martes, 7 de diciembre de 2021

1699 - Existe la belleza pura, existe – Poema espiritual en torno a la Inmaculada

 

Existe la belleza pura, existe

“El corazón tiene sus razones que la razón no conoce” es el dicho más célebre de las sentencias de les Pensées de Pascal. Al aire de estos Pensamientos he aquí lo que podemos decir de María, de la Inmaculada: es la razón del corazón de Dios. No busquemos argumentos. Silencio y paz. María es la armonía de los misterios divinos. Por ser la Madre del Hijo de Dios en la Encarnación los misterios de nuestra fe confluyen en ella. El cristiano entra en oración y calla. María es la armonía de nuestra fe.  De ese silencio del corazón brotan estos versos para la Inmaculada. María es la Belleza. La belleza existe, sí; es María. María es la armonía. María es… Dejemos que el corazón hable.
    San Francisco saludó a la Virgen como esposa del Espíritu Santo.
 

 

Existe la belleza pura, existe

existe la mujer por Dios soñada,

la que hace la armonía y da sosiego,

existe, y es María Inmaculada.

 

Existe el mundo bello y transparente,

existe la Escritura en Dios gestada,

existe el Verbo Carne y el Espíritu,

y existe la Mujer, esposa intacta.

 

Existe la esperanza en los caminos,

y el gozo de llegar un día a Pascua;

existe la Presencia que apacigua,

existe la Mujer que fue agraciada.

 

Existe el Evangelio de Jesús

y la misericordia en suaves alas,

existe la mujer que dijo “sí”

y hoy nos muestra a su Hijo en sus entrañas.

 

Existe en Nazaret de Galilea

la esposa de José, la toda santa,

y es ella nuestra Madre intercesora

la Virgen siempre fiel, que nos abraza.

 

¡Honor a Jesucristo Redentor,

que una Madre dispuso antes del alba,

honor a la indivisa Trinidad,

        y amor que asciende en alabanza! Amén.

 

Jerusalén, Víspera de la Inmaculada 2021


sábado, 4 de diciembre de 2021

1698. Como aceite derramado - Himno y plegaria íntima al Espíritu Santo

 

Como aceite derramado

Himno y plegaria  íntima al Espíritu Santo

 

(Al eco de las palabras del Papa Francisco a su Beatitud Jerónimo II,

Chipre 4 dic. 2021).

 

Acompañamos, en estos días de Adviento, al Santo Padre en su Peregrinación espiritual a Chipre y a Grecia (2-6 dic. 2021)

“El fruto final del árbol de olivo es el aceite, ese aceite que tiempo atrás se contenía en preciosos vasos y recipientes, que abundan entre los tesoros arqueológicos de este país. El aceite ha proporcionado la luz que iluminó las noches de la antigüedad. Durante milenios fue el «sol líquido, el primer misterioso estado de la llama de las lámparas» (C. Boureux, Les plantes de la Bible et leur symbolique, París 2014, 65). A nosotros, querido hermano, el aceite nos evoca al Espíritu Santo, que dio a luz a la Iglesia. Sólo Él, con su esplendor que no conoce el ocaso, puede disipar las oscuridades e iluminar los pasos de nuestro camino”.

“Sí, porque el Espíritu Santo es, sobre todo, aceite de comunión…

En segundo lugar, el Espíritu es aceite de sabiduría…

Por último, el mismo Espíritu es aceite de consolación…”

 

Como aceite derramado

que penetra hasta lo íntimo.

el Espíritu desciende

suave y dulce a su destino.

 

Y al entrar se hace la luz,

aceite, sol escondido,

y llega la claridad,

la verdad del orden vivo.

 

Aceite de comunión,

que transforma el fiero instinto,

que nos saca del pecado

de enfrentarnos desunidos.

 

Aceite, sabiduría

de los misterios divinos,

el Espíritu revela

secretos del Paraíso.

 

Aceite, consolación

de todo cuanto sufrimos:

Espíritu de ternura,

suaviza nuestros gemidos.

 

¡Espíritu, Dios presencia,

Dios amor, siempre dulcísimo,

en perfume de oración

sea el honor por los siglos! Amén.

 

Jerusalén, 4 diciembre 2021

 

Postdata

Ofrenda

Hoy, domingo, 5 de diciembre, mi calendario dice que cumplo 85 años de gracia y misericordia. A Jesús, solo a él, sea el honor y la gloria. Como ofrenda eucarística vayan estos versos, con sencillez y ánimo humilde.

 

A punto de amanecer

he besado el crucifijo,

luego he besado a mis padres

que anhelaron a este hijo.

 

Hoy es fiesta señalada

por cumplir ochenta y cinco:

Confesión y Eucaristía:

¡Gracias, Jesús, señor mío!

 

Regalo de cumpleaños

es la gracia del bautismo:

vivir la unidad completa

que en Jesús ha acontecido.

 

Mi Jesús y el Evangelio,

el que fue y el que yo escribo,

con los hombres y sus penas

vividos en un latido.

 

Venga la luz del Espíritu,

sea la luz del Ungido,

y, quieta el alma, respire

al Viviente de los siglos.

 

Giran y giran los Vientos,

ayer y hoy es el mismo,

adoremos y gocemos

                 su Pascua sea mi signo.

 

Jerusalén, 5 dic. 2021.