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Jesús y la parábola de los dos hijos enviados a la viña
Jesús
y la parábola de los dos hijos enviados a la viña
Mt
21,28-32
Texto
28¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. 29Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. 31¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. 32Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».
Hermanos:
1. El centro de toda homilía es
Cristo, principio luminoso que recalcó el Papa Benedicto XVI tras celebrarse un
sínodo en torno a la Palabra de Dios.
En esta parábola, crítica, viva y realista, Cristo, centro del mensaje, no está protagonizado por ninguno de los dos personajes que entra en acción, sino que hay que buscarlo en otro lado. Veámoslo con detalle para el mensaje que Jesús nos transmite en estos días finales de su vida. Lo que el evangeista nos ha contado sucede en un momento posterior a la entrada de Jesús en Jerusalén, su ciudad amada. Jesús está haciendo un balance de vida, para que los judíos que le escuchan saquen las consecuencia, y hoy las saquemos igualmente nosotros.
2. Un padre tiene dos hijos, el
malo y el bueno por llamarlos de alguna manera. Y le dice al primero: Vete a
trabajar hoy a la viña. Este hijo desaprensivo le dice de mala manera: NO me
apetece, no quiero…, o no me da la gana. O inventad la frase que queráis; en
resumen: no voy.
Pero luego reflexiona y piensa:
Pero ¡qué sirvengüenza!, ¡qué manera de tratar a mi padre! Bueno…, voy a la
viña, aunque le había dicho: no voy.
El mismo para se acerca al
segundo hijo, al hijo educado y bueno, con la misma orden: ¡Hala, hijo, vete a
trabajar a la viña! Y el hijo educado responde: Pues no faltaba más, claro que
sí.
Pero pasó lo que pasó: Si o tenía hoy otras obligaciones…, si esto o lo otro… El caso es que no fue. Bonitas palabras, pero el hijo modoso y educado hizo su voluntad antes que ha voluntad de su padre.
3. Esto no es un cuento, sino que
lo ha vivido Jesús como nos lo va a explicar.
Jesús tiene una pregunta que
lanza a sus oyentes: ¿Qué os parece? ¿Cuál de los dos hijos hizo la voluntad de
su padre?
Y le responden sin dudar: el
primero, el hijo malo, el sinvergüenza.
Y aquí comienza el mensaje.
Evidentemente Jesús no alaba la
mala contestación que de pronto da su padre el hijo maleducado; lo que alaba es
que, al final, el hijo displicente es el que cumplió lo que el padre quería,
mientars que el hijo formal y educado, a la hora de la verdad, no hizo lo que
el padre le había mandado.
Jesús está comprobando que los
escribas, los fariseos son el hijo bueno, de hermosas apariencias, pero que no
cumplen la voluntad de Dios que envía sus mensajeros.
Y dice unas palabras que suenan
feo, pero que son la pura verdad: En
verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros
en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la
justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le
creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le
creísteis.
Nunca dijo Jesús que las
prostitutas sigan tranquilas y sigan haciendo lo que están haciendo. Las
prostitutas han reconocido su mal comportamiento, su pecado; se han
arrepentido, y han aceptado el mensaje de conversión de Juan el Bautista; han
acogido de esta manera el reino de Dios. Las prostitutas ya nunca serán las
prostitutas; Jesús las ama con todo su corazón, ya no están en el pecado, han
dejado la mala vida pasada.
En cambio los fariseos, aferrados
a sus interpretaciones de la Ley de Moisés, no han cambiado; se creen santo y
que pueden enseñar la santidad.
Las prostitutas arrepentidas han
acertado en el nuevo camino emprendido; van derechas al reino de Dios. En
cambio los escribas y fariseos, no. Encerrados en sí mismos, no aceptaron ni la
predicación de Juan ni ahora aceptan las predicación de Jesús.
Jesús, que vino, ante todo a
salvar a su pueblo, ha fracasado. Es triste decirlo, pero así fue. Lo confiesa
al principio el Evangelio de Juan: Vino a
los suyos, y los suyos no lo recibieron.
Ahora bien, otros sí lo recibieron y lo seguimos recibiendo.
4. Para hacer su obra Jesús nos dio todo lo que nos podía dar, porque nos dio su vida entera: se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz, nos ha dicho san Pablo, citando seguramente un himno cristiano.
5. Hermanos, al pensar y meditar
en esta homilía, me resultaba imposible apartar el pensamiento del viaje
apostólico que está haciendo estos días en Francia, de viernes a lunes, 25 al
28 se septiembre. El viernes lo inició en Paris, el sábado está en Lourdes. Por
estos medios de Internet podemos seguir, día a día, todo lo que el Papa está
diciendo.
El viernes habló a esa comunidad
prominente, que se llama la UNESCO, y que es la Organización internacional de
la Onu (Naciones unidas) para promover la educación, la ciencia y la cultura.
En su discurso citó la primera frase que tiene la Constituciónd e la UNESCO, y
que dice así:
Los gobiernos de los Estados Partes en la presente Constitución, en nombre de sus pueblos, declaran: - y ahora viene las palabras que el Papa citó -
Que, puesto que las guerras nacen en
la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los
baluartes de la paz.
Sorprendente que la
Unesco, que no es una Organización religiosa, pusiera, como primer principio
este criterio, que es puro Evangelio.
Merece la pena que nos
aprendamos de memoria esta primera frase de la UNESCO, que se escribió después
de la segunda Guerra Mundial, la mayor calamidad que ha conocido la humanidad
en sus historia. Fijémonos bien:
“Puesto que las guerras
nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben
erigirse los baluartes de la paz.”
Dentro de unos dáis será
la fiesta de san Francisco, el 4 de octubre, con la particularidad de que este
años estamos celebrando los 800 años de este acontecimiento, que llamamos el
tránsito de san Francisco. San Francisco se nos presenta como un modelo de paz,
de acogida, de perdón. Esa oración de la paz, que no es de él, lo retrata muy
bien:
Señor, haz de mí un
instrumento de tu paz!
Que allí donde haya odio,
ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga
yo perdón;
donde haya discordia,
ponga yo unión;
donde haya error, ponga yo
verdad;
donde haya duda, ponga yo
fe;
donde haya desesperación,
ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas,
ponga yo luz;
donde haya tristeza, ponga
yo alegría.
¡Oh, Maestro!, que no
busque yo tanto
ser consolado como
consolar;
ser comprendido, como
comprender;
ser amado, como amar.
Terminemos, pues,
hermanos, alzando la mirada hacia Jesús en la Cruz y rezándole:
Señor Jesús, que has muerto por nosotros, por mí, para que acojamos el reino de Dios que tú nos traes, abre de par en par neustro corazón para que sepamos acoger tu mensaje de amor y entregarlo a los demás, a nuestros hermanos, los hombres.
Pamplona, sábado, 26
septiembre 2026
(Memoria de 72 mártires
capuchinos españoles en los años 1936 y 1937).