Envueltos en Trinidad
Meditatio
1. En este de la Trinidad – en España Día Pro
Orantibus – son muchos los pensamientos que visitan nuestro corazón. Dia
hermoso de muchos recuerdos espirituales. Ya pasó la Pascua, pero es Domingo,
que es Pascua, incluso antes de la Pascua de los cincuenta días. Y la misma
Trinidad en sí es la Pascua de las Pascua.
Cada año, en esta ocasión, hay mensajes. Tímidamente
uno se ha atrevido a balbucear un poema, del que no queda muy satisfecho. A lo
mejor hay un “quejido” que yo no lo quería. Este año el eslogan iba centrado en
María: Con María en el corazón de la
Iglesia.
Como colofón a este pensamiento, podemos traer
aquí el final del precioso documento, sellado el día de la Asunción del año
pasado (2019): El arte de la búsqueda del rostro Dios (Líneas de orientación
para la formación de las contemplativas). El documento es una joya, y ahí
dentro hay mucha sabiduría, mucha experiencia espiritual condensada.
“168. Nuestro pensamiento se dirige a
María, mujer enraizada en el silencio, virgen hecha Iglesia, templo
donde la Palabra y la voz del Espíritu resuenan como brisa suave: «Se ha
concedido que, por ella y por medio de ella, se realizasen de forma especial
los misterios de la salvación humana, así se hizo posible contemplarlos de modo
eminente y más profundo». Desde la invitación Alégrate, oh toda Hermosa,
al hecho de custodiar los acontecimientos que revelan el misterio en la
cotidianidad de cada día; desde la peregrinatio a lo largo de la vía
dolorosa a la statio iuxta crucem; desde el profundo silencio del sábado
a la aurora del Resucitado, María se ha convertido en summa contemplatrix,
capax Dei.
Así sea para cada mujer contemplativa:
que, en el silencio del claustro, habitada por el misterio, engendre vida”.
Vuelven los números… Y puedo informarme
acudiendo a entrevistas con el
secretario de la Congregación. Mons. José Rodríguez Carballo, OFM, pero ene este
momento, sin desprecio ni despecho, las estadísticas son pájaros siniestros,
que distraen mi atención de algo infinitamente bello que, en la suprema
libertad de la fe, quiero proclamar.
2. Es Día de la Trinidad y quiero
contemplar a la Trinidad como discípulo del Maestro que nos ha anunciado el
Reino de Dios. Con ello quiero llenar mi vida de sentido y mi camino de
esperanza. Los avatares de la historia quedan absolutamente relativizados,
incluso suprimidos, ante de la hermosura del misterio sin riberas que se nos entrega.
La Trinidad nace cuando Jesús resucita.
Hasta entonces no había Trinidad. Existía pero no era visible, porque no había
un Hijo de Dios aposentado en la fe, para que nosotros pudiéramos hablar con
palabras inéditas del Misterio.
La Divinidad del Hombre Jesús estalla
cuando Jesús Resucita y en la fe es recibido como Jesús Resucitado.
El camino nuevo que se abría era este:
ü Ahora
podemos comprender que existe un Dios a quien podemos llamar Padre, a quien podemos
llamar hijo, a quien podemos llamar Espíritu.
ü La
Presencia Trinitaria queda depositada en Cristo para siempre. Donde esté Cristo
estará al Trinidad, es decir, esa invasión infinita de amor que ni en la tierra
ni en el cielo va a encontrar palabras adecuadas para capturarle. Dios será siempre,
en sí mismo, el todo Otro, el Todo Uno, el Todo Dios. Si fuera de otro modo
nuestro gozo no sería gozo y Dios quedaría del todo roto.
ü Desde
la Trinidad, evidenciada en el Hijo, pudimos comprender que María de Nazaret es
la santa y siempre Virgen María.
ü Desde
la Trinidad, que se nos daba en la Resurrección, pudimos comprender que la
marea de la historia humana, que era historia de salvación, que el protagonista
de esta Historia salutis es Jesús, nuestro hermano.
ü Desde
la Trinidad podemos entender que la continuación de la obra de Jesús – esto es,
la evangelización y sacramentos, son revelación trinitaria.
3. En suma, estoy impregnado de la Trinidad,
puesto que estoy impregnado del Misterio cristiano.
A lo mejor tenga que remodelar mis
pensamientos de la Trinidad para no desvirtuar el misterio, que es uno, unificador,
unificante. Cuando pienso en Jesús Dios no puedo menso de pensar en Dios
Trinidad.
Resumiré todo diciendo que en la Trinidad
no hay funciones confiadas a cada una de las personas mencionadas. Dios
existiendo como es, existe actuando, y al actuar Dios actúa como una irrupción dinámica
de amor irresistible. Dios es Trinidad siendo quien es
- Dios es poder
- Dios es vida
- Dios es Verdad
- Dios es sabiduría
- Dios es pasado
- Dios es presente
- Dios es futuro
- Dios es eternidad
- Dios es Padre: en su origen se llama
Padre
- Dios es Hijo: en su generación se llama
Hijo
- Dios es Espíritu: en su ultimidad se
llama Espíritu
- Dios es amor: el amor es la acción total
de Dios
- Dios es Revelación
- Pero siendo quien es Dios es Presencia.
4. Esta Presencia de Dios es la que ahora quisiéramos
descubrir en la misma creación, para decir y proclamar.
Si Dios existe, existe como es y no de otra
manera. Por tanto Dios está presente en el Universo, en una flor como Dios
Trinidad con toda su historia infinita.
Una vez que uno, por la revelación que se
le ha otorgado en Cristo Jesús, ha llegado a esta evidencia, puede intentar una
pedagogía, basada en un recto pensamiento de fe, para contemplar en la flor al
Padre, al Hijo, al Espíritu Santo en la florcita que tengo delante, y quedar
ungido de emoción de paz. Y sin cuidado de que esta mística contemplativa me
vaya a quitar nada con el misterio el dolor del mundo. El mundo está saturado
de dolor, es cierto; pero es más cierto, es más sólido que el dolor del mundo
está saturado de la presencia de Dios.
Madrid, Santísima Trinidad 2020.
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