto, y, por gracia, veo que nos e ha abatido…
Por si valen, aquí está el folletito que di a las hermanas en Navidad de 1977, en los Encuentro de vida religiosa que hacía en Navarra.
¿Acaso otra manera distinta de hacer eco al Eclesiastés…? Gracias, hermana Pilar.

* * *
HECHOS DE GENEROSIDAD,
ÚNICA SALIDA

OFRENDA
Mejor que poner "tesis” - firmes tesis como grandes indicadores de autopista - he pensado poner todo junto, desde el corazón: tesis y sentencias, máximas y dichos de amor, paradojas, sugerencias... Como quien camina por el monte por una senda cierta, viendo piedras de ruta y escuchando el canto de los pájaros y respigando el aire que Dios nos da.
Aquí junto al Hijo de Dios que por amor a nosotros se hizo hombre.

Para empezar

1. Una verdad, por muy divina que parezca, si no puede traducirse en hechos, no es cristiana. Porque Jesús, que es la verdad concreta y completa del Padre (Jn 14,6), el sí de las promesas de Dios (2 Cor 1,20), no fue nada abstracto.

2. Libros, preciosos libros…, despreciarlos jamás. Sólo digo que una teoría que al pasar unos años no ha dado frutos de vida no es “doctrina de vida”. Y únicamente de la "doctrina de vida” (Evangelica testificatio, 37) puede partir la renovación.

3. "Hay caminos que parecen rectos; pero, al cabo, son caminos de muerte« (Prov 13,12; 16,25). Subrayemos: parecen, pero no son. Buena voluntad..., pero que la buena voluntad se junte con la sabiduría.

4. Camino de la experiencia, si, camino necesario. Vengan, pues, las ’’experiencias"; pero a una experiencia que no admite marcha atrás no la llamemos experiencia.

5. Los mayores tienen experiencia, sabiduría y - si queréis - todo lo mejor. Y los jóvenes casi nada: intuición. Pero ¡cosa curiosas!, el futuro ha sido, es y será de los intuitivos.

6. No fue antes la ley que la vida. Primero había vida. Y después la vida pudo retratarse en forma de ley, y así la ley fue engendrada.

7. Pensamientos, muchos - pan de cada día; leyes, pocas, pocas, pocas. Si tenemos muchas leyes, seguro que no estamos renovados.

8. Las nuevas Constituciones son, es verdad, un "hecho” teológico, importante pero insuficiente para la renovación, que exige un hecho vital completo. Por eso se hicieron las maravillosas Constituciones, pero no se hizo el milagro todavía.

Valores

9. ¡Bienaventurado aquél que da el primer paso! (alguien lo dijo).

10. Debajo de la ancha copa mueren mil simientes, y el árbol que nacerá ha de nacer de una sola. Pero ¿nacería esta sola si no tuviera la capa de humus vital que le han dado las mil que se han muerto? ...Aquí estoy, Señor, simiente que se pudre para que la que ha de brotar brote.

11. El invierno es tiempo de raíces. No miréis las ramas sin frutos, mirad las raíces. El invierno es hermoso con una austera hermosura.

12. En hora de renovación buscar es acertar, aunque uno se equivoque, porque la única verdad es el amor.

13 Mi herencia para la Iglesia: Buscó sinceramente, amó.

14. Se juntaron los Sabios más sabios que habla, y el más anciano dijo; Sólo vale lo que tiene un valor verdadero, y lo demás no vale. Los otros, todos juntos, no tuvieron más remedio que decir: Tienes razón.

15. ¿Qué es fracasar? ¡Cuidado coa el diccionario! El que no ha amado ha fracasado..., y nada más.

Protagonistas

16. La historia de 1977 años - por no hablar más que del Nuevo Testamentó - dice que la renovación ha sido siempre protagonizada por hombres muy concretos, guías carismáticos. ¿Dirá cosa distinta la historia a partir del 1 de enero de 1978?

17. Protagonismo de la comunidad, del pueblo, hoy un hecho irreversible, pero siempre con un secretario a la cabeza, con un líder, con un ’'responsable”, con un carismático.

