jueves, 4 de noviembre de 2021

1687. Cargada sobre los hombros - Rima espiritual

 

Cargada sobre los hombros

 

En el Evangelio de hoy leemos:

“1 Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. 2 Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

 3 Jesús les dijo esta parábola: 4 «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? 5 Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; 6 y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. 7 Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse” (Lc 15).

Y San Pablo, hoy, en la Carta a los Romanos, nos dice: “Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que ya vivamos ya muramos, somos del Señor. Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos” (Rom 14,8-9).

 

Cargada sobre los hombros

del Buen Pastor compasivo

la oveja vuelve al redil:

Dios amor, Dios ha vencido.

 

Y radiante de alegría

ha llamado a los amigos:

¡Ya he encontrado a la extraviada,

regocijaos conmigo!

 

Cuando entre zarzas yacía

no hubo vara ni castigo,

la vio pobre y arañada

y le quitó los espinos.

 

Se metió donde ella estaba,

la sacó del escondrijo,

y como a hija querida

la alzó con brazos fornidos.

 

La puso sobre su cuello,

apretándola consigo;

era suya, toda suya,

y le daba sus cariños.

 

Oveja, hija de Adán,

y Adán mismo en su extravío,

al arrimo de Jesús,

ya saliste del peligro.

 

Fuiste conquista de amor,

tu patria es el paraíso,

tu pastor tu redentor,

tu guardián quien te ha querido.

 

¿Y por qué vuestro Maestro

obra así, tan atrevido,

mezclado con pecadores,

del pueblo santo excluidos?

 

¿Soy de las noventa y nueve

o quien se había perdido?

Más me interesa saber

quién es Dios que me ha cogido.

 

Es Jesús de Nazaret,

el Pastor que me ha traído;

sobre sus hombros descanso

muy cerca de sus latidos.

 

Soy la fiesta de los cielos,

según sus labios han dicho;

soy la alegría del Padre,

que ve el amor de su Hijo.

 

Dulce perdón de Jesús,

que muy adentro sentimos,

que me da seguridad

y confianza en el camino.

 

Adán, la oveja perdida,

ya está en casa bello y limpio;

fue lavado en el Calvario,

perfumado en el bautismo.

 

Soy feliz por ser quien soy;

los méritos no son míos:

tengo un padre, que es el Padre,

y mi Hermano es Jesucristo.

 

Y oí lo que él me decía:

No temas mi rebañito;

Tranquilo, queda seguro,

que el Padre se ha complacido.

 

Fiesta es mi vida con Dios,

(o escándalo incomprendido),

fiesta por el anuncio

de un divino Sacrificio. Amén.

 

Madrid, jueves sem. XXXI, 4 nov. 2021

miércoles, 3 de noviembre de 2021

1686. Seguirle y ser su discípulo – Al eco de Lc 14,25-33. El Juglar del Evangelio

 

Seguirle y ser su discípulo

 

 25 Mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: 26 «Si alguno viene a mí y no pospone* a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

27 Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

….

33 Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío. (Lc 14, 25-33).

 

Seguirle y ser su discípulo,

juntos persona y programa

que toda palabra suya

era vida, ya mostrada.

 

Él va delante: y detrás

voy pisando sus pisadas;

con su Cruz es el primero,

yo mi cruz tras sus espaldas.

 

Seguirle es enamorarse

por quedar atravesada

una pasión infinita

y en sus redes enredada.

 

Cayó la Diosa Razón

que de Amor no sabe nada,

si amor es amor divino

que de una Virgen manaba.

 

Seguirle es jugarse el todo,

que mayor es la ganancia

si al renunciar a  mis cosas

mi Amor es mi Dios en casa.

 

II

Oteando voy caminos,

hoy aquí y en lontananza,

senderos para mi ser

de ambición ilimitada.

 

Yo soy  único, y no quiero

en la pasión desbocada

algo inferior a mis sueños

que corte mi talla y alas.

 

De ser amado y amar

yo llevo el alma marcada,

mas de un amor infinito,

no parecido a esta raza.

 

Yo, pequeñuelo entre muchos,

que con nadie se compara,

y a nadie quiere seguir

que mi alma se rebasa.

 

Pobrecito y buscador,

ya al mamar en la lactancia:

¿dónde está Dios, dónde está

que en las venas vive y llama?

 

III

Y si alguno viene a mí,

deje valiente su casa,

y aun cortando lo que fuere

con el alma desgarrada.

 

Seguir a Jesús, seguirle,

es hallar lo que buscaba,

humilde y muy dulcemente

sin ninguna propaganda.

 

Y lo que viene vendrá,

cuando Dios lo quiera y haga,

que uno solo que lo siga

nos dará otro panorama.

 

La gracia del seguimiento

es la gracia de las gracias,

sin ninguna pretensión:

el que ama, ama y calla.

 

Es la gracia que uno pide

con la luz de la mañana,

gracia que te ha de llevar

con Jesús hasta su Pascua. Amén.

Madrid, miércoles sem. XXXI, 3 nov. 2021.