Si es Madre de Jesús es Madre
nuestra
El
año 2018 el Papa Francisco ordenó que el lunes siguiente a Pentecostés se
celebrara en toda la Iglesia a la Virgen como “Madre de la Iglesia”. El decreto
de la Congregación de la Fe y Disciplina de los Sacramentos decía:
“En efecto, la Madre, que estaba junto a la cruz (cf. Jn
19, 25), aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres,
personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida
divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha
engendrado en la cruz, entregando el Espíritu. A su vez, en el discípulo amado,
Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre,
confiándosela para que la recibieran con afecto filial.
María, solícita guía de la Iglesia naciente, inició la
propia misión materna ya en el cenáculo, orando con los Apóstoles en espera de
la venida del Espíritu Santo (cf. Hch 1,14). Con este sentimiento, la
piedad cristiana ha honrado a María, en el curso de los siglos, con los
títulos, de alguna manera equivalentes, de Madre de los discípulos, de los
fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y también «Madre
de la Iglesia», como aparece en textos de algunos autores espirituales e
incluso en el magisterio de Benedicto XIV y León XIII.
De todo esto resulta claro en qué se fundamentó el
beato Pablo VI, el 21 de noviembre de 1964, como conclusión de la tercera
sesión del Concilio Vaticano II, para declarar va la bienaventurada
Virgen María «Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios,
tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa», y
estableció que «de ahora en adelante la Madre de Dios sea honrada por todo el
pueblo cristiano con este gratísimo título».
Por lo tanto, la Sede Apostólica, especialmente
después de haber propuesto una misa votiva en honor de la bienaventurada María,
Madre de la Iglesia, con ocasión del Año Santo de la Redención (1975), incluida
posteriormente en el Misal Romano, concedió también la facultad de añadir la
invocación de este título en las Letanías Lauretanas (1980) y publicó otros
formularios en el compendio de las misas de la bienaventurada Virgen María
(1986); y concedió añadir esta celebración en el calendario particular de
algunas naciones, diócesis y familias religiosas que lo pedían” ( 3 marzo 2018)
Si es Madre de Jesús es
Madre nuestra
y Madre de la Iglesia la
aclamamos,
la más cerca de Dios, la
más humana,
abierta a los misterios
sacrosantos.
Y si es madre carnal de
un Redentor
en ella no hay hermanos
separados,
es madre por igual de
todos juntos,
lo sepan o no sepan los
hermanos
Si es Madre de la Iglesia
abierta al mundo
y de una sangre somos los
humanos,
será de todos, Madre de
los hombres,
llevando al mundo entero
en su regazo.
Ternura, intimidad de
Dios materno
su corazón de Madre han
conformado,
Madre de salvación y de
acogida
por el Hijo entregada en
el Calvario.
La Madre suplicante del
Espíritu
cual Madre buena hoy nos
acompaña;
y en silencio sentimos su
presencia
que el amor verdadero se
delata.
¡Honor a Cristo que en la
Cruz gloriosa
al amado su madre santa
encomendaba,
y Madre nuestra Madre de
la Iglesia
con su muerte pascual la
consagraba! Amén.
Madrid,
1 de junio de 2020,
Memoria
de la Virgen María, Madre de la Iglesia.
"Madre de salvación y de acogida por el Hijo entregada en el Calvario...": Mira con ojos de misericordia a todos tus hijos que aún no conocen a Jesús y atraelos a tu Corazón...
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