Meditación y exégesis
sobre el Evangelio de san Mateo 28,8-15
Sobre el amor, expresado en la mujer,
y sobre el dinero, maligna corrupción de todo
amor
Mistagogía
es el arte y la praxis de conducir (verbo griego ago, agein) al iniciado (mystes) por el camino emprendido. Iniciado es el
que en la Noche Pascual ha sido introducido en el Misterio de Cristo por los
tres Sacramentos de la Iniciación: Bautismo-Confirmación
y Eucaristía.
Hermanos:
1. Con la gracia de Dios iniciamos estas
homilías de la primera semana pascual, homilías que nos atrevemos a llamar “mistagógicas”,
en el sentido de que buscan un objetivo: introducir más y más al Iniciado en el
Misterio.
Podríamos decir que una iniciación primera (iniciación “inicial”, valga
cierta redundancia) y una iniciación progresiva
o constante (si es que en el lenguaje hoy corriente hablamos de “formación
inicial” y “formación permanente”).
Explicaremos el texto evangélico del día con
este punto de mira.
Durante la semana pascual, que se celebra con la
suprema categoría litúrgica haciendo e toda ella un solo día pascual – Haec est
diez quam fecit Dominus: Este es el Día que hizo el Señor – la Iglesia dirige
su contemplación, una a una, a las apariciones evangélicas de Jesús.
2. La primera aparición de Jesús fue a las
santas mujeres. Este es un hecho primario de nuestra fe, que consignaron los Evangelios,
y que queda para todos los siglos como una referencia. Se percibe, de modo
claro, que hay una ilación íntima entre la escena del Calvario y el primer
momento de la Resurrección. En el Calvario, las mujeres son las protagonistas
de la fidelidad; por lo mismo, las protagonistas del discipulado en el amor.
Las Iglesia, configuradas por el Evangelio del Discípulo amado, nos recordarán
que junto a la Cruz de Jesús estaba su Madre y el Discípulo amado, enseñándonos
de esta manera el carácter mariano y discipular de la Iglesia, que toca la
esencia misma de la comunidad de Jesús más que la configuración jerárquica de
la Iglesia.
Nosotros espontáneamente ponemos el acento y la
importancia en puntos visibles con los cuales establecimos las categorías
humanas. Vale lo aparente. Sin negar la intimidad, le damos la primacía – así en
la vida social – a lo exterior, como vestidos y dineros, y fácilmente de la
importancia se pasa a la potencia y de la potencia a la prepotencia. Pero bien
sabemos, y lo admitidos en los momentos de intimidad y verdad, que la belleza de
una vida está en el amor, solo en el amor, y que lo exterior nos seduce y nos
lleva al engaño.
Vale lo que anda del amor y lleva al amor, y no
es digno de consideración lo que nos aparta del amor.
3. El evangelista san Mateo nos presenta la
escena primera de la nueva vida del resucitado como ausencia y presencia. Los
ángeles muestran la nueva vida dejando constancia del sepulcro vacío y
anunciando: No está aquí, ha resucitado. Y a continuación Jesús mismo se
presenta y las mujeres se lanzan a sus pies para abrazarlo.
El abrazo del amor, que nace de la búsqueda y de
la fe, es justamente la resurrección de Jesús. Lo que fue para ellas es para
mí.
¿Quién ha visto a Jesús resucitado, si no se le
puede ver sino por la fe? El que ha tenido la experiencia personal, verdadera e
íntima, de que ha resucitado. ¿Y quién ha tenido esta experiencia personal de Cristo?
El que ha abrazado los pies del Señor. Es la gracia personal a la que somos
invitados año tras año en cada Pascua que celebramos, a abrazar los pies del Señor,
a besar y adorar esas divinas plantas, como hemos besado y adorado los pies de Jesús
en la cruz en Viernes Santo.
4. El “encuentro”, que en la pedagogía actual de
la Iglesia, es el verdadero icono de la fe, el encuentro que, en su expresión
última, es el abrazo – cuando nos encontramos con los seres queridos – nos abrazamos,
es la experiencia específica del Resucitado. Nosotros encontramos al Jesús resucitado,
porque hemos sido encontrados por Él. Nosotros abrazamos al Señor de la gloria,
porque hemos sido abrazados por él.
¡Quiera el Señor en su misericordia darnos a
experimentar esa abrazo dulcísimo, que nunca se nos ha de olvidar en la vida!
En la Sagrada Comunión de la Eucaristía se
experimenta el abrazo del Señor, que traspasa el alma y el cuerpo, hasta el
punto de decir:
Alma de Cristo,
santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.
5. De otra parte, el Evangelio
de este Lunes de Pascua nos muestra una escena fatídica: el dinero y el
misterio de Cristo.
Por el dinero se hizo la
traición: ¿Qué me queréis dar y yo os lo entregaré? Y por dinero ahora se
quiere consumar la iniquidad. Y esta patraña se ha extendido ahsta el día de
hoy…, advierte el evangelista.
6. Hermanos, estos son
los divinos misterios que de una manera
sencilla y espontánea, al amanecer de este Lunes de Pascua, acabo de exponer.
Que el divino resucitado
nos conduzca por los caminos explorados y siempre pro explorar de su amor
filial, que le ha llevado hasta la muerte y por el cual vive y reina por los
siglos de los siglos. Amén.
Lunes
de Pascua, 9 abril 2012.
Es hermoso encontrar la Palabra de Dios tan abierta a nuestra comprension, y poder a traves de ella madurar y cambiar nuestras actitudes, gracias por regalarnos esta explicacion sobre la Mystagogia como lo expresan aqui.
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