viernes, 4 de septiembre de 2020

1426. Jesús perdón y oración en medio de la comunidad


Jesús perdón y oración en medio de la comunidad

Mt 18,15-20

 

Texto evangélico

15 Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. 16 Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. 17 Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. 18 En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos.

19 Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos.

20 Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

 

Hermanos:

1. El Evangelio de este Domingo, que tiene solo seis versículos, habla en los cuatro primeros del pecado, del perdón, del derecho que tiene que haber en la Iglesia, como en una sociedad humana.

Pero en los dos últimos versículos hablan de cosas totalmente divinas que transcienden en absoluto todos los esquemas que podamos forjarnos los hombres. Nos hablan del poder divino de la oración que puede romper todos los milagros; nos hablan de la presencia de Jesús en medio de nosotros, como la que se está verificando ahora misma en la celebración de la Eucaristía, sean cuales sean las leyes, las precauciones, las separaciones que nos impongan en los templos por causa de la pandemia.

Con la gracia de Dios vamos a entrar en estas realidades.

 

2. Dice un refrán espiritual que “equivocarse, errar… es humano, y perdonar es divino”. Es verdad, hermanos. Y cuanto más adelante va la vida, mejor lo podemos comprender, hasta poder concluir, en la cima de la vida, que el mayor milagro que existe entre los cristianos es el perdón.

Jesús tomó este milagro para ponerlo dentro el “Padrenuestro”. Y nos dijo que pidiéramos al Padre este milagro: “Perdónanos nuestras deudas, nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, a los que nos han ofendido”.

En cierta ocasión presentaron a Jesús a un enfermo, un paralítico, en una camilla para que lo curara. Y Jesús, que vio la fe de aquellos hombres, pronunció esta sentencia: Hijo, tus pecados quedan perdonados.

Pues parece que habían llevado al enfermo para que lo curase…, no para que le perdonara los pecados.

Dice el Evangelio que algunos escribas pensaron: Este blasfema. Y Jesús, leyendo los pensamientos, dijo: ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? (Mt 9,5).

Es más fácil decir “Tus pecados te son perdonados”, que eso no se ve; que decirle al enfermo: Levántate y camina, que yo te curo.

Estamos equivocados, porque yo no soy Dios para decirle a un enfermo: Levántate y camina; y no soy Dios para decirle: Te perdono tus pecados.

Fijémonos cómo termina ese Evangelio: “Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados —entonces dice al paralítico—: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”». Se puso en pie y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad” (vv. 6-8).

3. Cuántas veces en el confesionario una persona dice: Yo no puedo perdonar. El sacerdote confesor, con respeto y sin humillarle, puede decirle: Tiene usted razón; ni usted ni yo podemos perdonar, pero Dios nos manda perdonar, y Jesucristo en nuestro corazón puede hacer este milagro grande, el milagro del perdón. Podemos perdonar porque Jesús está en nuestro corazones y nos infundes sentimientos divinos.

En cierta ocasión san Francisco de Asís escribió una pequeña carta a un superior, que se quejaba de un fraile que le llevaba por la calle de la amargura; le escribió unas líneas que, al leerlas hoy, después de ocho siglos, nos dejan estremecidos de admiración: “Y en esto quiero conocer si tú amas al Señor y a mí, siervo suyo y tuyo, si hicieras esto, a saber, que no haya hermano alguno en el mundo que haya pecado todo cuanto haya podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, no se marche jamás sin tu misericordia, si pide misericordia. Y si él no pidiera misericordia, que tú le preguntes si quiere misericordia. Y si mil veces pecara después delante de tus ojos, ámalo más que a mí para esto, para que lo atraigas al Señor; y ten siempre misericordia de tales hermanos” (Carta a un Ministro, vv. 9-11).

Esto puede escribir un santo, que ha comprendido la misericordia de Dios, que ha llorado de ternura al comprender esa misericordia divina. Hermanos, todos somos hijos de esa misericordia de Dios. Esto es comprender el Padrenuestro: perdonar como Dios perdonar.

Dios perdona siempre, absolutamente siempre que pedimos perdón. Dios es capaz de arrodillarse ante nosotros para que le pidamos perdón. Eso es lo que ha hecho Jesús: arrodillarse ante nosotros para que pidamos perdón.

4. Hermanos, donde hay una comunidad cristiana, tiene que existir el perdón, que es obra de Dios. El perdón los pone el Espíritu Santo en nuestros corazones, y cuando él lo pone, lo podemos externar.

Y una comunidad cristiana de amor es, ante todo, el matrimonio. Esposo y esposa tienen que amarse y tienen que perdonarse.

Comunidad cristina es una comunidad de consagrados, de hombres o de mujeres, y en esta comunidad tenemos que perdonarnos.

Comunidad cristiana es el párroco y los fieles, y el párroco tendrá que pedir perdón a sus feligreses y los feligreses al párroco.

Si queremos ser verdaderos discípulos de Jesús, tenemos que perdonarnos. Es un acto de sinceridad y de amor. Especialmente en ocasiones muy señaladas, como, por ejemplo, el Día de Jueves Santo.

5. El Evangelio de hoy no termina ahí, sino que sigue con dos frases sorprendentes: Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos.

En la oración, nos dice Jesús, podemos pedir hasta lo impensable; por ejemplo, podemos pedir hasta el arrepentimiento de los pecadores, que es el mayor milagro: que un pecador se arrepienta.

Pero la oración tiene un poder sumo si uno no la hace solo por su cuenta, sino si la hace como comunidad de Jesús.

6. Y ahora viene la última frase de Jesús: Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Nuestros hermanos judíos para hacer comunidad exigían un determinado número de personas, el miktán. Jesús, al parecer, nos está diciendo que bsta que nos reunamos dos y ya hacemos miktán, porque él está en medio de nosotros.