18. Señor, envía líderes, y a nosotros quítanos la tontera de crear mitos.

I9. Hay discípulos cuando hay un Maestro, no a la inversa. Maestros..., si existen no les demos el crédito que merecen. Pero el magisterio es más viejo que la historia conocida

Así han de ser los hechos

20. El cauce se va haciendo solo, después de pasar y pasar el agua. Pero las grandes riadas cambian el cauce de los ríos.

21. Para que un hecho haga cauce nuevo - renovación de verdad - tiene que ser: radical (no corriente), transparente y univoco (no plurivalente), y de vanguardia (al ritmo de la intuición de la Iglesia).

22. Tu proyecto es precioso, pero no parece estar de acuerdo con nuestro carisma.
- No, déjala; que a lo mejor nos ahogamos con el carisma, que es mejor equivocarse por generosidad, que si el Espíritu la conduce la hará volver, que todas las órdenes hemos traicionado con frecuencia nuestro carisma, que el amor es el carisma universal de la Iglesia, que tienen que morir mil semillas..., no tengas miedo, déjala...

23. El pluralismo está en el Nuevo Testamento, signo de plenitud que arranca de la unidad y conspira a la unidad. Entendámonos bien: la unidad es plataforma y vértice, y sin unidad no hay pluralismo pensable.

24. Tú piensas así y yo pienso así. Tú te quedas con tu pensamiento y yo me quedo con el mío. Y en lo íntimo del corazón; Si eso es plura1ismo ya sé lo que es anarquía y la desintegración de la comunidad.

25. Bastarían cuatro hechos: amor, oración, austeridad, compromiso. Señalemos.

Sobre la caridad

26. Tesis: Puesto que la caridad transciende el contenido de los votos y es fin y forma de los mismos, el hecho supremo de renovación de la vida religiosa es el amor, cuya verificación visible es la unidad de los hermanos.

27. Y acaso más. No sé por qué presiento que nuestro futuro y nuestra pedagogía no la hemos de poner en el florecimiento de la oración sino más bien en un nuevo hallazgo de la caridad. Y así definiremos la vida: Vivir es saber amarnos.

28. Deduzco, Señor, que la flor de la vida es..., no me atrevo a pronunciar la palabra, porque lo que ella contiene siendo lo más humano es todo divino porque viene de ti..., es: la amistad.

Sobre la oración

29. “No olvidéis el testimonio de la historia: la fidelidad a la oración o el abandono de la misma son el paradigma de la vitalidad o de la decadencia de la vida religiosa” (Evangelica testificatio, 42). Tan sencillo y claro, «doctrina de vida”.

30. Si hiciéramos oración todo estaría arreglado.
- No, pero si no hacemos oración no arreglamos de verdad nada.

31. Del todo cierto que la inmensa gracia de la oración litúrgica con la nueva sensibilidad es un hecho fecundo e irreversible. Ir por Aquí.,, camino seguro. No ir por este camino es bloquear la renovación.

32. Déjame, Señor, que esta vez murmure un poco. Nuestros buenos viejos son muy buenos, pero en el coro oran muy mal. Oran muy deprisa, y esto creo que trae una cola de siglos. Y no puede ser. Y aquí también la renovación bloqueada.

Sobre la austeridad

33- La mortificación corporal es un secreto. Sí, pero hay otro secreto más precioso: ser un gran trabajador, un enorme trabajador, y no perder un solo minuto de tiempo por Jesucristo y su Reino. El que encuentre este secreto no le importe olvidarse, al menos de momento, del otro.

Sobre la entrega y el compromiso

34. ¿Hacer? Todo lo que se pueda hacer con amor, con inmenso amor, con visible amor; eso es nuestro campo de operación.

35. Liberación económica, social, política..., hechos plurivalentes. También los que no creen ni esperan en Jesús los hacen pasión. Si el visible amor a Cristo les quita la ambigüedad, lancémonos.

36. Trabajar y no cobrar es para quedarse viendo visiones... La gratuidad: he ahí la escatología de nuestro trabajo. Por ahí debemos apuntar
* * *
37. Al principio y al final Cristo, única esperanza. A él este grito, que es una humilde confesión y una triunfal aclamación:
Kyrie, éléison!
Fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap.