viernes, 27 de diciembre de 2019

1295. Navidad 2019 – La familia de Jesús


La familia de Jesús
Mt 2,13-15.19-23

Texto evangélico:
13 Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». 14 José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto 15 y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
[vv 16-18]
19 Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto 20 y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». 21 Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel. 22 Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea 23 y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno

Hermanos:
1. Estamos en Navidad, y nuestro mensaje retorna sobre este misterio que nos muestra el amor infinito de Dios. Las consideraciones en torno al misterio se multiplican. Hoy ponemos en primer plano un asunto centra en nuestra vida y sociedad: la familia. Y ante el misterio de Belén, pedimos al Señor luz, la luz de la revelación: ¿Qué nos quiere decir y nos dice Jesús hoy sobre la familia?
Es cierto que la familia de Nazaret es absolutamente única y que no se puede poner en paralelo con ninguna otra. El hecho de tomar a la familia de Nazaret como “Sagrada Familia” nos está diciendo que el ejemplo de la esta familia no nos ha de venir precisamente desde la sociología y otras ciencias que entran en juego cuando hablamos de la unidad familiar, sino de algo más simple y unificador. Un sociólogo, un psicólogo poco podrá aprender de la familia de Nazaret, si quieren tomar de ella datos de este género, dado que los Evangelios no se han escrito ni como documentos históricos-sociológicos ni psicológicos.

2. La primerísima lección que emerge de la familia de Nazaret es esta: que detrás de esta familia está Dios. Esas escenas bíblicas que ha presentado Mateo como compendio de lo que pasó en la entrada de Jesús en este mundo tiene toda la misma explicación: Estos sucedió para que se cumpliera tal profecía. Lo acabamos de escuchar en las citas que ha dado el Evangelio: De Egipto llamé a mi hijo. Es un texto profético de Oseas (Os 11,1). Son interpretaciones espirituales de sucesos que ocurrieron hace siglos y que el evangelista, y la tradición que hay detrás de él, los aplica a Jesús.
El resumen es este. Dios, y solo Dios, detrás de todo. Sin esa providencia de Dios que conduce a la familia pobre de su Divino Hijo, no existe la historia de Jesús, no existe esta familia.

3. Y nosotros tenemos que tener el valor para seguir el mismo argumento. No solo detrás de esta familia está Dios, sino detrás de toda familia está Dios; de forma que si quitamos a Dios la familia cae de arriba abajo. Esto significa:
- que Dios es el fundador de la familia,
- que Dios es el acompañante y sostenedor de la familia,
- que Dios es el futuro de la familia.
La familia no es una invención humana, ni es una forma de existencia pactada de mutuo acuerdo.
Cruelmente es lo que presenta la política actual: casarse y descasarse es un acto libre, a merced de los sujetos interesados. Esto es absoluto y esto tenemos que respetarlo todos. Porque, según se piensa, sin este respecto pleno e incondicional la sociedad se destruye…

4. Con esto llegamos al caos de la familia… Los filósofos griegos, que no conocían a Cristo, llegaron a definir quién es un verdadero Filósofo. El verdadero Filósofo, el Sabio, como Sócrates, es el que enseña el recto vivir, porque él mismo está situado en esa línea del recto vivir. No preguntemos a un político que dice defender la familia, si él personalmente está casado o divorciado, si ha tenido una o tres mujeres. Son asuntos privados absolutamente ajenos a la vida política.
En este caos mental a que hemos llegado, ¿podremos decir nosotros, discípulos del Señor Jesús, que no existe la verdadera familia sin un principio de transcendencia, sin una religación con lo verdaderamente divino?

5. Discurriendo desde la altura, desde esas aspiraciones a las que parece tender todo corazón humano, diremos firmemente que la esencia de la familia es el amor. Y que el amor verdadero, para ser tal, debe tener estas tres características o condiciones:
- amor total, no parcial, no a medias ni al 70 o 90 por ciento, sino al 100 por 100;
- amor gratuito, no interesado: yo te amo sin más, aunque tú no me correspondieras;
- y amor para siempre, no mientras nos convenga.
Este es el matrimonio cristiano, y no otro; y este matrimonio es el que fundamenta la familia sólida.

6. Pero volvamos al principio: Detrás de la familia, Dios. Si quitamos a Dios, construimos sobre arena. El edificio ante un vendaval, ante una riada, se va a caer.
Hablando desde esta altura de la vida que el da a uno la edad, cuando ya quedaron atrás los ochenta, uno puede decir – y lo digo – que la necesidad fundamental hoy de la sociedad es la familia; y que igualmente, la necesidad fundamental de la Iglesia es la familia.
La familia es la auténtica Universidad de la vida, que no puede ser suplida por ninguna otra Real y Benemérita Universidad Académica. Lo que uno aprendió un día en el humilde hogar familiar no lo cambia por ningún título académico que años después, las oportunidades de la vida y el propio esfuerzo, le hagan granjeado. Si nuestros padres han sido según el corazón de Dios, nada cambiaremos por aquello que uno aprendió en casa de niño y de adolescente.

7. Hoy vemos a la familia de Nazaret como una familia de emigrantes. Y viviendo en América uno puede hacer un discurso increíble sobre esas caravanas de emigrantes que vienen de Centroamérica atravesando México, camino de un destino totalmente incierto. Las imágenes nos dejan sin palabras. Y dígase otro tanto de la emigración de África o de países del Medio Oriente.
Algo de esta ha conocido la familia emigrante de Nazaret. No es este precisamente el mensaje del Evangelio. El Evangelio nos quiere suministrar una palabra teologal de fe: mira a esta familia y mira a Dios. Dios la conduce. Adéntrate en el sentido de las profecías. Dios está al principio y Dios están en el final.
Y Dios está en mi familia, detrás de mi familia; en la que yo tengo, o en la que tú, joven, un día quieres fundar. Agárrate a Dios, y con Dios todo irá bien.

Señor Jesucristo, como oyentes del Evangelio, hablamos de la familia. Y queremos iluminarla desde el misterio de tu Encarnación. Con humildad y confianza te pedimos: bendice a nuestras familias, esperanza de tu reino en la tierra. Amén.

Guadalajara, Jalisco, viernes, 27 diciembre 2019.

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