Canción de despedida a la Madre.
(A
las 4.30 p.m. se ha ido la Virgen de Zapopan. Le hemos acompañado hasta ponerla
en su humilde carroza de un vehículo, acomodado como un doméstico trono entre
cristales. Adiós, Madre querida).
1. Yo le canto sin palabras
a la madre que se va,
le canto con sentimientos,
porque soy sentimental.
2. Acaso porque mi vida
es de un hombre intelectual,
y un muro gordo de libros
siempre tengo que cruzar.
3. ¿No es más libre y más divino
soltar alas y volar,
avecilla encantadora,
bella entre el cielo y el mar?
4. Arrimado a las mujeres,
que son madres de verdad,
al despedir a la Virgen
tengo ganas de llorar.
5. Ya estoy perdido en la iglesia,
en un banco, uno más,
acariciando el rosario
y sin ganas de rezar.
6. Tengo tantos pensamientos,
que ya no sé qué pensar,
y, al naufragar, he encontrado
que pensar se hacía amar.
7. Dulce hallazgo de mi vida
de devoción popular,
buena madre, madrecita,
que me da seguridad.
8. A mi casa me regreso,
que tan cerquita que está,
y llevo una cobijita
para dormir y soñar.
9. Me sentí niño inocente
para poderla mirar
y sentí que me miraba
con sonrisa celestial.
10. Dios mío, ¡qué profesor
tan sabio e insustancial…!
Pero así yo me prefiero,
así…, así…, de verdad.
11. Adiós, Madre muy querida,
que aunque marches siempre estás,
recuerdo de cada día,
en mi casa pan y sal.
12. Déjame como regalo
lo que te vengo a implorar,
que yo sienta tu caricia
que no me deje pecar.
13. Que sea mi corazón
puro y sencillo a la par,
hermoso como una flor,
lleno de felicidad.
14. Madre
tierna de Jesús,
Madre de la cristiandad,
plegarias son tu corona
y tu respuesta, la Paz. Amén.
Guadalajara,
Jalisco, 13 de febrero de 2017
Fr. Rufino María
Grández, OFMCap.
