domingo, 17 de julio de 2022

1785 – Dom XVI, C – Jesús, el Señor, hospedado en casa de Marta y María

                     Jesús, el Señor, hospedado en casa de Marta y María

Lc 10,38-42

Texto evangélico:

38 Yendo ellos de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39 Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 40 Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». 41 Respondiendo, le dijo el Señor:

«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; 42 solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

 

Hermanos:

1. Vamos siguiendo a Jesús en su camino hacia Jerusalén, y esta escena de hoy es un episodio que le ocurre, escena entrañable que llena el corazón de simpatía y revelación.

Tantas veces vamos diciendo que tenemos que leer el Evangelio no como ejemplo edificante de una conducta que debemos imitar, como una lección de sublime moral que se entrega a la humanidad, sino como auténtica revelación de algo que no conocíamos ni podíamos conocer si Dios mismo nos lo revelaba.

Nos interesa, pues, desentrañar lo que aquí está escrito, para ver cuál es este descubrimiento divino, porque no tratamos de saber únicamente lo que pasó, sino lo que está pasando, porque el Evangelio es realidad de lo que Dios es hoy para con nosotros, de lo que Dios está haciendo hoy con nosotros.

En este caso vamos a prestar atención a estos tres puntos, a estos tres momentos:

Primero; Dios, Jesús, Hijo de Dios, se hace huésped de una casa humana, de mi propia casa, de mi familia, de mi corazón.

Segundo: Marta, como dueña de la casa, cumple una casa, una función maravillosa: preparar la comida al Hijo de Dios.

Tercero: María, la hermana de Marta, cumple otra función maravillosa, incluso superior: poder escuchar las mismas palabras del Hijo de Dios.

Estas tres verdades nos dan una visión nueva de la vida, que ningún maestro o sabio de este mundo nos la puede enseñar.

 

2. Y lo primero de todo, Dios es huésped del hombre. Dios no necesita de nadie. Dice un salmo, cuando Dios reprocha a Israel de los sacrificios que le presenta: “las fieras de la selva son mías, | y hay miles de bestias en mis montes;  conozco todos los pájaros del cielo, | tengo a mano cuanto se agita en los campos. Si tuviera hambre, no te lo diría; | pues el orbe y cuanto lo llena es mío” (Sal 50 [49], 10-12).

Siendo esto así, dice san Lucas que, aparte de los Doce, le seguía un pequeño grupo de mujeres y nos da sus nombres: “María la Magdalena…; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes” (Lc 8,2-3). No es ninguna falta de respeto pensar que estas mujeres eran las que le lavaban la ropa…, y le hacían los servicios que una buena esposa hace con su esposo, preparándole la comida, o una madre con sus hijos, viendo lo que le hace falta.

Pensándolo desde nuestra altura, hemos decir: el Hijo de Dios encarnado, se atiene a las consecuencias y, siendo Dios, se atiene a nuestras necesidades, de comida, de vestido, de higiene. Dios hombre como uno de nosotros, el que nos va a dar una doctrina del cielo, el que nos va a abrir las puertas del reino de Dios.

Ese es de, el Dios de nuestra vida; ese es Jesús, el que un día nos va a juzgar de nuestro comportamiento en la tierra. Estamos hablando el misterio de la Encarnación.

Ese es el Dios ante quien yo me postro, el Dios a quien yo rezo, el Dios infinito que ha aceptado nuestra sencilla y p obre vivienda humana.

3. Yendo, pues, de camino hacia Jerusalén, se hospedaron en una casa, que bien sabían de quien era.

Qué hermosa la costumbre, hermanos, de bendecir la mesa cuando nos sentamos a comer. Con esa oración sencilla recordamos y reconocemos que Dios es familia, que él está en medio de nosotros. Los alimentos son igual bendecimos que sin  bendecir; no tienen ni más  ni menso vitaminas. Pero, rezando en la mesa, confesamos que él es nuestro comensal, que a la escena de Marta y María es verdad y que hoy la estamos viviendo nosotros. 

