domingo, 11 de agosto de 2019

1243l Mi anhelo de Santa Clara


Mi anhelo de Santa Clara

Pensndo muy especialmente
en las Novicias clarisas capuchinas
que nos edifican con su generosidad
y su amor a Jesús..

Fascinada por Jesús
y desde el alba sellada,
ser toda y sola de él
es ella y su nombre es Clara.

Clara vive y se la siente
muy presente en sus hermanas;
ser una flor del jardín,
ser esposa, ser amada.

Clara a la puerta es su Regla,
Clara adentro son sus cartas;
Clara de Asís o mi aldea
Clara de Guadalajara.

Clara, novicia anhelante
que con secreta mirada,
dejó  lo que ella bien sabe,
sabiendo que alguien llamaba.

Clara es la esposa amorosa
al mejor Esposo dada;
y cuando en ella he pensado,
me la he encontrado en el alma.

Mi nombre es tuyo, Jesús,
por el amor consagrada,
yo soy Clara y soy yo misma,
y soy la que a ti te agrada.

(De escritos anteriores, véase en este blog Pianticella)

Guadalajara, 11 agosto 2019

sábado, 10 de agosto de 2019

1242. Domingo XIX, ciclo C – No temas, pequeño rebaño


No temas, pequeño rebaño
Lc 12,32-48


Texto evangélico:
32 No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. 33 Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
 35 Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. 36 Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. 37 Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. 38 Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos. 39 Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. 40 Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». 41 Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». 42 Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? 43 Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. 44 En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. 45 Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, 46 vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. 47 El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; 48 pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá.

Hermanos:
1. Las palabras de Jesús han llegado hasta nosotros a través de la primera tradición de los discípulos, que las ha recogido con amor – pues solo desde el amor puede entenderse lo que Jesús nos ha revelado –, las ha ordenado, las ha agrupado para que de esta manera naciera el conjunto de esos cuatro escritos fundamentales de nuestra fe, que llamamos los Cuatro Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Vamos siguiendo este año el Evangelio de Jesús según san Lucas, y en esta homilía voy a centrarme en la primera frase del texto sagrado: “No temas, pequeño rebaño”, que tiene un sentido absoluto, sea que la apliquemos a la espera de la venida final de Jesús, o simplemente a la situación que estamos viviendo en este cambio de época de la historia humana.
En toda esta vorágine de la historia, bien podemos considerarnos nosotros, los cristianos, el pequeño rebaño de Jesús.

2. “No temas”. He aquí una locución sagrada que aparece en la Biblia cincuenta veces. No es una frase de aliento, de cortesía, de buena educación… No es una frase corriente de esas que decimos en buena convivencia: “No tengas miedo, todo saldrá bien”.
Esa frase se estrena en un momento solemnísimo cuando Dios, que ha entrado en la historia de Abraham, ya viejo y casado con una mujer estéril, se le aparece, le sale al encuentro, y le dice: “No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante (Gen 15,1)”. Acababa de comenzar esa historia maravillosa de Dios con el padre de los creyentes. Dios iba a hacer el milagro de su providencia. Dios iba a crear su pueblo: No temas. Esto es obra mía. Dios prometía a Abraham un hijo y una tierra.

3. Los profetas recibieron igualmente este mensaje de Dios: No temas. Soy yo el que va a hablar por ti.
En la historia del pueblo santo de Israel hubo un momento crucial en que todo estuvo a punto de desaparecer, absorbido por el imperio asirio. Estamos en los años del destierro de Babilonia, 70 años de cautividad. Un profeta enviado de Dios les anunció el consuelo y en sus profecías, resuena el “No temas” de Dios en medio de unos oráculos llenos de ternura:

“Porque yo, el Señor, tu Dios, | te tomo por tu diestra y te digo: | «No temas, yo mismo te auxilio».
No temas, gusanillo de Jacob, | oruga de Israel, | yo mismo te auxilio | —oráculo del Señor—, | tu libertador es el Santo de Israel.
… Pero tú te alegrarás en el Señor, | te gloriarás en el Santo de Israel. (Is 41, 13-16)).

