domingo, 19 de diciembre de 2021

1705. Navidad 2021 (2) Sagrada Familia de Nazaret – Cantares de la familia de un Juglar del Evangelio

 Encarnación es familia

 

En la Familia Humana hay millones y millones de familias. Para mí, para quien lee, hay una: mi Familia. Y si cada ser humano es uno, así amado por Dios, cada familia es una, amada por Dios. La familia no es un invento humano; es Creación del Creador, y, como así lo dispuso, él mismo quiso hacer familia humana. Nosotros cantamos a esa Familia de Dios – Jesús, María, José – que nos ha emparentado a todos. Y queremos que se nos apegue el amor de esa familia.

Cada familia es una, y estos cantares son memoria y agradecimiento a mis padres (Rufino Grández García 1907-1947 y Saturnina Lecumberri Labairu 1908-2008), ambos santos en el altar de mi corazón, y abrazo el más cariñoso a mis hermanos nacidos de este matrimonio. Y, al mismo tiempo, quieren expresar el vivo anhelo de que florezca entre nosotros, pase lo que pase, esa familia en el amor que Dios ha querido para todos sus hijos.

Cantares que, como un canastillo de flores, ponemos a los pies de la Sagrada Familia de Nazaret, el Domingo siguiente a la Natividad del Señor.

 

Encarnación es familia,

la que Dios ha revelado;

que toda familia es

por el Espíritu Santo.

 

Jesús, María, José

son los tres que veneramos;

tres en uno: un corazón

por Dios mismo preparado.

 

El amor es fundamento

de este hogar predestinado;

es la entrada y la salida,

es la vida y el trabajo.

 

El amor del día a día

Dios lo teje con sus manos,

y tres fieles bendecidos

lo acogen como agraciados.

 

La familia es providencia,

la familia es el milagro,

la familia es la corona

de cuanto Dios ha creado.

 

La familia es el jardín

donde a gusto respiramos,

donde florecen las flores

y en la mesa nos sentamos.

 

Es la sangre silenciosa

que en verdad nos hace hermanos,

en los soles y en las nieblas

de la luz del calendario.

 

La familia cubre penas

con el silencio sagrado,

y las horas más felices

en familia celebramos.

 

Una sierra y un burrito,

una esposa a quien yo amo,

un hijo al que yo adoro;

mi familia y vecindario.

 

Ser feliz con pocas cosas,

si tengo mi casa y plato,

y con mi Dios  Creador

una familia que abrazo.

 

Casa y fortuna se heredan

de padres acaudalados;

mas una esposa entrañable

es de Dios el gran regalo.

 

Así decía la Biblia

en los tiempos de los Sabios,

y hoy repetimos lo mismo,

si hablamos de enamorados.

 

Familia en la fe enlazada

tiene el mejor de los lazos,

y hasta el final ha de ser

firme en sus fuertes abrazos.

 

Familia que nos anuncia

la Trinidad que esperamos:

El que es es lo que es,

Unidad en el regazo.

 

Nacimos de Dios Amor

para amar y ser amados,

pero esto es ciencia divina

y solo Dios puede enseñarnos.

 

Supliqué en mi corazón

y el gemido fue escuchado:

que viva y muera de amor,

de amor divino abrasado.

 

Familia, fraternidad,

matrimonio, celibato…;

digan nombres y proyectos,

yo no sé cómo llamarlo.

 

Dios es Amor: eso sé,

mas nunca amor solitario:

que soledad sin amor

sería Nada al cuadrado.

 

Siembra el amor, oh Dios mío,

en este hijo llagado:

sea el amor tu cosecha

en mi vientre fecundado.

 

Y a la hora del retorno,

al ver al Resucitado,

pueda decir con Jesús:

Amé, y amando he triunfado. Amén.

 

Jerusalén, IV Domingo de Adviento 2021

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