Vivir y solo vivir
(Corpus Christi 2020)
Dice el Señor:
El que come mi carne y bebe mi sangre
tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera
comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre
habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el
Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí (Jn 6,54-57)
Vivir
y solo vivir
es
lo que dice mi vida,
si
voy adentro a buscar
vida
es lo que yo quería;
y
una voz sale a mi encuentro:
la
vida es la Eucaristía.
No
el ser grande o famoso,
ser
del mundo luz y guía,
triunfador
siempre el primero,
maestro
de maestrías;
un
ángel quedo me dice:
tu
vida es la Eucaristía.
O
ser santo, el más que todos,
en
humildad muy purísima,
el
bienhechor de los pobres
de
memoria bendecida;
otra
cosa es lo que quiero,
mi
vida es la Eucaristía.
Ser
yo mismo y más que yo
con
ambición sin medida,
generoso
hasta el martirio,
si
la ocasión lo propicia;
no
lo quiero, es tentación,
la
vida es la Eucaristía.
Sea
Dios la paz perfecta,
la
paz que a mí me cobija,
y
callen mis pensamientos,
y
sea él mi armonía;
por
ahí brilla una luz,
la
vida es la Eucaristía.
Creer
con fe milagrosa
que
su Cuerpo allí palpita,
que
su Sangre allí se entrega
y
mi Sangre resucita;
ahora
empiezo a decir:
tu
vida es mi Eucaristía.
Mi
Dios, y silencio y paz,
sin
otra mirada esquiva,
y
ser amado y amar,
cuanto
puede el alma mía;
así,
sí, y siempre así:
una
vida Eucaristía.
Madrid,
Corpus Christi 2020.
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