Pan vivo de Eucaristía
La Comunión, la Comunión de cada día, es Belén, es Calvario, es Sepultura, es Resurrección, es nupcias del Cordero, es el Mundo en que estoy sumergido. Es la Transfiguración, cuando al volver en sí, era lo Normal. Ah, lo Normal era lo Divino escondido, lo que generaba y genera el ámbito de nuestro trabajo y proyectos. Y el vaivén de la Cuna es la ida y es la vuelta: la ida lo Recóndito, la vuelta a lo Visible. Y mi vida, nuestra vida, se balancea, como la nana de una cuna, entre aquello y esto, entre esto y aquello, que Dios está por igual en aquello y esto, porque Dios es divina y humana Encarnación.
La Eucaristía es el Sacramento de la Cuna, por ser el Sacramento de la perpetua Presencia que nos dejó el Señor en la Cena al despedirse. Lo necesitamos; si no lo tenemos, si no lo experimentamos, se rompe la unidad de la vida.
Sea, pues, nuestro más apreciado Belén la santa Eucaristía cotidiana.
Pan vivo de Eucaristía,
Cuerpo de Dios hecho mío,
el misterio de Belén
en mi ser ha acontecido.
Él ha llegado hasta mí
más adentro que yo mismo,
suyo soy, mas siendo en él,
soy de su savia lo íntimo.
Soy sarmiento de la vid
y Jesús es jugo y brío,
es la vida de mi vida,
él es hombre y es divino.
Su Encarnación es historia
de un germen que se hizo niño,
y a ese Niño yo lo siento
en el Pan que he recibido.
Niño adorado en mi cuna,
que solo infunde cariño,
Niño que rige los cielos
y un día ha de hacer mi juicio.
Mi alma ha entrada en su paz,
cual niño en cuna dormido,
y al vaivén de mis alientos
van y vienen dulces ritmos.
Gira y en gira en su trabajo,
buscador empedernido,
el hombre que busca más
buscando un mundo distinto.
Pero el ángel ha anunciado
que el Mesías ha venido,
que hoy es presencia divina;
no sea encuentro perdido.
Es Jesús Resucitado
quien vive y está conmigo,
el pan de vida inmortal,
el que como y que mastico.
Quisiera, Jesús, quisiera
fe pura de los sencillos,
para besar y llorar
de ternura enternecido.
Yo visito este Belén
que en mi alma se ha extendido,
cuando fui a comulgar
y a mi banco me he venido.
Tienes pastores y ovejas,
como san Lucas lo ha visto,
y hasta Reyes del Oriente…,
tiene montañas y ríos.
Pescadores, hilanderas…,
cada uno con su oficio,
y hasta un Palacio soberbio
de un rey que mataba niños.
Y hay alguien que va llegando
por un lindo caminito,
con un regalo al zurrón
para Dios recién nacido.
Soy yo, soy yo… he clamado,
por favor, hacedme sitio;
solo quería besarle
y dejarle un romancillo.
Que su Madre se lo lea
o se lo cante al oído.
Al Niño le está gustando,
pues veo me ha sonreído.
¡Felicidades, Jesús,
créeme lo que te digo:
es mucho lo que te quiero,
pues de ti lo he aprendido!
Que yo pase haciendo el bien,
tu estilo sea mi estilo,
y a la hora del encuentro,
guárdame siempre contigo.
Amén. ¡Aleluia!
Hermanos: Dios ha nacido. Feliz Navidad.
Un Juglar del Nacimiento.
Jerusalén, 20 diciembre 2021
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