miércoles, 28 de noviembre de 2012

317. Poemas del Año de la Fe 5 – Quiero anunciar lo que llevo



Catequesis del Papa Benedicto XVI – 28 noviembre 2012
Hablar de Dios en nuestro tiempo

El Papa concentraba con estas palabras el resumen de su catequesis de hoy (28 noviembre 2012) sobre la Fe, en el Año de la Fe.

Queridos hermanos y hermanas:
La pregunta que nos hacemos hoy es: ¿cómo podemos hablar de Dios en nuestro tiempo? Sabemos que el amor de Dios es expansivo por su propia naturaleza. El mismo Dios, en virtud de este amor, se nos comunica en su Hijo muerto y resucitado. Recibimos la fe precisamente escuchando este anuncio. Es este amor el que nos exige salir de nosotros mismos para proclamarlo a todos. Para hablar de Dios, es necesario que crezcamos cada día en el conocimiento y la intimidad con el Señor. En el anuncio del Reino no debemos buscar el éxito inmediato, sino seguir su ejemplo de humildad y paciencia. No buscarnos a nosotros mismos sino centrarnos en lo esencial del misterio de Dios. Con el ejemplo de su vida, Jesús nos enseña a hacernos cargo de la debilidad del hombre para llevarlo hacia Dios. Nos pide que nuestra vida sea, como la suya, reflejo de una íntima unión con Dios. Así, en nuestras vidas, nuestras familias, con nuestros hijos, podremos manifestar ese mismo amor de Cristo, estando atentos a cada necesidad, a los anhelos más profundos, para poder dar una respuesta de esperanza a la humanidad.

1. Quiero anunciar lo que llevo
dentro de mi corazón:
la Fe, regalo y milagro
mayor de la creación.

2. Por la Fe yo he comulgado
al Dios de la Encarnación,
que en el portal yo lo adoro
hombre frágil como yo.

3. Por la Fe veo en la Cruz
al divino Redentor:
Dios es creíble sufriendo,
solo así, por ser amor.

4. Pero el amor es victoria
que traspasa roca y sol,
y en carne humana del Verbo
es vida y Resurrección.

5. Anunciaré a mis hermanos
el gran don que se me dio;
lo anunciaré con mi vida
que irradie su resplandor.

6. Y con palabras corteses
en la propicia ocasión;
con sencillez y alegría,
con entusiasmo y pasión.

7. No importa que yo me vea
pobre humano pecador:
seré, Jesús, tu peana,
la prueba de tu perdón.

8. Acreciéntame la fe
para anunciarte mejor,
adéntrame en tus misterios
para ser predicador.

9. Con la brasa de tu pecho
abrasa mi corazón,
que solo busque tu gloria
y nunca jamás mi honor.

10. Que te anuncie en humildad
con resistencia y vigor,
y apártame el miedo vano
de perder reputación.

11. Dame, Jesús, tu empatía
para ser el servidor,
y llevar el Evangelio
como amable invitación.

12. Mi palabra sea encuentro
para el hombre buscador;
mi amistad sea la puerta
del Adviento de mi Dios.

13. Yo quiero decir al mundo
que Dios no es competidor,
que siempre ha sido y será
nuestro amigo y defensor.

14. Acepta, mi Dios amado,
el gemido de mi voz;
eres Dios maravilloso,
sea yo tu anunciador. Amén.

Guadalajara, 28 noviembre 2012.

martes, 27 de noviembre de 2012

316. Un folleto de poemas espirituales para el Año de la Fe



 Envío de este folleto

El corazón no tiene palabras; tiene canto. Y el cantar del corazón se llama “un cántico nuevo”.
El corazón no tiene palabras; tiene silencios humanos y divinos, silencios contemplativos y comunicativos.
El corazón no tiene labios para besar; todo él es un beso de amor.
El corazón no tiene prisas; todo él es un anhelo.
La Fe es el corazón de la Verdad, y lo que empezábamos a decir del corazón podríamos decirlo de la Fe.
San Pablo dijo que la Fe actúa por la caridad. Es decir, la Caridad es el anhélito de la Fe: “la Fe que actúa por el Amor” (Ga 5,6).
La Fe, que es como una paloma – blanca, dulce, una saeta en el aire – tiene canto, aquel que decía el Salmista: cantaré al Señor un cántico nuevo.
* * *
San Agustín comenta: “Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; cantadle un cántico nuevo. Despojaos de lo antiguo, ya que se os invita al cántico nuevo. Nuevo hombre, nuevo Testamento, nuevo cántico. El nuevo cántico no responde al hombre antiguo. Sólo pueden aprenderlo los hombres nuevos, renovados de su antigua condición por obra de la gracia y pertenecientes ya al nuevo Testamento, que es el reino de los cielos. Por él suspira todo nuestro amor y canta el cántico nuevo. Pero es nuestra vida, más que nuestra voz, la que debe cantar el cántico nuevo” (Comentario sobre el salmo 32, Sermón 1, 78).
Aquel mismo del Apocalipsis cuando los 144.000 señalados cantaban: “Y cantan un cántico nuevo delante del trono, delante de los cuatro vivientes y los ancianos. Y nadie podría aprender el cántico sino los ciento cuarenta y cuatro mil, los rescatados de la tierra” (Ap 14,3). Ya se ve que este Cántico nuevo de la Fe es el cántico de Cristo Resucitado.

