viernes, 31 de diciembre de 2021

1713. Junto a la cuna preciosa - Romance oración de fin de año

 

Junto a la cuna preciosa

 

Nuevos versos navideños. Versos repititivos acaso. Pero son los versos de un Juglar franciscano, que al eco de Francisco y de las santas Escrituras quiere cantar el Amo que se nos ha dado. Con la segunda Vida de Tomás de Celano recordemos qué era la Navidad para san Francisco:

La devoción a la Navidad del Señor y cómo quería que se atendiera a todos en esa fiesta

199. Con preferencia a las demás solemnidades, celebraba con inefable alegría la del nacimiento del niño Jesús; la llamaba fiesta de las fiestas, en la que Dios, hecho niño pequeñuelo, se crió a los pechos de madre humana. Representaba en su mente imágenes del niño, que besaba con avidez; y la compasión hacia el niño, que había penetrado en su corazón, le hacía incluso balbucir palabras de ternura al modo de los niños. Y  era este nombre para él como miel y panal en la boca (1 Cel 84-86 y 115; Prov 16,24). […]

200. Quería que en ese día los ricos den de comer en abundancia a los pobres y hambrientos y que los bueyes y los asnos tengan más pienso y hierba de lo acostumbrado. «Si llegare a hablar con el emperador -dijo-, le rogaré que dicte una disposición general por la que todos los pudientes estén obligados a arrojar trigo y grano por los caminos, para que en tan gran solemnidad las avecillas, sobre todo las hermanas alondras, tengan en abundancia»

 

Junto a la cuna preciosa

del Hijo y Verbo Encarnado

yo vengo a dejar conmigo

a todo el género humano.

 

Como aprendiz de poeta,

vengo rezando y cantando,

y también a ti te invito

que soy Juglar franciscano.

 

Este racimo de uvas

te lo ofrezco a fin de año;

para esta Noche de Oro

que Jesús ha regalado.

 

Como padre, como madre,

con los hijos a su lado,

como familia feliz

gracias sin fin le digamos.

 

Dios es Padre, siempre Padre,

como Jesús ha enseñado,

Padre en el cielo y la tierra

y juntos así rezamos.

 

Gracias, oh Padre de amor,

por cuanto Tú nos has dado,

y gracias anticipadas

por todo lo que esperamos.

 

Pongo mi historia en un puño

para saber qué ha pasado

y la voz de mi conciencia

me dice que he sido amado.

 

Entremos, hermanos míos,

en el propio Santuario,

y oigamos una palabra

que Dios Verdad ha guardado.

 

Hagamos silencio en torno,

entremos con pies descalzos;

en lo profundo, ¿qué escucho?

“Hijo mío, yo te amo”.

 

Yo te amo, yo te cuido,  

todo está purificado;

yo por amor te creé,

y hoy en mi amor te consagro.

 

Yo por amor envié

al Hijo Dios humanado,

él agotó el pensamiento

de todo el amor pensado.

 

Si amor más grande existiera

en los divinos arcanos,

ese amor nunca pensable

en Jesús lo habría dado.

 

Amor de Dios infinito

es el amor que ha bajado,

es el amor que yo beso

en la cuna recostado.

 

Amor de Dios en mi pecho

para vivirlo y gustarlo,

amor para ser feliz,

y sintiéndolo anunciarlo.

 

Ser amado es lo importante,

y lo tengo asegurado;

el Niño que está en la cuna

es Jesús Resucitado.

 

Es mi Dios de cada día,

en mi ser sacramentado,

el que palpita en mis venas,

el que me ha divinizado.

 

La humana familia entera

yo la siento en mi trabajo;

para escribir un papel

millones lo han preparado.

 

Mas vamos a lo esencial,

que con mis manos alcanzo:

el Dios de la Encarnación

dentro de mí se ha quedado.

 

Y es Jesús: en Él, por Él

todo fue santificado:

el Viviente está presente;

si Él es Vida, de Él vivamos.

 

Gracias, oh Dios poderoso,

por este año pasado;

en la vida y en la muerte

sé corazón adorado. Amén. Aleluya.


Desde Jerusalén, Casa de los Hermanos Capuchinos “Yo soy la Luz del mundo” (Jn 8,12), 31 diciembre 2021.

1 comentario: