viernes, 17 de diciembre de 2021

1704. Navidad 2021 – Poema orante pensando en Navidad

 Es Navidad: cantemos al Señor

El año 0.001 nació la Navidad, el Hijo de Dios vino a la tierra. Han pasado desde entonces dos milenios. Al despedirse, nos dijo: Un día volveré, voy a prepararos lugar. Como no creo que podré verlo de inmediato, porque en su misericordia seguramente tendré unos pocos años en esta tierra bendecida, un día sí, volveré con él, pues dice la Palabra divina que vendrá con todos sus Santos (en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos. 1Tes 3,13), y yo soy uno de los salvados por su preciosa sangre.

Es Navidad, y en estos 2.000 años han pasado tantas cosas…, que solo él las sabe y solo él las puede contar. Y también ahora están pasando. Algunas de ellas llegan a mi corazón, y me hacen sufrir en exceso. Luego tengo que confesarme por mi falta de confianza.

Es Navidad, que quiere decir, lo más bello conocible de Dios. Dios se hizo Navidad, porque desde toda la eternidad lo pensó. Desde siempre y para siempre Dios es Navidad. En el principio era el Verbo y el Verbo se hizo carne.

Queden todos nuestros papeles como una pequeña, mínima, hoguera ardiendo delante del Sagrario. Olvidemos. Es Navidad. Cantemos. (O lloremos con lágrimas de amor, si el Señor nos lo concede).

 

Es Navidad: cantemos al Señor,

y brote en nuestros labios aquel canto

que del cielo venía hasta Belén

cantando cielo y tierra a Dios humano.

 

Es Navidad: vayamos con un beso

de amor mullido, bello, apasionado,

a la cuna del Niño de María:

el Verbo se hizo carne; el Hijo, hermano.

 

Es Navidad: divina compañía

del Hijo entre mis brazos arropado;

a ti te adoro, Dios, que has de morir

de loco amor por mí, en cruz clavado.

 

Es Navidad: me arrojo y pierdo en ti,

oh Dios de mi infinito amor buscado;

tú eres sencillez, intimidad,

y habitas en mi pecho, siempre amando.

 

Es Navidad: es dicha y comunión

del mundo que esperaba y es salvado:

venid, espacios, tiempos y galaxias,

cubrid esta cunita de regalos.

 

¡Honor a Dios, la zarza ardiente,

presente aquí, presente en el sagrario,

viviente Redentor de nuestras penas

presente en cada hermano que yo abrazo!

Jerusalén, Casa de los capuchinos (Yo soy la luz del mundo)

17 diciembre 2021.

jueves, 16 de diciembre de 2021

1703. La Virgen tenía prisa – El juglar del Evangelio para el IV Domingo de Aviento

 

La Virgen tenía prisa

 

“María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña” (Lc 1,39).

Un día – hace medio siglo (cuando yo estudiaba en Roma en el Instituto Bíblico, 1962-64 – el bendito padre Maximiliano Zerwick, 1899-1975, de grata memoria (cuyo Analysis philologica Novi Testamenti Graeci ha servido a muchos miles de escolares, en múltiples lenguas), se paró en la clase explicando griego, y nos dijo: ¡Fíjense bien: el título más grande que se ha dado a la Virgen, la Madre de mi Kyrios, la Madre de mi Señor! ¡Fíjense bien, qué significa Kyrios! Kyrios es Señor, es Dios: la Madre de mi Dios.

Cuántas veces lo he recordado. Gracias, padre Zerwick

 

La Virgen tenía prisa,

y aprisa va a la montaña;

sola va, sin compañía:

su alma tenía alas.

 

Porque el amor que es amor

encuentra el modo y la gracia,

de ser ayuda y presencia

con la persona que ama.

 

¿Quién soy yo?, dijo Isabel,

de alegría saturada,

que venga a verme quien viene,

pise el umbral de mi casa.

 

La Madre de mi Señor,

la que quiso ser su esclava,

la que lleva al Creador

en sus maternas entrañas.

 

Al punto que en tu saludo

tu cara besó mi cara,

la criatura que llevo

dio saltos alborozada.

 

Bendita tú entre todas

las madres de nuestra raza,

tú, la Madre del Mesías,

María, mi prima amada.

 

Dichosa tú que has creído

a la divina embajada:

bendita tú por tu fe,

tu joya de enamorada.

 

Y se abrazaron las dos,

las dos de amor enlazadas

por el Dios de las promesas,

que es el Dios de la Alianza.

 

María tenía un canto,

que el Magníficat se llama,

para cantar la venida

de la Palabra encarnada.

 

Ya dos mil años pasaron

de esta visita contada,

y como Dios está en medio

volvemos a celebrarla.

 

Hoy nos visita María

y trae lo que llevaba

al Emmanuel, que es Dios vivo,

que aquí nos pide posada.

 

Sed bienvenido, Dios mío,

y amadme con vuestras ganas,

y para siempre quedaos

habitando en mi morada.

 

Mi cantiga, Madre mía,

para ti iba adobada;

preséntala a mi Señor,

y será bien escuchada.

 

Contigo me quedo, Madre,

en las buenas y en las malas,

que si cuento con tu amor

nada quiero y tú me bastas. Amén.

 

Jerusalén, Jueves III sem. Adviento, 16 dic. 2021

miércoles de la III semana de Adviento, 15 dic. 2021