miércoles, 26 de diciembre de 2018

1151. La letra del villancico “Bienvenido a nuestro valle”



La letra del villancico “Bienvenido a nuestro valle”

Hay un villancico muy querido por los capuchinos, que lo hemos canbtadoi desde el seminario y que no transmitieron las generaciones pasadas. Es el Bienvenido a nuestro valle. No es un villancico exclusivo de los capuchinos. Una búsqueda en Internet nos lleva a escuchar a escuchar estas gozosas melodías en coros sencillos y populares.
Cuando en 2006 recordé los 50 años e mi noviciado (1955-1956), escribí un librito: Memoria del noviciado…, que alguien, por su cuenta y devoción, escaneo y subió a Internet. Allí dediqué unos párrafos a la Navidad tradicional que vivimos en el noviciado, como hijo del “Loquillo de Belén”, que fue San Francisco. Y allí recordé este villancico, que ahora recupero, trasladando citas del “Manual Seráfico”-

7. Maitines de Navidad. La Navidad nocturna era una creación genial de amor que se había sedimentado en los conventos con el paso de varios siglos. Comencemos.
“A hora conveniente se despierta a la comunidad, no como de costumbre [léase: con la estruendosa carraca o con las “tablas”], sino con devotos villancicos, acompañados de campanillas y otros instrumentos de alegría, y se quema incienso en los claustros para que los religiosos se llenen de santo fervor hacia el divino Infante de Belén” (Manual Seráfico, n. 190).
Y comienza la velada, que yo no sabría describirla mejor de lo que está escrito. Estamos hablando - ¡atención! - de la Nochebuena en el noviciado de Sangüesa: A continuación “el P. Vicario - es decir, el P. Alfredo - irá con a la sacristía, y revestido de roquete, capa pluvial blanca, sin estola [cuidado con el Caeremoniale Romano-seraphicum], saldrá para la celda del Prelado [que era el P. Leonardo de Iroz] llevando en brazos una hermosa imagen del Niño Jesús, acompañado de los acólitos con candeleros, y los demás religiosos con luces. Llegados a la celda del Prelado [P. Leonardo], entona el Gloria in excelsis Deo [hay que recordar que el P. Alfredo no podía lucirse de cantor, porque tenía una voz como cascada], que proseguirán los demás, y continuarán con los villancicos de costumbre” (n. 190).
Los villancicos de costumbre eran, ante todo, el que podemos llamar “el villancico capuchino”: Bienvenido a nuestro valle, / Pastorcito celestial, / que el ganado ya perdido / lo pudiéramos cobrar / pero solo con tu vista / ya se vuelve a restaurar. Yo quisiera saber qué autor barroco compuso estos últimos versos, si acaso el paso de dos o tres siglos no lo han corrompido... Y luego, muy bonito: ¡Ay, qué lindo!, ¡Ay, qué bello!, ¡Ay, qué hermoso! ¡Ay!, ¡Ay!, ¡Ay!
Recuerdos enternecedores de la Navidad capuchina”.

Hoy (Navidad de 2018) he querido indagar dónde y cuándo apareció este villancico. Letra, como se ve, está tomada de una “pastorela”. ¿Siglo XVII? ¿Siglo XVIII? Quede aquí recogido, sin ninguna conclusión informada a la que pueda llegar.

Bienvenido a nuestro valle
Villancico tradicional
que durante siglos hemos cantado
en Nochebuena los Capuchinos

1. Bienvenido a nuestro valle,
Pastorcito celestial,
que el ganado ya perdido
lo pudiéramos nombrar;
pero solo con tu vista
ya se vuelve a restaurar.

Estribillo
¡Ay qué lindo, ay qué bello,
ay qué hermoso; ay, ay, ay;
que el amor a sus ovejas
del Cielo le hizo bajar.

2. Como al punto que has nacido
de pastor señas nos das,
los pastores los primeros
ya te vienen a obsequiar;
no deseches las ofertas
que vienen a tributar,

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

3. Bato te ofrece un cordero,
y Menga un lindo pañal,
un rico queso Gilote
y un pernil grande Pascual;
tortas gustosas Bartolo,
Geroma un dulce panal.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

4. Pastorcito de los cielos,
yo te vengo a regalar
con una blanca paloma,
que es regalo singular;
allá, Niño, en los Cantares
el misterio lo hallarás.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

5. Una rosca yo te ofrezco,
pero te la doy con tal
que me libres, Niño mío,
de tanto pelafustán
que hacen la rosca del galgo
por querernos enroscar.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

6. Yo te ofrezco unas manzanas
muy dulces al paladar,
porque quites la aspereza
de la manzana de Adán;
no receles en tomarlas
porque no te amargarán.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

7. Pastorcito, Nño hermoso,
no dudo perdonarás
de los simples pastorcillos
su mucha sinceridad;
el ganado ya nos llama,
adiós, Niño, queda en paz.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

8. Pastorcito que del cielo
vienes a la tierra a dar,
si a guardar ganado vienes,
poco tienes que guardar,
porque todo en este mundo,
muy perdido lo hallarás.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

9. Si el rebaño tan perdido
tú lo quieres restaurar,
yo me temo, Pastor mío,
tengas harto que afanar;
pues hay muchas malas reses,
y si no, tú lo verás.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

10. Tus amantes ovejuelas
compasión te causarán,
porque sin pastor ni pasto
a todas las has de hallar;
mas con tu sola asistencia
de uno y otro gozarán.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

11. Ten la honda prevenida,
si al desierto, Niño, vas,
que habrá alguno que con piedras
fiero te acometerá;
mas las piedras de sus manos
contra él mismo volverán.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

12. Y con estos los pastores
parabienes hoy te dan,
porque ven que en ti han logrado
un Pastor que es celestial.
Adiós, Niño, que el ganado
nos precisa ya tornar.

¡Ay qué lindo, ay qué bello…!

Nota. Texto tomado de Internet de unas hojas tituladas ALEGRES VILLANCICOS AL SANTO NACIMIENTO DEL HIJO DE DIOS, con referencia de impresión: Madrid. – Despacho: Arenal, 11, librería.

Guadalajara, Jalisco, 24 diciembre 2018

Fr. Rufino María Grández, OFMCap.

2 comentarios:

  1. muy buena información Fray, esos villancicos los hemos cantado durante años en mi familia.

    Saludos

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  2. Fray Rufino, creo recordar que este villancico forma parte de un "Auto Sacramental" que se venia representando, por las navidades, en un pueblo de la provincia de Guadalajara de España y lo encontré hace algunos años navegando por Internet. Ahora no lo localizo, pero sigo buscando.

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