viernes, 25 de septiembre de 2020

1432. Domingo XXVI, A – Jesús nos anuncia al Dios de la verdad y del amor


Jesús nos anuncia al Dios de la verdad y del amor
Mt 21,28-32
Video 483: en breve

Texto evangélico
28 ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. 29 Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30 Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. 31 ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. 32 Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

Hermanos
1. Este Evangelio tan breve, con tan pocas palabras nos hace reflexionar en muchas cosas.
De este Evangelio podemos sacar muchas  consecuencias para los demás. ¡Cuántas trampas tiene la vida! Cuántas mentiras e hipocresías, cuántas apariencias de puro compromiso, cuántas corrupciones…, comenzando, por ejemplo, por los políticos.
Si comenzamos con estas reflexiones, que pueden ser tremendamente verdaderas, ya hemos destrozado el Evangelio, que es mensaje de Jesús viviente hoy para nosotros, para mí. El Evangelio no son teorías, propuestas de pensamiento para diálogo, propuestas de una moral superior a la “Ética de Aristóteles” o al “Banquete de Platón”
Esta parábola es dramática por la conclusión inmediata que saca Jesús. Jesús no se ha inventado un cuento no para entretener a la gente, diciéndoles lo que podría pasar, sino acusando, con inmenso dolor, lo que está pasando.

2. Y tenemos que entender con exactitud las palabras del Señor. Cuántas veces se ha citado eso de que “Las prostitutas os precederán en el reino de los cielos”. ¿Qué decía Jesús? Que las prostitutas han dejado de ser prostitutas, han dejado su pecado, y se han convertido mediante la aceptación de la fe, mientras que vosotros no aceptáis el mensaje de conversión, de revelación y de esperanza, que yo os estoy proponiendo.
3. Vengamos, pues, a la parábola, viva y plástica, que Jesús pone ante nuestros ojos: el hijo bueno y el hijo malo, que, al final, van a resultar al revés. ¿Quién es el realmente bueno? El que cumple la voluntad de su Padre. Y ¿quién es el hijo malo? El que no ha cumplido la voluntad de su padre y ha hecho lo que le ha dado la gana.
Un padre tenía dos hijos. Y le dice a uno: ¡Hala, hijo, vete a trabajar a la viña! Y este hijo, descarado y grosero, le responde: No quiero, no me da la gana. Pero este hijo ha reflexionado, y se ha dicho: Soy un sinvergüenza, ¡qué manera es esta de contestar a mi padre! Se arrepintió y fue.
Y fíjense cómo pinta la actitud del otro:
Hala, hijo, a trabajar a la viña. Y él responde: ¡Pues claro que sí, no faltaba más! Pero no fue. Y ¿por qué no fue…? Es que… allá él; no fue. No pasa nada. En suma, no obedeció, no cumplió el mandato de su padre.
¿Cuál es el bueno y cuál es el malo?
La respuesta está clara. El bueno es el que hizo la voluntad de su padre.

4. De esta parábola de Jesús vamos a tomar una reflexión para que pensemos en nuestras acciones.
Hala, hijo, vete a la viña. Sí, padre, ahora mismo, de todo corazón, y por a ti. Y el hijo va y cumple.
Una pregunta. Tú, ¿por qué vienes a misa los domingos? Por costumbre. No es respuesta.
Y tú ¿por qué vienes a misa? Por acompañar a la mujer, pero la misa no me dice nada. Pues es una respuesta miserable.
Y tú ¿por qué has venido? Porque está mandado. Pues es una respuesta a medias.
Y tú, hermano, ¿qué respondes? Te respondo con los antiguos mártires de Cartago: No podemos vivir sin la celebración del Domingo. Es maravilloso poder celebrar al vivo el misterio de Dios cada domingo, escuchar la palabra de Dios, y alimentarse del cuerpo de Cristo. Por esto vengo a misa. Es la respuesta correcta. La religión no son mandatos, ni menos apariencias; la religión es la revelación y celebración del misterio de Dios con nosotros, que cambia completamente nuestra vida.

5. Y así podíamos preguntarnos en los demás comportamientos de la vida.
Y tú ¿por qué te quieres casar por la Iglesia? Porque si no, ¡vaya disgusto para mis padres y abuelos! No es respuesta.
Y tú ¿por qué vas a ir al altar? Porque es mucho más bonito una boda en la iglesia que una boda civil No es respuesta.
Y tú ¿por qué te casa por la Iglesia? Porque quiero consagrar mi amor para toda mi vida ante la presencia de Dios, y quiero que Dios esté, día a día presente en mi matrimonio. ¡Enhorabuena! Esa es la respuesta correcta.
Hermanos, el Dios que Jesús nos predica es el Dios de la verdad, no de las apariencias. A ese Dios no le podemos engañar.

6. Junto al tema de esta homilía, quiero traer un suceso de estas últimas semanas (hace unos diez días), que nos ha conmocionado aquí en España, a quienes queremos que la sociedad respeto las normas que Dios ha puesto en la vida. Me refiero a este Proyecto o Ante proyecto de Ley acerca de la Eutanasia. Es verdad que lo de la Pandemia, agravada también en las últimas semanas, concentra nuestra atención, como es debido. Pero lo de la Eutanasia ahí está, esperando el turno.
Resulta que, por simple coincidencia, acaba de llegar el Documento de la Iglesia sobre la Eutanasia – y suicidio asistido – aprobada ya hace meses por el Papa. En esta nuestra patria el aborto es legal, bajo mínimas condiciones, y según puede ver uno en Internet de 2001 a 2018 en España ha habido  1.769.048 abortos legales en clínicas autorizadas.
El que acepta lo que ante Dios es el crimen del aborto por semejantes razones del derecho de la persona va a aceptar lo que ante Dios, en nuestro sentir, es el crimen de la eutanasia y suicidio asistido… El documento es muy largo y en muchos puntos altamente especializado. En este momento no nos detenemos en ello. Pero, en defensa de la vida, tenemos que clamar: Hermanos, no nos engañemos. La Iglesia tiene una doctrina clara en defensa del Evangelio.