En un matrimonio, por ejemplo, si están unidos marido y mujer, ya hacen “comunidad”, ya hacen miktán, porque Jesús está en medio de ellos, y todo lo que pidan al Padre, el Padre lo concederá, porque Jesús es el que pide.

Señor Jesús, al escuchar tus palabras, te pedimos que sepamos apreciar cada día más la Eucaristía, que la reunión de la comunidad cristiana, presidida por ti, y donde estás tú está todo el agrado de tu Padre. Amén.

Madrid, viernes, 4 septiembre 2020.

 

jueves, 3 de septiembre de 2020

1425. La Patrona del pueblo y la pandemia


La Virgen del Burgo y la Pandemia

 

Tantísimos pueblos de España, tantos de la geografía de la Cristiandad tiene como Patrona a la Virgen, la Madre de Jesús, “la Madre de mi Kyrios (de mi Señor Dios)”, como dijo santa Isabel en la Visita de María después de la Anunciación, según cuenta el Evangelio de San Lucas.

La Virgen de mi pueblo, una imagen medieval sedente con el Niño, muy bella, es la Virgen del Burgo. Seguramente que el nombre de viene porque en su origen estaba en el “burgo” de la Ciudad, una ermita extrarradio del núcleo de la población en tiempos mozárabes. La fiesta se celebra el 8 de septiembre.

Y en la hoja parroquial del último domingo (30 agosto 2020) leo:

“Esta tarde la Misa de 20:00 h será en San Miguel al tener ya la imagen del Burgo en este templo.

El lunes día 31 comenzamos LA NOVENA DE LA VIRGEN DEL BURGO. Por razones de aforo trasladamos a la imagen de la Virgen del Burgo a San Miguel y allí celebraremos todos la Novena y la Fiesta de la Virgen.

NOVENA MENOR A LAS 10:00 H en la Iglesia de San Miguel tendremos la misa con novena predicada por los sacerdotes del Pueblo. Del 31 a agosto al 8 de septiembre.

NOVENA MAYOR A LAS 20:00 H Rosario y Gozos a las 20:30 misa y novena Predicada por algunos sacerdotes de los que estuvieron en estas parroquias ejerciendo su ministerio. (Podéis verlo en la hoja de la novena)

CONFESIONES: En los días de la Novena tendremos un Sacerdote en la Capilla del Santísimo de San Miguel durante el Rosario, y Después de las misas de la mañana”.

 

(Por otra parte, estos días pasados mi pueblo ha llegado hasta la televisión nacional por las noticias del virus.

En cuanto a la situación en Alfaro, donde se han realizado más de 4.800 pruebas PCR en 72 horas a la mitad de la población, sigue el aumento de casos: 240 activos este miércoles frente a los 233 del martes.

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Casi “confinado” en Madrid, donde la cosa está seria” le envío mi Plegaria a la Virgen del Burgo, que quiero compartir con todos mis compasisanos.

 

Plegaria a la Virgen del Burgo

en la Novena de la Pandemia

 

1. Miles de enfermos has visto,

Virgen del Burgo en Alfaro,

en siglos que ya se fueron

y en la epidemia en que estamos,

y hasta tu pecho de Madre

en oración han llegado.

 

2. Enfermos en los hogares

y en residencia de ancianos,

años de malas cosechas

y de epidemia en los campos,

mas nunca han faltado flores

que tu altar han adornado.

 

3. Hoy nuestro nombre ha corrido

por brotes a muchos lados,

pero quizás no hayan dicho

que estamos por ti guardados;

Virgen del Burgo querida,

del todo en ti confiamos.

 

4. Fraternidad y humildad

la pandemia va enseñando,

que todos somos iguales

y debemos ayudarnos,

Virgen Madre de este pueblo,

haznos sinceros hermanos.

 

5. Virgen del Burgo amorosa,

que miras y estás amando,

Tú eres salud y esperanza

y a tu amor nos consagramos;

Virgen del Burgo en Alfaro,

sé nuestro gozo y amparo.

 

Rufino María Grández, capuchino

(Desde Madrid, 3 septiembre 2020)

 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

1424. La casa de Simón en Galilea


La casa de Simón en Galilea
Lc 4,38-44
Miércoles semana XXII del tiempo ordinario

38 Al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella. 39 Él, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.
 40 Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando. 41 De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían: «Tú eres el Hijo de Dios». Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
 42 Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos. 43 Pero él les dijo: «Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».
 44 Y predicaba en las sinagogas de Judea.

La casa de Simón en Galilea
es casa de Jesús, el Nazareno,
y yo me siento hoy el invitado
y un no sé qué me está quebrando el pecho.

Jesús está en familia, tan humano,
y puedo imaginar lo que no veo,
mas no imaginación lo que han contado
que una mujer enferma está en el lecho.

Se inclina cariñoso…, y ¿qué va a hacer,
si no es doctor ni práctico enfermero?
Yo te lo mando, fiebre, vete fuera,
y deja en paz a este humilde cuerpo.

La fiebre se escapó como un demonio,
y lejos se marchó, huyendo…, huyendo…
y comenzó la cena, cual festín,
y la mujer feliz por ir sirviendo.

Cual comensal que soy me quedo atónito
mirando con amor a mi maestro,
diciéndole sin voz que tengo fiebre
y mucho, mucho sueño con mareo.

Mas al ponerse el sol salí a la calle,
para inclinar mis sienes a su gesto,
sentí que Dios bajaba, Dios de gracia,
que a cada uno iba bendiciendo.

Meditación y santa Eucaristía:
así es ese Jesús en quien yo creo;
y vi que el Evangelio no es un libro,
que el Evangelio es dulce sacramento.

Madrid, 2 de septiembre de 2020