En
la exégesis de los santos Evangelios, el episodio de la Cananea, en territorio
pagano, Evangelio recogido por Marcos (7,24-30) y Mateo (15, 21-28), es un punto nuclear para
una cuestión de suma importancia: ¿Cuál fue la actitud concreta del Jesús
histórico frente al mundo pagano? Aquí queda definida: Jesús, Salvador
universal, restringe su misión al pueblo de Israel, el pueblo que
dolorosamente, en su mayoría, lo ha rechazado.Sus discípulos, por mandato de Jesús, continuarán la misma misión a
todas las naciones, incluso “a toda la creación”.
La
mujer Cananea, con una fe que ha admirado y alabado Jesús, es el primer fruto,
realmente esplendoroso, de esta misión a los paganos, que, como gracia, ha
traído Jesús, Señor e Hijo de David.
Quisiéramos
cantarlo en una sencilla rima espiritual.
Soy un perrito
buscón,
que busca ricas
migajas,
bajo la mesa del
Rey
que en cielos y
tierra manda.
Soy la mujer
cananea,
de nacimiento
pagana,
pero Jesús huele a
Dios
y mi olfato no me
engaña.
Y por eso yo he
venido,
por una fe que me
arrastra,
y cierto no he
marchar
mientras no sea
escuchada
No pido el pan de
los hijos,
que soy una pobre
esclava;
pido tan solo las
migas
que de la mesa se
escapan.
Entérate mi Señor,
de adonde va mi
demanda;
no te pido
Eucaristía,
pido solo una
mirada.
Soy pagana, yo lo
sé,
que para ti es
ventaja,
que tu gran
misericordia
más en nosotros resalta.
Y no pido para mí;
para mi hijita del
alma,
porque un demonio
muy malo
la zarandea y la
daña.
Yo sé que tú a los
pequeños
con bendiciones
abrazas,
yo soy pequeña y
más ella,
mi pobrecita en la
cama.
Por eso grito y
más grito,
aunque a los tuyos
no agrada,
mas tú me
comprenderás,
tú que sabes qué
nos pasa.
Yo no entiendo de
la Biblia,
pero sí de vida
humana,
y sé el dolor de
una madre,
que la carne te
desgarra.
Atiéndeme, mi
Jesús,
y ayúdame en mi
desgracia,
tu Padre te
premiará,
porque tu Padre te
ama.
Y Jesús se paró en
seco
al ver lo que
contemplaba:
una mujer toda
humilde
que oraba con tal
confianza.
Dios no cuenta
privilegios,
ni pone barreras
trancas,
Dios es el amor
sin fin
y gratis nos lo
regala.
¡Qué grande es tu
fe, mujer!
¡Qué alegría me
traspasa!
Mi Padre te ha
bendecido,
y a Él sea la
alabanza.
Hoy comienza la
misión
que ha de brillar
en mi Pascua;
todo el mundo es
mi familia
y mi pecho es
vuestra casa.
Israel
privilegiado
y con él fue la
Alianza,
Israel fue la
primicia
que al Dios Amor
nos mostrara.
Pero Dios, el solo
Bueno,
Padre de todas las
razas,
a todos nos quiso
hijos,
una familia
apretada.
Y la mujer cananea
abre la senda
anunciada,
ella nos lleva a
Jesús
creyente y
enamorada.
Ya es discípula de
Cristo
y testigo
acreditada,
su fe sella
nuestra fe
y queremos
imitarla.
Desde Tiro y de
Sidón,
de Finisterre e
Hispania,
hoy venidos a
Jesús
buscando una sola
Casa.
Del oriente hasta
el poniente
eres tú nuestra
morada,
la Casa que nos
acoge, ç
por el Padre
preparada.
Y aquí queremos
estar,
que Jesús es
nuestra patria,
y al cielo se ha
adelantado
a prepararnos la
estancia. Amén.
Madrid, Jesús de
Medinaceli, lunes de la sem XX del tiempo ordinario.
1907. Dom XX A – Jesús abre el Evangelio al mundo pagano
Mt 15, 21-28
Texto
21 Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón. 22
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a
gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio
muy malo». 23 Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le
acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». 24 Él
les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». 25
Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». 26 Él
le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los
perritos». 27 Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también
los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
28Jesús le respondió: «Mujer, qué
grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.
Hermanos:
1. Seguimos con el santo Evangelio según san Mateo.
Para entender correctamente el episodio de hoy tenemos que saber un poquito de
geografía de la que llamamos la Tierra Santa. La Tierra de Israel es un franja
de lo que hoy llamamos Oriente Próximo que linda con el Mediterráneo, y allí el
puerto industrial de Haifa, y por la parte Norte Líbano y Siria.
Tiro y Sidón son dos ciudades de las que se habla
en el Antiguo Testamento; así en el profeta Ezequiel.; hoy están en el
territorio de Líbanos. Son dos ciudades no judías, dos ciudades paganas. Jesús
se retiro a la región de Tiro y Sidón, cierto que no en plan de vacaciones como
viajamos hoy en día; pero seguramente que en plan de descanso. En todo caso
Jesús no va en plan de misionero, como irá San Pablo, recorriendo ciudades del
Imperio Romano.
