Encarnación es familia
En la Familia Humana hay millones y millones de familias. Para mí, para quien lee, hay una: mi Familia. Y si cada ser humano es uno, así amado por Dios, cada familia es una, amada por Dios. La familia no es un invento humano; es Creación del Creador, y, como así lo dispuso, él mismo quiso hacer familia humana. Nosotros cantamos a esa Familia de Dios – Jesús, María, José – que nos ha emparentado a todos. Y queremos que se nos apegue el amor de esa familia.
Cada familia es una, y estos cantares son memoria y agradecimiento a mis padres (Rufino Grández García 1907-1947 y Saturnina Lecumberri Labairu 1908-2008), ambos santos en el altar de mi corazón, y abrazo el más cariñoso a mis hermanos nacidos de este matrimonio. Y, al mismo tiempo, quieren expresar el vivo anhelo de que florezca entre nosotros, pase lo que pase, esa familia en el amor que Dios ha querido para todos sus hijos.
Cantares que, como un canastillo de flores, ponemos a los pies de la Sagrada Familia de Nazaret, el Domingo siguiente a la Natividad del Señor.
Encarnación es familia,
la que Dios ha revelado;
que toda familia es
por el Espíritu Santo.
Jesús, María, José
son los tres que veneramos;
tres en uno: un corazón
por Dios mismo preparado.
El amor es fundamento
de este hogar predestinado;
es la entrada y la salida,
es la vida y el trabajo.
El amor del día a día
Dios lo teje con sus manos,
y tres fieles bendecidos
lo acogen como agraciados.
La familia es providencia,
la familia es el milagro,
la familia es la corona
de cuanto Dios ha creado.
La familia es el jardín
donde a gusto respiramos,
donde florecen las flores
y en la mesa nos sentamos.
Es la sangre silenciosa
que en verdad nos hace hermanos,
en los soles y en las nieblas
de la luz del calendario.
La familia cubre penas
con el silencio sagrado,
y las horas más felices
en familia celebramos.
Una sierra y un burrito,
una esposa a quien yo amo,
un hijo al que yo adoro;
mi familia y vecindario.
Ser feliz con pocas cosas,
si tengo mi casa y plato,
y con mi Dios Creador
una familia que abrazo.
Casa y fortuna se heredan
de padres acaudalados;
mas una esposa entrañable
es de Dios el gran regalo.
Así decía la Biblia
en los tiempos de los Sabios,
y hoy repetimos lo mismo,
si hablamos de enamorados.
Familia en la fe enlazada
tiene el mejor de los lazos,
y hasta el final ha de ser
firme en sus fuertes abrazos.
Familia que nos anuncia
la Trinidad que esperamos:
El que es es lo que es,
Unidad en el regazo.
Nacimos de Dios Amor
para amar y ser amados,
pero esto es ciencia divina
y solo Dios puede enseñarnos.
Supliqué en mi corazón
y el gemido fue escuchado:
que viva y muera de amor,
de amor divino abrasado.
Familia, fraternidad,
matrimonio, celibato…;
digan nombres y proyectos,
yo no sé cómo llamarlo.
Dios es Amor: eso sé,
mas nunca amor solitario:
que soledad sin amor
sería Nada al cuadrado.
Siembra el amor, oh Dios mío,
en este hijo llagado:
sea el amor tu cosecha
en mi vientre fecundado.
Y a la hora del retorno,
al ver al Resucitado,
pueda decir con Jesús:
Amé, y amando he triunfado. Amén.
Jerusalén, IV Domingo de Adviento 2021
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