4. Veamos, pues, lo que hacen estas dos mujeres, estas dos hermanas. Marta se encarga de la cocina y del servicio. Lo mejor para Jesús y que todo este asunto.

Ya saben ustedes que en el Vaticano hay una hospedería que le llaman la Casa de Sanata Marta. Si llega un obispo para su entrevista con el Papa no tiene que buscarse un hotel; ya sabe que hay una hospedería donde alojarse. El P. ha querido vivir en esta residencia, en la Casa de Sata Marta, en vez  de ocupar el Palacio Pontificio.

Marta está cumpliendo su papel de ama de casa, preparando lo mejor que tiene para este huésped único. Le prepara la comida, le prepara ala habitación para descansar, le ofrece agua para lavarse, le limpia las sandalias, y todo ello con el mayo cariño del mundo. Y, como hay confianza, hasta le reprocha a Jesús de que su hermana, tan tranquila, no le ayude en esto que es importantísimo.

Para entender el Evangelio hay que felicitarle a Marta porque esta cumpliendo a la perfección su oficio. Y aquí viene algo que no esperábamos.

Que Jesús, en vez de decir a María: Hala, vete con tu hermana y terminad de preparar todo – porque son Jesús y sus apóstoles – y esta comida es del todo especial, y hasta podemos sospechar que han preparado un postre sorpresa, Jesús, en cambio, a salir en defensar de lo que está haciendo María, esta mujer tan especial, que nos está dando una lección a nosotros. He aquí la palabra que ha conservado el Evangelio para que nosotros la entendamos y la conservemos y la apliquemos en nuestra vida. Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; 42 solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

 

4. Que era como decirle: Marta, gracias de corazón. Pero mira que, mi Padre Dios, le ha dado un don muy especial a tu hermana: aprovechar la ocasión, escuchar a Dios. Es un don que yo no se lo voy a quitar.

Es, como si de repente, aquella escena de familia se convirtiera en una escena sagrada que debe contemplar toda la Iglesia.

¿Qué es, pues, hermanos, lo que está revelando Jesús?

Que el poder escuchar a Dios es el privilegio más grande que se nos concede y que Jesús no nos lo va a quitar.  Privilegio y gracia que pide una respuesta: la acogida. Que nosotros, en medio de nuestras obligaciones familiares sepamos salvar una primacía. En nuestra vida, lo más importante es Dios.

Se ha abusado, por ignorancia, de esta escena cuando tomando las dos figuras, Marte y María, se ha hablado de dos estados de vida de consagración: la vida activa y la vida contemplativa. No, hermanas, Marta soy yo y María soy yo. Las dos habitan en mi corazón. Pero mi misión y función de ser María a los pies del Señor ha te tener preferencia sobre la misión de servicio. Ambas son necesarias, pero hay un orden ante Dios. Y el escuchar a Dios es la obligación primordial de un cristiano; de ahí arranca todo lo demás. 

Señor Jesús, la lección está clara. Concede la gracia de que yo, día a día, sea un oyente de tu Palabra, y desde ahí haga todo lo demás. 

Casa de Formación de Hermanas Capuchinas, Santa Verónica Giuliani 8capuchina), Cuautitlán Izcalli, Lago de Guadalupe, Edo de México, domingo 17 de julio de 2022.

domingo, 10 de julio de 2022

1784 Quién es mi prójimo. Rima del Buen Samaritano – El Juglar del Evangelio

Por tanto, ¿quién es mi prójimo?

La pregunta de ¿Quién es mi prójimo?, que es la pregunta de ¿quién es un Judío? (Who ist a Jew?) nos da un gran artículo de diccionario. Puede verse en Wikipedia. Es una pregunta teológica, socio-histórica, jurisprudencia. Resumiendo: Judío es alguien nacido de vientre materno de una mujer judía y que se ha comprometido a vivir la Halakáh, la Tradición judía, cuyo documento más célebre es la Mishná.

Jesús lo ha roto todo. Mi “prójimo” es el tirado junto al camino, al que yo le puedo ayudar. No hay religiones. Esa es una criatura, creada como yo, por mi Padre Dios.

Jesús ¿era judío? Sí, pero murió expulsado del Judaísmo: Si sueltas a este, no eres amigo del Cesar. Pilato quiso vengarse: Jesús Nazareno, Rey de los Judíos. Lo que he escrito, escrito está…

Es terrible la parábola del buen Samaritano: subversiva e insultante; en definitiva, reveladora.

Para mí, ahora y siempre: Mi hermano es aquel a quien Dios me pone delante, está en necesidad y yo le puedo ayudar.

 

Por tanto, ¿quién es mi prójimo,
quién es mi hermano judío,
para que yo pueda amarle
como en la Ley está escrito?
 
Hermano de sangre y fe,
que somos pueblo elegido,
y el amor de Dios nos une
en origen y destino.
 
Hereje Samaritano
mi hermano nunca lo ha sido,
y en el Monte Garizim,
Dios no acepta el sacrificio.
 
En mi sana tradición
mi hermano Dios lo ha previsto,
y tiene sus condiciones
por ser hermano querido.
 
¿Quién de estos tres te parece
que fue el prójimo sencillo…?
Un sacerdote pasaba
y dio un rodeo furtivo.
 
No quiero quedarme impuro
para el divino servicio;
y un Levita diligente
de plano hizo lo mismo.
 
Pero no un Samaritano
(¡horror que deba decirlo!)
tuvo piedad y bajó
a ver al maltrecho herido.
 
¿De dónde será este hombre,
que dejaron semivivo?
Y ¿qué me importa saberlo…,
si lo que quiere es mi auxilio?
 
Lo miró de humano a humano,
y al verlo tan dolorido,
vio un milagro ante sus ojos:
su corazón compasivo?
 
Sacó del zurrón de viaje
que llevaba aceite y vino:
pueden serle medicina,
que limpie y le den alivio.
 
Y lo llevó en su jumento
al mesón de peregrinos,
y lo encargó al mesonero
a cuenta de su bolsillo.
 
¡Oh filósofo pensante,
oh mi doctor y rabino,
cuál de estos tres te parece,
según nuestros santos Libros,
 
que es prójimo de la Torá
que nosotros bendecimos,
¿cuál de los tres nos enseña
lo que Dios al hombre dijo?
 
Bendito Samaritano,
reflejo de Jesucristo,
tú eres cristiano y yo quiero
ser un cristiano a tu estilo.
 
Aquel que ha llegado a mí
con mirada de mendigo,
pobre por fuera o por dentro,
ese es prójimo de Cristo. 

         Es lo mismo su color 
        – blanco, negro o amarillo -
 
        es mi prójimo y hermano,
        creado por Dios Altísimo. 

Jesús es Samaritano,
y a este modelo me arrimo;
yo seré Samaritano
dando mi ser y cariño.
 
Acepta,  Jesús amado,
lo que tú me has infundido,
yo quiero ser como tú 
el amor enternecido. Amén.

Guadalajara, Jalisco, domingo del Buen Samaritano, 10 julio 2022.

viernes, 8 de julio de 2022

1783 – Dom XV, C – Jesús, el Buen Samaritano

                               Jesús, el Buen Samaritano

Lc 10,25-37

Texto evangélico:

25 En esto se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». 26 Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». 27 Él respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo». 28 Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». 29 Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». 

30 Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. 31 Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. 32 Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. 33 Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, 34 y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. 35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. 36 ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». 37 Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo»

 Hermanos:

1. Jesús inventaba cuentos – que llamamos “parábolas” – para explicar verdades reales. Unas veces estas parábolas eran simpáticas; otras severas, pero siempre ejemplaos que hacían reflexionar: El que tenga entendimiento, que discurra.