7. Volviendo al cetro de todo, que es siempre Jesús, vamos a escuchar, como culminación de esta homilía, este preciosísimo pasaje, segunda lectura de hoy, de la carta de san Pablo a los Filipenses (capítulo 2):
5 Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
6 El cual, siendo de condición divina, | no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;        
7 al contrario, se despojó de sí mismo* | tomando la condición de esclavo, | hecho semejante a los hombres. | Y así, reconocido como hombre por su presencia,
8 se humilló a sí mismo, | hecho obediente hasta la muerte, | y una muerte de cruz.
9Por eso Dios lo exaltó sobre todo | y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; 
10 de modo que al nombre de Jesús | toda rodilla se doble | en el cielo, en la tierra, en el abismo,
11   y toda lengua proclame: | Jesucristo es Señor, | para gloria de Dios Padre.

Señor Jesús, concluimos nuestras palabras, mirando una vez más tu divino rostro. Que en toda nuestra vida resplandezca la luz de presencia, y de tu pureza. Que no hagamos nada ni por hipocresía, ni por compromiso, ni por apariencia, sino cumpliendo siempre tu voluntad, que es la voluntad del Padre. Amén.

Estadística del aborto en España: [2001] 69 857 / 77 125 / 79 788 /  84 985 ​ / 91 664 / 101.592 /  112 138 / 115 812 / 111 482 / 113 031 / 118 359 / 112 390 / 108 690 / 94 796 / 94 188 / 93 131 / 94 123 / [2018] 95 917. Total 2001-2018 = 1.769.048 (Datos de: Aborto en España, Wikipedia)

Madrid, viernes 25 de septiembre de 2020.

martes, 22 de septiembre de 2020

1431. San Ignacio de Santhià - Un himno


San Ignacio de Santhià
(1686-1770)

Obediencia y humildad

La carta del Ministro General de los Capuchinos, Fr. Roberto Genuin, fechada en el día de hoy 22 de septiembre de 2020, con motivo del 250 aniversario de la muerte de S. Ignacio de Santhià (de dominio público en ofmcap.org), nos ha estimulado a ofrecer este himno, anteponiendo frases de la citada carta.

Arrodillándose [nuestro hermano que entonces era sacerdote diocesano de 30 años, D. Lorenzo Mauricio Belvisotti], respondió al Ministro provincial: "Hasta ahora he hecho mi voluntad, pero para servir verdaderamente al Señor debo hacer su voluntad y para ello es necesario que entre en la obediencia".
A partir de entonces, la obediencia será su emblema, iniciando del 24 de mayo de 1716 cuando, en el convento de Chiari, comienza su año de noviciado y recibe su nuevo nombre: Ignacio de Santhià. Un nombre que hace referencia al fuego - del latín ignis - y que sólo puede ser, como canta un Francesco, "bello y alegre y robusto y fuerte", y al mismo tiempo capaz de iluminar la noche. La obediencia y la humildad se convertirá en el humus de la que se irradiarán con vigor el fuego y la luz del ahora hermano capuchino Ignacio, que lo harán resplandecer a través del gran amor por el Señor y la total adhesión a su voluntad.
"… la obediencia es la conquista paulatina de la verdadera libertad" (Const. 158,1); y añadiendo que la obediencia es la forma más fecunda de expresar "la perfección de vivir sin nada propio y, al mismo tiempo, es el fundamento de la comunión con Dios, con la Iglesia, con los hermanos, con los hombres y con todas las criaturas" (Const. 148,4).
Hay otro desafío más que nos lanza la vida de San Ignacio de Santhià que me gustaría enfatizar: es el sentido de la finitud, el hombre finito o definido por un tiempo cumplido, que debe reconocerse como un don del poderoso amor del Señor.
Aprendamos algo más de San Ignacio: ¿por qué se ha distinguido como un hermano que hace de todo, es decir, disponible a cualquier servicio que le pidiera su Ministro o su guardián? Porque es consciente de haber recibido de Dios grandes y valiosos dones, como buen administrador se puso generosamente al servicio del hermano, del hombre, del mundo y de toda la creación. Realiza así un acto de restitución "al Señor Dios Altísimo y Supremo de todos los bienes, reconociendo que todos los bienes son suyos y que todos dando gracias, ya que proceden de Él" (San Francisco de Asís, Regla no Bulada, XVI).

Obediencia y humildad
fueron el fuego profundo,
que hicieron de nuestro hermano
Ignacio fuerte y robusto

Obedecer es entrar
dentro de Dios Trino y uno,
y entregar la voluntad
al Hijo venido mundo,

Misterio de comunión
en la fe y en trance oscuro,
con amor abandonado
en el Amor más seguro.

Obediente fue Jesús,
muriendo en la cruz desnudo,
abrazando a todo hermano,
sin excluir a ninguno.

Misterio de Eucaristía,
retorno de nuevos frutos:
mi Padre me ha dado todo,
con creces lo restituyo.

¡Gloria a ti, Jesús amado,
con los votos que pronuncio;
tu gracia sea mi gloria,
tu gloria mi gozo sumo! Amén.

Madrid, 22 sept. 2020, en el 250 aniversario del tránsito de nuestro hermano Ignacio de Santhià.

Nota. El himno “Ansioso de vivir en obediencia”, con su introducción, puede verse en: mercaba.org / El pan de unos versos (fr. Rufino María Grández) / Himnario franciscano, n. 52.