Si el viento puro orea nuestra frente
La hermana y madre Natura es toda ella una danza de amor y vida. De Dios ha venido, en él se
sustenta, y a Dios vuelve. Es destello de Dios. Su mensaje es que el universo
no es un vacío infinito; todo él es llenumbre de Dios, que no cabe en sí mismo,
y su ser es existiendo donándose. Dios es don desde la Filosofía, desde la
Teología.
Es cierto que Pablo
dice que la creación gime, expectante “aguardando la manifestación de los hijos
de Dios” (Rom 8,19). El pecado del hombre le ha puesto en este trance. Pasará y
el Hombre, redimido por la Pascua de Cristo, se encontrará a sí mismo en la
Gloria del Señor y en la Gloria del mundo nuevo.
En este trance
mistérico se está verificando ya un Adviento. Yo puedo dejarme arrebatar por el
Adviento de Jesús para vivirlo desde mi contemplación espiritual del mundo
creado, cuyo secreto último se no escapa.
Si
el viento puro orea nuestra frente,
me
dice que es verdad, que estás viniendo,
Jesús
Señor, que vives junto al Padre
y
desde allí das vida al universo.
Si
el suave sol de invierno me acaricia
metiéndose
hasta el alma y pensamiento.
percibo
que eres tú, Jesús, amigo
quien
entra y apacigua mi deseo.
Y
si estas flores limpias y risueñas
cautivan
mi sonrisa en un ensueño,
me
anuncian que eres tú, Sagrada Biblia,
que
estás vivo y presente, aconteciendo.
Mi
hermana creación, de Dios nacida,
celebra
la liturgia del Adviento,
que
todo en derredor se mueve y danza,
mostrándome
que Dios está latiendo.
Un
parto espiritual entraña el cosmos,
y
yo, sumido en él, lo voy sufriendo;
un
día mi pecado pasará
y
en Cristo vencerá el Adviento pleno.
¡Honor
a quien decimos: ¡Ven, Señor!,
al
Dios de nuestra paz y nuestro encuentro,
Señor
Jesús, delicia de los santos.
mi
eterno amanecer y canto bello! Amén.
Guadalajara,
Jalisco, 18 de diciembre de 2019.
Virgen
de la Expectación del Parto (Ntra. Sra. de la Esperanza),
en
un retiro espiritual prenavideño.
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