Hoy quiero comenzar esta homilía, trayendo a los ojos, no un cuento, sino una página del periódico, que cuenta lo que pasa en México, una página firmada por el gabinete de seguridad federal.

“Ciudad de México; 5 de Julio. - Julio tuvo un inicio violento en materia de víctimas de homicidio doloso en el país.

En los primeros cuatro días del mes, de la segunda mitad del año, 338 personas fueron asesinadas; un promedio de 84.5 al día.

La mayoría de las muertes intencionales en números absolutos se contabilizaron al momento en Guanajuato, 34; Estado de México, 32; Jalisco, 26; Zacatecas, 25; Michoacán, 22; Chihuahua, 17, según el reporte diario de víctimas del gabinete de seguridad federal.

Ayer lunes se acumularon un total de 76 asesinatos en el país, la mayoría en el Estado de México, 9; Veracruz, 8; Zacatecas, 7; Michoacán, 6.

Luego de que en Junio no hubo ningún día con 100 o más asesinatos, el domingo sumaron 103, por lo que al momento es el día más violento de Julio.

Cabe recordar que Junio se ubicó como el segundo mes más violento del año, al contabilizar 2 mil 289 asesinatos en el país; un promedio de 76.3 al día” (Consultado en Internet).

En suma, que en la actualidad ya pasan de 120.000 los asesinatos perpetrados durante este gobierno. Ahí están los datos, cada uno reflexione.

Nada extraño que los Obispos de México nos inviten a reflexionar y orar por la paz en este mes de julio:

“En todas las misas a celebrarse el próximo 10 de julio hacer memoria de todos los sacerdotes, religiosos y religiosas que han sido asesinados en el país y ofrecer la intención de la eucaristía por su vida para que su dolor nos acompañe en este camino por la paz. En los templos se pueden colocar fotografías de estos hombres y mujeres que han dado su vida por el pueblo de Dios y han recibido la muerte violenta".

 

2. Pero vengamos al Evangelio de Jesús desde el principio.

Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?.

Una pregunta sobre lo esencial, Una pregunta similar a aquella ora que se formula: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos de la Ley de Dios? ¿No la podrá responder un niño? El principal mandamiento es aceptar a Dios como lo que es: es el Creador, es el dueño de la vida, es el lo que conoce todo y está presente en todo, es el que nos cuida, es el que nos va a pedir cuentas al salir de este mundo. A Ese tenemos que respetarle y amarle, por encima de todas las cosas.

Pero el que pregunta no es un niño, o un jovencito que quiere aprender; es un doctor de la Ley que sabe por donde se anda. Los doctores de la Ley saben que en la Torá, en los cinco primeros libros de la Biblia, es decir, Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, hay muchos versículos que son preceptos. Los doctores posteriores al tiempo de Jesús lograron hacer una lista hasta de 613. ¿Cuál es el principal de ellos?

A esta pregunta Jesús responde con otra pregunta: Tú doctor de la Ley, «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?».

Y el doctor de la Ley respondió con el Shemá, la oración que rezan los judíos – ayer y hoy – todos los días: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo».

Y Jesús respondió: Perfecto, eso es todo. Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida.

3. Pero el doctor que era doctor, quiso mostrar que sus preguntas eran sabias, y siguió preguntando: Ahora bien, ¿quién es realmente mi prójimo? ¿Es que yo voy a decir que todo el mundo es mi prójimo? Eso no puede ser.

Es, hermano, algo así como si alguien llamara a nuestra puerta, que se ve que tienen tiene hambre:

-        Por favor, ¿quién es usted?

-        Un emigrante en busca de trabajo.

-        Pero ¿con papeles p sin papeles?

-        Mire, le voy a dar un bocadillo, y le voy a dar también 10 euros, pero más no puedo hacer, no me complique, que yo no estoy en este asunto.

