lunes, 30 de diciembre de 2019

1297. Un divino balbuceo – Sigue Navidad 2019


Un divino balbuceo

Hemos visitado a nuestras hermanas capuchinas, hemos compartido las Vísperas con bellos cánticos, hemos quebrado la piñata y hemos cenado fraternalmente. Muy grata, gratísima, convivencia. Gracias, hermanas; pero…, al fin, añadiendo fiesta y fiesta navideña, uno tiene la sensación de que la primera palabra del misterio está todavía por pronunciarse. Navidad es el Nacimiento de Dios en la tierra. Y esto, ¿qué quiere decir? Una misteriosa sensación interior – casi una vocación contemplativa – te susurra: Sí, la primera palabra está todavía por decirse. En silencio recibe el amor infinito, y exprésalo… como puedas.

Un divino balbuceo,
y nada más…, ¡oh Dios mío!
son mis cantos y liturgia,
mi salmodia y mi suspiro.

Y un infinito silencio,
todo él de amor transido,
quiero llevar a la cuna,
de rodillas, dulce Niño.

Cantaron los Evangelios
desde hace ya veinte siglos,
Santos Padres y Doctores
Teólogos y Concilios.

Cantando siguen las gentes,
los sabios y los sencillos,
y la primera palabra
quizás nadie la haya dicho…

¿Qué es la santa Navidad,
si es la venida del Hijo?
Si es esto la prima veritas,
quizás no haya villancico.

Solo el amor increado,
solo el amor recibido,
el amor que surge en fe
y es amor esclarecido.

Mi Navidad sea amor,
no pensamientos tejidos,
sea ternura y dulzura
amor con humildes signos.

Mis años suman y suman
y quizás voy de cumplido…;
mas en la cima gloriosa,
¿qué es lo que llevo aprendido?

Mi Jesús, Jesús amado,
mi confidencia es contigo:
me parece que te escucho
y que miro y te sonrío.

Nada sé; tan solo creo
que eres Dios y que has venido;
que ya nadie me lo explique,
solo tú cuando haya ido.

Te adoro, mi Dios excelso,
que eres Dios enternecido;
perdonaste mis pecados,
solo sé que en ti yo vivo. Amén.

Guadalajara, Jalisco, noche 30 diciembre 2019.

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