lunes, 1 de junio de 2020

1393 - María, Madre de la Iglesia – Un himno



Si es Madre de Jesús es Madre nuestra

El año 2018 el Papa Francisco ordenó que el lunes siguiente a Pentecostés se celebrara en toda la Iglesia a la Virgen como “Madre de la Iglesia”. El decreto de la Congregación de la Fe y Disciplina de los Sacramentos decía:
“En efecto, la Madre, que estaba junto a la cruz (cf. Jn 19, 25), aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres, personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Espíritu. A su vez, en el discípulo amado, Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial.
María, solícita guía de la Iglesia naciente, inició la propia misión materna ya en el cenáculo, orando con los Apóstoles en espera de la venida del Espíritu Santo (cf. Hch 1,14). Con este sentimiento, la piedad cristiana ha honrado a María, en el curso de los siglos, con los títulos, de alguna manera equivalentes, de Madre de los discípulos, de los fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y también «Madre de la Iglesia», como aparece en textos de algunos autores espirituales e incluso en el magisterio de Benedicto XIV y León XIII.
De todo esto resulta claro en qué se fundamentó el beato Pablo VI, el 21 de noviembre de 1964, como conclusión de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, para declarar  va la bienaventurada Virgen María «Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa», y estableció que «de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título».
Por lo tanto, la Sede Apostólica, especialmente después de haber propuesto una misa votiva en honor de la bienaventurada María, Madre de la Iglesia, con ocasión del Año Santo de la Redención (1975), incluida posteriormente en el Misal Romano, concedió también la facultad de añadir la invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980) y publicó otros formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María (1986); y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían” ( 3 marzo 2018)

Si es Madre de Jesús es Madre nuestra
y Madre de la Iglesia la aclamamos,
la más cerca de Dios, la más humana,
abierta a los misterios sacrosantos.

Y si es madre carnal de un Redentor
en ella no hay hermanos separados,
es madre por igual de todos juntos,
lo sepan o no sepan los hermanos

Si es Madre de la Iglesia abierta al mundo
y de una sangre somos los humanos,
será de todos, Madre de los hombres,
llevando al mundo entero en su regazo.

Ternura, intimidad de Dios materno
su corazón de Madre han conformado,
Madre de salvación y de acogida
por el Hijo entregada en el Calvario.

La Madre suplicante del Espíritu
cual Madre buena hoy nos acompaña;
y en silencio sentimos su presencia
que el amor verdadero se delata.

¡Honor a Cristo que en la Cruz gloriosa
al amado su madre santa encomendaba,
y Madre nuestra Madre de la Iglesia
con su muerte pascual la consagraba! Amén.

Madrid, 1 de junio de 2020,
Memoria de la Virgen María, Madre de la Iglesia.

1 comentario:

  1. "Madre de salvación y de acogida por el Hijo entregada en el Calvario...": Mira con ojos de misericordia a todos tus hijos que aún no conocen a Jesús y atraelos a tu Corazón...

    ResponderEliminar