domingo, 7 de junio de 2020

1397. Santísima Trinidad – Envueltos en Trinidad


Envueltos en Trinidad

Meditatio


1. En este de la Trinidad – en España Día Pro Orantibus – son muchos los pensamientos que visitan nuestro corazón. Dia hermoso de muchos recuerdos espirituales. Ya pasó la Pascua, pero es Domingo, que es Pascua, incluso antes de la Pascua de los cincuenta días. Y la misma Trinidad en sí es la Pascua de las Pascua.
Cada año, en esta ocasión, hay mensajes. Tímidamente uno se ha atrevido a balbucear un poema, del que no queda muy satisfecho. A lo mejor hay un “quejido” que yo no lo quería. Este año el eslogan iba centrado en María:  Con María en el corazón de la Iglesia.
Como colofón a este pensamiento, podemos traer aquí el final del precioso documento, sellado el día de la Asunción del año pasado (2019): El arte de la búsqueda del rostro Dios (Líneas de orientación para la formación de las contemplativas). El documento es una joya, y ahí dentro hay mucha sabiduría, mucha experiencia espiritual condensada.

“168. Nuestro pensamiento se dirige a María, mujer enraizada en el silencio, virgen hecha Iglesia, templo donde la Palabra y la voz del Espíritu resuenan como brisa suave: «Se ha concedido que, por ella y por medio de ella, se realizasen de forma especial los misterios de la salvación humana, así se hizo posible contemplarlos de modo eminente y más profundo». Desde la invitación Alégrate, oh toda Hermosa, al hecho de custodiar los acontecimientos que revelan el misterio en la cotidianidad de cada día; desde la peregrinatio a lo largo de la vía dolorosa a la statio iuxta crucem; desde el profundo silencio del sábado a la aurora del Resucitado, María se ha convertido en summa contemplatrix, capax Dei.
Así sea para cada mujer contemplativa: que, en el silencio del claustro, habitada por el misterio, engendre vida”.
Vuelven los números… Y puedo informarme acudiendo a  entrevistas con el secretario de la Congregación. Mons. José Rodríguez Carballo, OFM, pero ene este momento, sin desprecio ni despecho, las estadísticas son pájaros siniestros, que distraen mi atención de algo infinitamente bello que, en la suprema libertad de la fe, quiero proclamar.

2. Es Día de la Trinidad y quiero contemplar a la Trinidad como discípulo del Maestro que nos ha anunciado el Reino de Dios. Con ello quiero llenar mi vida de sentido y mi camino de esperanza. Los avatares de la historia quedan absolutamente relativizados, incluso suprimidos, ante de la hermosura del misterio sin riberas que se nos entrega.
La Trinidad nace cuando Jesús resucita. Hasta entonces no había Trinidad. Existía pero no era visible, porque no había un Hijo de Dios aposentado en la fe, para que nosotros pudiéramos hablar con palabras inéditas del Misterio.
La Divinidad del Hombre Jesús estalla cuando Jesús Resucita y en la fe es recibido como Jesús Resucitado.
El camino nuevo que se abría era este:
ü Ahora podemos comprender que existe un Dios a quien podemos llamar Padre, a quien podemos llamar hijo, a quien podemos llamar Espíritu.
ü La Presencia Trinitaria queda depositada en Cristo para siempre. Donde esté Cristo estará al Trinidad, es decir, esa invasión infinita de amor que ni en la tierra ni en el cielo va a encontrar palabras adecuadas para capturarle. Dios será siempre, en sí mismo, el todo Otro, el Todo Uno, el Todo Dios. Si fuera de otro modo nuestro gozo no sería gozo y Dios quedaría del todo roto.
ü Desde la Trinidad, evidenciada en el Hijo, pudimos comprender que María de Nazaret es la santa y siempre Virgen María.
ü Desde la Trinidad, que se nos daba en la Resurrección, pudimos comprender que la marea de la historia humana, que era historia de salvación, que el protagonista de esta Historia salutis es Jesús, nuestro hermano.
ü Desde la Trinidad podemos entender que la continuación de la obra de Jesús – esto es, la evangelización y sacramentos, son revelación trinitaria.

3. En suma, estoy impregnado de la Trinidad, puesto que estoy impregnado del Misterio cristiano.
A lo mejor tenga que remodelar mis pensamientos de la Trinidad para no desvirtuar el misterio, que es uno, unificador, unificante. Cuando pienso en Jesús Dios no puedo menso de pensar en Dios Trinidad.
Resumiré todo diciendo que en la Trinidad no hay funciones confiadas a cada una de las personas mencionadas. Dios existiendo como es, existe actuando, y al actuar Dios actúa como una irrupción dinámica de amor irresistible. Dios es Trinidad siendo quien es
- Dios es poder
- Dios es vida
- Dios es Verdad
- Dios es sabiduría
- Dios es pasado
- Dios es presente
- Dios es futuro
- Dios es eternidad
- Dios es Padre: en su origen se llama Padre
- Dios es Hijo: en su generación se llama Hijo
- Dios es Espíritu: en su ultimidad se llama Espíritu
- Dios es amor: el amor es la acción total de Dios
- Dios es Revelación
- Pero siendo quien es Dios es Presencia.

4. Esta Presencia de Dios es la que ahora quisiéramos descubrir en la misma creación, para decir y proclamar.
Si Dios existe, existe como es y no de otra manera. Por tanto Dios está presente en el Universo, en una flor como Dios Trinidad con toda su historia infinita.
Una vez que uno, por la revelación que se le ha otorgado en Cristo Jesús, ha llegado a esta evidencia, puede intentar una pedagogía, basada en un recto pensamiento de fe, para contemplar en la flor al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo en la florcita que tengo delante, y quedar ungido de emoción de paz. Y sin cuidado de que esta mística contemplativa me vaya a quitar nada con el misterio el dolor del mundo. El mundo está saturado de dolor, es cierto; pero es más cierto, es más sólido que el dolor del mundo está saturado de la presencia de Dios.

Madrid, Santísima Trinidad 2020.

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