La Virgen tenía prisa
“María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña” (Lc 1,39).
Un día – hace medio siglo (cuando yo estudiaba en Roma en el Instituto Bíblico, 1962-64 – el bendito padre Maximiliano Zerwick, 1899-1975, de grata memoria (cuyo Analysis philologica Novi Testamenti Graeci ha servido a muchos miles de escolares, en múltiples lenguas), se paró en la clase explicando griego, y nos dijo: ¡Fíjense bien: el título más grande que se ha dado a la Virgen, la Madre de mi Kyrios, la Madre de mi Señor! ¡Fíjense bien, qué significa Kyrios! Kyrios es Señor, es Dios: la Madre de mi Dios.
Cuántas veces lo he recordado. Gracias, padre Zerwick
La Virgen tenía prisa,
y aprisa va a la montaña;
sola va, sin compañía:
su alma tenía alas.
Porque el amor que es amor
encuentra el modo y la gracia,
de ser ayuda y presencia
con la persona que ama.
¿Quién soy yo?, dijo Isabel,
de alegría saturada,
que venga a verme quien viene,
pise el umbral de mi casa.
La Madre de mi Señor,
la que quiso ser su esclava,
la que lleva al Creador
en sus maternas entrañas.
Al punto que en tu saludo
tu cara besó mi cara,
la criatura que llevo
dio saltos alborozada.
Bendita tú entre todas
las madres de nuestra raza,
tú, la Madre del Mesías,
María, mi prima amada.
Dichosa tú que has creído
a la divina embajada:
bendita tú por tu fe,
tu joya de enamorada.
Y se abrazaron las dos,
las dos de amor enlazadas
por el Dios de las promesas,
que es el Dios de la Alianza.
María tenía un canto,
que el Magníficat se llama,
para cantar la venida
de la Palabra encarnada.
Ya dos mil años pasaron
de esta visita contada,
y como Dios está en medio
volvemos a celebrarla.
Hoy nos visita María
y trae lo que llevaba
al Emmanuel, que es Dios vivo,
que aquí nos pide posada.
Sed bienvenido, Dios mío,
y amadme con vuestras ganas,
y para siempre quedaos
habitando en mi morada.
Mi cantiga, Madre mía,
para ti iba adobada;
preséntala a mi Señor,
y será bien escuchada.
Contigo me quedo, Madre,
en las buenas y en las malas,
que si cuento con tu amor
nada quiero y tú me bastas. Amén.
Jerusalén, Jueves III sem. Adviento, 16 dic. 2021
miércoles de la III semana de Adviento, 15 dic. 2021
No hay comentarios:
Publicar un comentario