Pero a lo mejor este mismo indigente llama a otra puerta y sale y cristiano que le dice: Mire, le voy a llevar a las oficinas de Cáritas a ver qué nos dicen sobre el asunto de los papeles, y se le arreglan las cosas para que usted tenga trabajo, que ya me hago cargo de lo que significa dejar el propio país para ver si encuentro algo.

 

Son puntos de vista distintos a los mismos problemas.

¿Quién es mi prójimo? Y Jesús responde: Aquel que me necesita, sea quien sea: aquel que me necesita y yo en algo le puedo ayudar.

4. Y Jesús, de repente inventa un cuento, en el que deja en mal lugar a los ministros del Templo – sacerdotes y levitas – y toma como ejemplo la conducta de un samaritano, gente odiada por los judíos. Ese hombre es el que tuvo compasión, el que lo curó, el que lo llevó al mesón-hospital, el que pagó los gastos, el que cambió su plan de viaje, y el que al final, le dijo al hospedero: te lo encargo, y si gastas más, a mi vuelta yo lo pago.

Hermanos ¿estas personas existen? Sí, existen, sí. Y sin pretenderlo, Jesús se ha retratado a sí mismo. Él es nuestro Buen Samaritano.

Él es el que  nos ha encontrado heridos junto al camino, el que nos ha cargada en su cabalgadura, el que nos ha curado, el que ha dado su vida por nosotros, y el que finalmente nos ha prometido el Reino de los cielos. Él es el Buen Samaritano. Un ejemplo, lo que él hizo con aquella mujer samaritana, a la que pidió agua de beber, y él el dio el manantial de agua que salta hasta la vida eterna.

Hermanos, el Jesús de nuestra fe es eel Buen Samaritano de nuestras almas y lo será siempre. Podemos confiar en él sin condiciones.

Jesús, Buen Samaritano. Te damos gracias, porque tú te has acercado a nuestras vidas, a la mía. haz que yo recoja tu ejemplo y tenga un corazón de Buen Samaritano para las personas que me necesitan y yo les pueda ayudar. Amén.

Guadalajara, Jalisco, viernes 8 de julio de 2022.

domingo, 3 de julio de 2022

1782 - Yo pido a Lucas su pluma – El juglar del Evangelio

                                              Yo pido a Lucas su pluma

La gran expedición misionera que Jesús organiza puede crear sus problemas a una exégesis histórico-crítica, por ser praxis desconocida en los otros tres Evangelios y en la vida de la Iglesia que aparece en las cartas. En una auténtica exégesis espiritual es la misión de la iglesia como tal, la misión de hoy, que no puede basarse en los recursos humanos, que son los que cuetan en toda política, en toda mercadotecnia. La Iglesia tendrá siempre esta tentación: acomodarse al modo de los triunfos humanos.

El texto me está sugiriendo que yo tengo la misión de Jesús, y que esta misión, en lo oculto y desconocido, es una misión de alcance universal.

Al anunciar este mensaje a una comunidad de clausura, a un Noviciado, he recordado a santa Teresa de Jesús, que unión su reclusión contemplativa a la expansión del protestantismo, que se expandía por Francia:

“…Y como me vi mujer y ruin e imposibilitada de aprovechar en lo que yo quisiera en el servicio del Señor, y toda mi ansia era, y aún es que, pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que esos fuesen buenos, determiné a hacer eso poquito que era en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo, confiada en la gran bondad de Dios, que nunca falta de ayudar a quien por Él se determina a dejarlo todo; y que, siendo tales cuales yo las pintaba en mis deseos, entre sus virtudes no tendrían fuerza mis faltas y podría yo contentar en algo al Señor; y que, todas ocupadas en oración por los que son defendedores de la Iglesia y predicadores y letrados que la defienden, ayudásemos en lo que pudiésemos a este Señor mío…” (Camino de Perfección I,2).