Esta situación geográfica y espiritual nos va a
dar el sentido de la revelación que nos transmite Jesús ene l santo Evangelio.
2. Y he aquí, pues, que una mujer ha oído hablar
de él. Esta mujer no es judía, es pagana; es una “cananea” así la califica el
Evangelio. Hemos de pensar que ella no sabe lo que es al Ley de Moisés; que
ella no ha ido a la sinagoga, porque allí no hay sinagogas. Pero Dios tiene
almas selectas en todas partes. Y hoy ocurre lo mismo que Dios tiene muchos
santos entre los budistas, entre los musulmanes, entre religiones que se
practican en África. Esta mujer ha oído hablar de Jesús y sabe que Jesús es un
hombre de Dios. No le importa que no sea de sus creencias, no le importa que
sea judío; incluso llega a llamarle “Señor, Hijo deDavid”. Y acude a él con una necesidad.
Una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos
lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija
tiene un demonio muy malo».
Jesús quiere probar su fe, purificarla, hacerla más
fe, y no le da una respuesta. Pero la mujer sigue gritando y gritando lo mismo,
hasta que los mismos apóstoles tienen que intervenir: Atiéndela, que viene
detrás gritando.
Y Jesús responde a los apóstoles con una frase
desconcertante: Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
¿Cómo es posible que Jesús hable con este
lenguaje? Él que se sabe Hijo de Dios, se abre a toda miseria humana, y como lo
va a decir en el momento de la cena, su entrega y su muerte, va a ser no solo
por unos pocos, sino por los muchos, por todos, como lo habían anunciado los
profetas. Jesús en este momento está esperando la hora exacta y aquilatando más
y más la hermosura de la fe de esta gran mujer.
La
mujer insiste: Señor, ayúdame. Cuando Jesús nos ha hablado de la oración nos ha
dicho que insistamos una y otra vez. Recordar aquel ejemplo de la viuda
importuna: tenemos que cansar a Dios.
Jesús
le ataja: No está bien tomar el pan
de los hijos y echárselo a los perritos. Para los judíos, ellos eran los hijos; los demás, los de fuera, los
perros de casa. Pero la mujer, valiente, vuelve otra vez, para decirle:
Pero, Señor, entérate bien de lo que te digo, que no
te estoy pidiendo el pan de los hijos; estoy pidiendo las migajas, las
basuritas que caen deba de la misa, que hay que tirarlas y se las comen los
perritos.
Si bien lo pensamos, esto que está diciendo la
mujer, no es una frase ingeniosa o genial; es una inmensa confesión de fe.
Intuyo quién eres, y tengo tanta fe en ti, que te pido no un gran milagro, te
pido lo que para ti es una cosita de nada… , porque curar a mi hija, para quien
es dueño de cielo y tierra es una cosita de nada.
3.
Y ahora viene la frase principal del relato, la confesión de fe que hace Jesús,
dirigiéndose a la mujer, como hoy se quiere dirigir a nosotros: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo
que deseas.
Jesús hace este milagro a distancia. San Marcos nos
precisa: “Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el
demonio se había marchado” (Mc 7,30).
Llegará el momento, luego de la Resurrección, en que
Jesús ordene a sus apóstoles: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a
toda la creación”.
San Pablo proclama bien fuerte: Ya no hay judío ni
griego.
Y los profetas nos lo habían anunciados con las
bellas palabras que hoy hemos escuchado en la primera lectura:
“A
los extranjeros | que se han unido al Señor para servirlo, | para amar el
nombre del Señor | y ser sus servidores, | que observan el sábado sin
profanarlo | y mantienen mi alianza,
los
traeré a mi monte santo, | los llenaré de júbilo en mi casa de oración; | sus
holocaustos y sacrificios | serán aceptables sobre mi altar; | porque mi casa
es casa de oración, | y así la llamarán todos los pueblos” (Is 56,6-7).
El
Templo de Dios, la Casa de Dios, es Casa de oración para todos los pueblos.
Esta mujer, sin saberlo, nos lo ha anticipado.
5.
El Dios en quien creemos, ese Dios que ha anunciado Jesús en la predicación del
Reino es el Dios que llama a todos los pueblos. Y los llama por Jesucristo y
los llama para recibir el Evangelio de Jesús. Bien sabemos, hermanos, que Dios
actúa a través de todas las religiones; pero nosotros, como discípulos de
Jesús, queremos continuar la obra que él ha anunciado: anunciarle a él y
proclamar el Evangelio, porque en ninguna religión se va a encontrar la riqueza
que nos ha traído Jesús con el Evangelio.
Señor
Jesús, te pedimos dos gracias: la fe invencible de esta mujer cananea que
arrancó ese milagro de tu corazón; y también te pedimos que, estemos donde
estemos, con nuestra vida y nuestras palabras seamos testigos y mensajeros del
Evangelio y del amor del Padre hacia todos. Amén.
Madrid,
sábado, 19 de agosto de 2023, San Ezequiel Moreno, santo misionero de mi pueblo
de Alfaro (La Rioja)