* * *

¡Cómo quisiéramos cantar la Fe que se nos regaló en el Bautismo! Iniciamos el Año de la Fe con un Himno de estribillo y estrofas: Que brille y resplandezca nuestra fe. Luego, al son de las catequesis del Papa en torno al Año de la Fe, hemos ido desgranando poemas espirituales.

“Este año será una ocasión propicia para acoger con mayor atención las homilías, catequesis, discursos y otras intervenciones del Santo Padre. Los pastores, personas consagradas y fieles laicos serán invitados a un renovado compromiso de adhesión eficaz y cordial a la enseñanza del Sucesor de Pedro” (Congregación para la Doctrina de la Fe. Nota con indicaciones pastorales para el Año de la fe, 6 enero 2012. N. 7).
Quisiéramos continuar, según la gracia que el Señor nos dé.
Entretanto, he aquí un folleto de primicias. Néstor Wer, joven hermano capuchino mexicano, es el autor de la portada y maquetación del folleto. A él, mis gracias de corazón.


Guadalajara, 26 noviembre 2012

miércoles, 21 de noviembre de 2012

315. Poemas del Año de la Fe 4: Tú te revelas y entregas



Catequesis de Benedicto XVI en el Año de la Fe
(Miércoles, 21 noviembre 2012)


En la sexta catequesis en el Año de la Fe el Papa ha hablado de la fe como encuentro más allá de la comunicación de un mensaje, y de la fe y la razón. Sobre estos pensamientos va nuestro romance de oración, meditativo y oblativo.

“Queridos hermanos y hermanas:
Avanzamos en este Año de la fe, llevando en nuestros corazones la esperanza de redescubrir cuánta alegría hay en creer y encontrar el entusiasmo de comunicar a todos las verdades de la fe. Estas verdades no son un simple mensaje de Dios, una particular información sobre Él. Sino que expresan el acontecimiento del encuentro de Dios con los hombres, encuentro salvífico y liberador, que realiza que las aspiraciones más profundas del hombre, sus anhelos de paz, de fraternidad y de amor. La fe lleva a descubrir que el encuentro con Dios valoriza, perfecciona y eleva lo que es verdadero, bueno y bello en el hombre. De este modo, se da la circunstancia de que, mientras Dios se revela y se deja conocer, el hombre llega a saber quién es Dios y, conociéndolo, se descubre a sí mismo, su origen y su destino, así como la grandeza y la dignidad de la vida humana.
La fe permite un conocimiento auténtico sobre Dios, que implica a toda la persona humana: se trata de un "saber", un conocimiento que le da sabor a la vida, un nuevo sabor a la existencia, una forma alegre de estar en el mundo. La fe se expresa en el don de sí mismo a los demás, en la fraternidad que nos hace solidarios, capaces de amar, derrotando la soledad que nos hace tristes. Este conocimiento de Dios mediante la fe, por lo tanto, no es sólo intelectual, sino vital. Es el conocimiento de Dios-Amor, gracias a su mismo amor”.

1. Tú te revelas y entregas
cuando revelas verdades:
entregas tu corazón
y en las verdades lo abres.

2. Te revelas a ti mismo:
que eres el mar de los mares
y cuanto más nos revelas
más te entregas a raudales.

3. Revelación es encuentro
donde las palabras caen
y en amor se han convertido,
don infinito y radiante.

4. Revelación eres tú,
regalo de intimidades,
cruzando por la Razón
más allá de los umbrales.

5. Que la persona eres tú,
no mis conceptos audaces;
hasta ti caminaré
amando hasta embriagarme.

6. Conocerte es experiencia
más que saber el mensaje,
es fundirse vitalmente
como carne de tu carne.

7. Yo no creo en el absurdo,
pero sí en el Inefable;
y al creer soy recreado
alzado a gracia tan grande.

8. Comprendo para creer,
porque mi Fe es razonable,
mas mi Razón yo transciendo
al darme a Dios fascinante.

9. Yo creo y yo me abandono
y entrego dudas y afanes,
que el gozo de conocer
es la paz del homenaje.

10.  Y cuando llego a mi Dios
retorno nuevo a la calle,
que en la Fe ha amanecido
de un mundo nuevo el semblante.

11. Mi Dios, llamado Jesús,
hermano de carne y sangre,
tu vida será  mi Evangelio:
ilumíname, arrebátame. Amén.

Guadalajara, 21 noviembre 2012. 



Los himnos que vamos publicando para orar con ellos en el Año de la Fe son los siguientes:
- PORTA FIDEI: Himno para el Año de la Fe: Que brille y resplandezca nuestra Fe.
- 305. Poemas del Año de la Fe 1: Yo creo personal y libremente.
- 311. Poemas del Año de la Fe 2: Un éxtasis de Dios conmigo llevo.
- 313. Poemas del Año de la Fe 3: La alegría de la Fe.
- 315. Poemas del Año de la Fe 4: Tú te revelas y entregas.