sábado, 13 de junio de 2020

1400. San Antonio de Padua - Plegaria, letra y ardor (Oración)



Plegaria, letra y ardor
Plegaria a San Antonio
en tiempo del virus espiritual que padecemos

San Antonio tiene el encanto del Evangelio, es “el santo de todo el mundo” (León XIII). Sin duda que el encanto del Niño que lleva en brazo, es el que ha creado el encanto de San Antonio, el “caso de San Antonio” en la Iglesia.
Ahora bien, no olvidemos que san Antonio es un intelectual. Y así lo muestra la edición de su magna obra: dos volúmenes de sus Sermones Dominicales y festivos, edición latina y versión castellana por el Instituto Teológico de Murcia OFM. Vol. I con 1128 pp; vol. II con 1230 pp. Año 1995-1996.
La Universidad Católica de Murcia, acogida al patronazgo de S. Antonio “Doctor Evangélico” (Pío XII, 1946), nos ofrece esta cronología de la vida de San Antonio (remitiéndose a “Selecciones de franciscanismo”: Cronología de la vida de San Antonio de Padua, (extensa y breve), en Selecciones de Franciscanismo, vol. XXVIII, n. 83(1999) 283-296):
  • 1195: Nace en Lisboa y en el bautismo recibe el nombre de Fernando.
  • 1210: Sufre una grave crisis de pubertad. Ingresa en Lisboa en los Canónigos Regulares de San Agustín.
  • 1212: Se traslada al monasterio de Santa Cruz de Coimbra.
  • 1220: Pasa a formar parte de la familia franciscana.
  • 1220/21: De finales del otoño de 1220 a marzo de 1221, misionero en Marruecos.
  • 1221: De regreso a Portugal, la nave en que viaja es arrastrada por la tempestad, y va a parar a Sicilia.
  • 1221: Del 30 de mayo al 8 de agosto, participa en el capítulo general de Asís, terminado el cual lo destinan al eremitorio de Monte Paolo en la Romaña.
  • 1222: El 24 de septiembre pronuncia en Forlí el discurso que revela su sabiduría, hasta entonces escondida, y se le confiere luego el oficio de predicador.
  • 1223/24: Maestro de teología en Bolonia, con la aprobación de San Francisco.
  • 1224/27: Apostolado en Francia.
  • 1224/25: Mientras predica Antonio en el capítulo provincial de Arlés, se aparece San Francisco estigmatizado.
  • 1226: Custodio de los hermanos en la región de Limoges.
  • 1227: A finales de este año, regresa a Italia.
  • 1227 (?): Es elegido ministro provincial del norte de Italia.
  • 1230: En el capítulo general de Asís deja el oficio de provincial; luego, por asuntos de la Orden, pasa unos meses en la curia pontificia. En el otoño, regresa a Padua.
  • 1231: Del 5 de febrero al 23 de marzo, predica en Padua la cuaresma, con predicación diaria, práctica hasta entonces desconocida.
  • 1231: Desde la segunda mitad de mayo hasta el 13 de junio, Antonio permanece en el eremitorio de Camposampiero, cerca de Padua.
  • 1231: El 13 de junio, por la tarde, Antonio muere a las puertas de Padua, en el pequeño convento de los frailes situado en La Cella, junto al monasterio de las clarisas.
  • 1232: El 30 de mayo, Gregorio IX canoniza a San Antonio en Espoleto.
En suma, una vida muy densa, muy implicada en los avatares espirituales de la Orden. A san Antonio nos acogemos en estos momentos de convulsión y búsqueda, evocando muy especialmente la carta que le escribió san Francisco: “A  fray Antonio, mi obispo, el hermano Francisco, salud. Me agrada que enseñes sagrada teología a los hermanos, con tal que, en el estudio de la misma, no apagues el espíritu de oración y devoción, como se contiene en la Regla”. Estudio sí; pero que los hermanos comprendan que la primacía la debe tener “el espíritu de oración y devoción”.

Plegaria, letra y ardor
para anunciar la Escritura;
fray Antonio, esa es tu vida
esa es tu vera figura.

Un virus muy pernicioso
se ha cruzado en nuestra ruta,
un virus que, cual pandemia,
el corazón nos perturba.

Nuestras casas se vacían
y somos ya gente adulta;
el vigor de nuestros jóvenes
no se siente en nuestras juntas.

¿Dónde está, querido Antonio,
el norte de nuestra brújula,
si hemos de ser, cual discípulos,
la sal y la levadura?

De sabios el pensamiento,
de más sabios la dulzura,
y solo de Dios en Cruz
el perdón y la ternura.

Con la Escritura en mis manos,
en pobreza interna, pura,
aguardo pase la brisa
mientras pasa mi tristura.

En las huellas de Jesús
está lo que el hombre busca:
volvamos al Evangelio
con alma pobre y desnuda.

Evangélico Doctor,
cuya memoria perdura,
sea tu vida en la patria
íntima literatura.

¡A Cristo, pobre y humilde,
al que nos ama y nos cuida,
todo el amor y confianza
de su Iglesia, en nuestra lucha! Amén.

Madrid, San Antonio 2020.

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