 

Yo pido a Lucas su pluma

y sus pies de mensajero,

que cantar quiero en romance

la misión del misionero.

 

¿De dónde sacó esta página

el dilectísimo médico,

que fue llamado a escribir

delicias del Evangelio?

 

Fue su propio retratista

quien fuera fiel compañero

de aquel indómito Pablo

que rompió caminos nuevos.

 

Es la misión de la iglesia

La misión que está surgiendo,

que puso en marcha Jesús

el Misionero del Reino.

 

El Padre tiene su campo,

los hombres del mundo entero,

la mies ha granado ya,

tanta, que no hay cosecheros.

 

La mies es mucha, hasta más,

y pocos son los obreros;

¡oh Padre, envía piadoso,

que tus campos están llenos!

 

Marchad, decía Jesús,

pero sin bolsa y dinero,

que a cuenta del Padre corre

el hospedaje y sustento.

 

Anunciad perdón y amor

y curad a los enfermos,

que el Reino de Dios es vida

de las almas y los cuerpos.

 

Dad gratis por todas partes

los bienes puros del cielo,

que el Hijo vino a la tierra

como el Hijo y heredero.

 

10. Y cread fraternidad

de cultura, raza y pueblos,

en torno a una mesa unidos

como hermanos verdaderos.

 

Ha de haber lobos voraces

y os mando como corderos;

no temáis, que el Reino se abre,

y en la Cruz fui yo el primero.

 

Y aquellos setenta y dos

cual campeones volvieron:

¡Hasta los mimos demonios

se rinden a nuestro imperio!

 

Mas una palabra suya

el divino Nazareno,

tenía para poner

al Padre amado en su puesto.

 

Alegraos, sí, y gozaos

con delicado consuelo,

no por el mal despeñado

que ese no es vuestro trofeo.

 

Alegraos, mis apóstoles,

porque Dios, el Padre bueno,

ha grabado vuestros nombres

en su pecho, muy adentro.

 

Y la ternura y la paz

serán el premio secreto;

venid, que ese es mi alivio

con un abrazo sincero. Amén.

Guadalajara, Jalisco, domingo 3 de julio de 2022

sábado, 2 de julio de 2022

1781. Dom XIV,C – Jesús nos envía a anunciar el Reino de Dios

                   Jesús nos envía a anunciar el Reino de Dios

Lc 10,1-12. 17-20

Texto:

Lc10 1 Después de esto, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. 2 Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. 5 Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. 6 Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. 7 Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. 8 Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, 9 curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”. 10 Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: 11 “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”. 12 Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad.

17 Los setenta y dos volvieron con alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». 18 Él les dijo: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno. 20 Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

 

Hermanos:

 

1. Hoy el Evangelio de san Lucas, que vamos siguiendo este año, nos presenta una escena única, que no la narran los otros tres evangelistas: una gran misión que organiza Jesús para anunciar por pueblos y aldeas el Reino de Dios. “Designó el Señor a otros setenta y dos”, dice el texto sagrado, es decir, aparte de los Doce a otros setenta y dos.

Jesús moviliza a este escuadrón en torno a sí, para que le ayuden en lo que él ha venido a hacer: anunciar a Dios por todas partes. Uno cae en la cuenta de que, sea yo quien sea, ocupe el puesto que ocupe, yo puedo y debo ser un mensajero de Dios en medio del mundo. Dichoso yo si he sido elegido a esto y solo esto: a ser mensajero de Dios, a pregonar a Dios, a anunciar su Reino, que ha sido la misión de Jesús en esta tierra.

 

2. Lo llamativo de este mensaje es que Jesús da un estilo para ellos y, en consecuencia para nosotros, un estilo de anuncio y un estilo de Iglesia.

La primera sorpresa del texto es que, según el sentir de Jesús, la cosecha que se presenta es inmensa; es tan grande que no hay cosechadores suficientes, y que por eso hay que pedir al Padre que suscite por todas partes obreros para su mies. Estos obreros, en este caso, no son precisamente los sembradores, sino los cosechadores, los colectores, de la mies.

Esta frase que un día dijo Jesús, nos da una visión de esperanza, que es la visión que él llevaba dentro de sí mismo. ¿Haríamos tarición al texto sagrado, si decimos que lo que dijo Jesús un día lo está diciendo hoy a nosotros: que la mies es mucha, tanta, que los obreros son pocos, que debemos rogar al Padre que envíe más y más operarios a sus campos, a recoger su cosecha? No, hermanos, no es ninguna traición al texto el seguir pensando de esta manera. El mundo es la cosecha de Dios; el mundo están ansioso por escuchar el mensaje de los mensajeros de Dios. El bien es mayor que el mal; y el bien, al fin, vence al mal. El mundo nos está esperando: la mies es mucha. Repitamos: es tanta la cosecha, que los cosechadores resultan ser pocos para la inmensa recolección.

 

3. Siguiendo con el texto sagrado, oigamos cómo piensa Jesús que debe ser el estilo de su empresa.

Lo primero, advierte que van como corderos en mediod e los lobos. Las contradicciones y persecuciones han de venir. No se pueden hacer ilusiones; los lobos existen. Los mensajeros de Dios necesitan valentía y confianza, dispuestos a todo, incluso a afrontar la muerte. Jesús nunca ha negado que esa maldad existe. No lo ha negado con palabras, y su propia vida es prueba de esa maldad; él fue víctima de la injusticia y de la maldad, y sus servidores y mensajeros deben estar dispuestos a lo mismo: a la calumnia, a la persecución y a la muerte. Dios vencerá a su modo y estilo.

 

4. Hermanos, este Evangelio que estamos escuchando ye xplicando ha tenido una actualización maravillosa – diríamos milagrosa – en un suceso ocurrido el lunes pasado en el Vaticano. Dicen las noticias de la Iglesia:

“El Papa Francisco ha recibido este lunes (27 de junio de 2022) en el Aula Pablo VI del Vaticano a cientos de miembros del Camino Neocatecumenal, encabezados por los responsables a nivel internacional  {Kiko Argüello, el padre Mario Pezzi y María Ascensión Romero].

En este acto al que el Papa ha llegado y se ha marchado caminando apoyado únicamente en un bastón, Francisco ha enviado a 430 nuevas familias en misión que se repartirán por decenas de países de los cinco continentes a petición de los obispos locales”.

Hace falta valor y fe para que padre con sus hijos se ofrezcan a ir en misión a un país que no conocen, fiados solo en la fuerza de Dios, a quien quieren anunciar con su propio testimonio y, a ser posible, con su palabra. Pues esto existe y está ante nuestros ojos; y estos hechos nos muestran que el Evangelio existe, que el Evangelio es verdad y es posible.

 

5. Y luego – siguiendo el texto sagrado – les dice lo mismo que a los apóstoles: que no lleven nada: Dios, como Padre se va a cuidar de alimentarlos.

La misión va a ser muy sencilla: 8 Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, 9 curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.

 

6. El resultado de la misión nos lo cuenta, con palabras triunfantes, el mismo evangelista: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

La palabra de Dios hace milagros lo mismo en el que al lleva que en el que al recibe con fe y sencillez. Pero Jesús añade – y es la última frase on que termina el Evangelio de hoy: Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

El que predica el Evangelio, hermanos, tiene su nombre escrito en el cielo, escrito en el corazón de Dios.

 

En conclusión, hermanos, miremos a los ojos de Cristo, y bajo esta divina mirada de paz, digamos:

Gracias, Señor, porque enviaste y sigues enviando mensajeros de Dios al mundo; dispón mi corazón, para que yo también esté dispuesto a recibir esta gracia, si tú me la concedes. Amén.

 

Guadalajara, Jalisco, sábado 2022.

1780. La belleza de la Iglesia es la liturgia divina. Rima espiritual sobre “Desiderio desideravi”

 

La belleza de la Iglesia

es la liturgia divina


En este día de la solemnidad de san Pedro y san Pablo, el Papa Francisco nos ha sorprendido con una “carta apostólica”, que inicia con las palabras Desiderio derideravi, del Evangelio de San Lucas al comienzo del relato de la Cena del Señor. Está dirigida “a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios”.

Es un texto de lo más bello que ha escrito; es algo que llevaba dentro de su corazón, y tenía que salir. Es la cita de un texto muy conocido cierto que con esta carta se pretende “la formación” en la Sagrada Liturgia. Pero el texto mismo traduce, de alguna manera, la belleza de lo más precioso que tiene la Iglesia. Después de haber puesto fecha y firma, apostilla con una largo por quienes somos “sacerdotes” en la familia franciscana.

 

¡Tiemble el hombre todo entero, estremézcase el mundo todo

y exulte el cielo cuando Cristo, el Hijo de Dios vivo,

se encuentra sobre el altar en manos del sacerdote!

¡Oh celsitud admirable y condescendencia asombrosa!

¡Oh sublime humildad, oh humilde sublimidad:

que el Señor del mundo universo, Dios e Hijo de Dios,

se humilla hasta el punto de esconderse,

para nuestra salvación, bajo una pequeña forma de pan!

Mirad, hermanos, la humildad de Dios

y derramad ante Él vuestros corazones;

humillaos también vosotros, para ser enaltecidos por Él.

En conclusión:

nada de vosotros retengáis para vosotros mismos

a fin de enteros os reciba el que todo entero se os entrega.

San Francisco de Asís, Carta a toda la Orden II, 26-29

Esta carta nos ha suscitado una rima espiritual que, muy gustosos, compartimos con los lectores y lectoras que siguen este blog (y correspondiente YouTube) de “Las hermosas palabras del Señor”

 

La belleza de la Iglesia

es la liturgia divina;

belleza que es la antesala

de la visión beatífica.

 

Belleza de una presencia

de quien se fue y no se iba:

celebrar es convivir,

(¡Jesús!) en su compañía.

 

Tomad mi cuerpo y comedme,

y haceos sustancia mía;

tomad el vino y bebedme,

que es mi sangre que destila.

 

La liturgia es abandono

por sendas desconocidas,

es la mesa trinitaria

en mi casa y mi cocina.

 

Y es la mesa universal

que cielo y tierra avecina:

todos los hijos de Dios

con el Hijo de María.

 

Mesa de Dios en los cielos,

nuestra mesa de familia,

mesa de amor toos juntos

traspasados de alegría.

 

L liturgia es luz del cielo

en la tierra amanecida,

la claridad de la Gloria

en nosotros esparcida.

 

Con símbolos y palabras,

con silencios de latría,

con cánticos de alabanza,

con el cuerpo al alma unida

 

al Creador amoroso

en la fraterna armonía,

bendecimos jubilantes

ofreciendo nuestra vida.

 

Peregrinos que avanzamos,

la liturgia es nuestra cima,

es la esperanza a la mano,

el gozo de su venida.

 

Acoge nuestras tareas

de la cuna a la partida;

todo fue santificado

por Jesús, que todo cuida.

 

La liturgia es comunión

que nos sella y pacifica,

triunfo de Dios en mi ruta,

corona en su sien ceñida.

 

La liturgia es mi tesoro, mi festín de cada día;

Es Jesús Resucitado,

Viviente en su Iglesia viva.

 

Pedro y Pablo se levantan

hoy en su Roma bendita,

y nos mandan una carta

por su sucesor suscrita.

 

Beso la carta preciosa,

que ha de ser segura guía:

Es por Jesús, mi Señor,

mi Amor, mi Pascua y mi dicha. Amén.

 

Guadalajara, jalisco, San Pedro y San Pablo 2022.