4. Pero en los Evangelios hay un “No temas”, el más sublime de todos, cuando el ángel le dice a María: “: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús” (Lc 1,30-31).
Cuántas veces habría sentido Jesús en su corazón ese “No temas” pronunciado por su Padre, para proseguir en la obra emprendida.
Los auténticos discípulos de Jesús necesitan – necesitamos – escuchar en lo íntimo del corazón ese “No temas” para seguir en nuestra tarea y caminar en la fidelidad.
He aquí un episodio de la vida de Pablo, estando en Corinto: “Una noche dijo el Señor a Pablo en una visión: «No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad». Se quedó, pues, allí un año y medio, enseñando entre ellos la palabra de Dios. (Hch 18, 9-11).

5. Hermanos, el “No temas” que  nos dirige Jesús tiene una promesa, que es la corona de oro de este oráculo de sus labios: “No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino”.
El reino no es nuestra conquista; es el regalo que nos ha dado el amor de nuestro Padre, que nos ama lleno de ternura.
En esta hora, que podemos decir del todo singular en la historia de la humanidad y de la Iglesia, llega a nosotros la invitación de Jesús: No temas, pequeño rebaño.

6. Nuestra respuesta es la confianza sin condiciones, que es la fe. Lo hemos oído: “Por la fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.
Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas, y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios” (Heb 11).

Concluimos, hermanos:
Señor Jesús, somos tu pequeño rebaño, necesitado de tus cuidados y tu caricia. Quita de nuestro corazón todo temor y haz que entendamos tus palabras: “No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino”.

Ciudad de México, sábado 10 de agosto de 2019

lunes, 5 de agosto de 2019

1241. Cantaré misericordia – La herencia de la Porciúncula


Cantaré misericordia
La herencia de la Porciúncula

En la fiesta Brígida, Patrona de Europa, hace tres años, los ministros generales de la familia franciscana escribieron una carta sobre el Perdón de Asís (23 de julio de 2016). Se trataba de recordar el 800 aniversario de aquel acontecimiento. No pretendían resolver cuestiones históricas, sino dar un mensaje en esta ocasión, que era precisamente el Año de la Misericordia (2016).
He ahí algunos párrafos: “…Con su petición al Papa de una indulgencia extraordinaria para la pequeña iglesita de la Porciúncula, Francisco inventó una nueva manera de celebrar la sobreabundancia de perdón y de misericordia por parte de Dios para con nosotros. Podemos retomar y profundizar la bella definición de indulgencia que el Papa Francisco nos ha ofrecido en la Misericordiae vultus, definiéndola como “indulgencia del Padre que a través de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libra de todo resto de las consecuencias del pecado, habilitándolo para actuar con caridad, a crecer en el amor en vez de recaer en el pecado” (MV 22). Cada vez que recibimos esta indulgencia extraordinaria del Padre a través de la Iglesia, también nosotros experimentamos la abundancia de misericordia sobre nosotros para hacernos capaces de misericordia y de reconciliación para con los demás en las situaciones concretas de la vida.
San Francisco nos muestra ejemplos espléndidos de esta capacidad creativa de promover paz y reconciliación. Pensemos simplemente en el episodio del final de su vida, cuando él reconcilia al podestá con el Obispo de Asís haciendo cantar su Cántico del hermano Sol con la adición de la estrofa del perdón.
El antiguo biógrafo, al comienzo de esta narración, nos dice que Francisco dijo a sus compañeros: “Grande vergüenza es para nosotros, siervos de Dios, que el obispo y el podestá se odien tanto el uno al otro, y nadie se ponga en el trabajo de ponerlos en paz y concordia” (Compilatio Assisiensis 84). Francisco no piensa que se trate de una cuestión que no tiene que ver con él y siente vergüenza por el hecho de que nadie se preocupe por devolverles la paz”

Cantaré misericordia
en los albores del día,
cantaré fidelidad
para colmar mi alegría

Cantaré a mi Dios viviente,
que vivientes crea y cría,
a mi Dios de los perdones,
que da paz donde no había.

Cantaré a mi Dios presente,
que vive en el alma mía,
que da vida porque es vida
y todo pecado expía.

Entraré al altar de Dios,
con salmos y sinfonía,
avanzaré hasta la cruz
donde Dios hombre moría.

Porciúncula es el abrazo
de aquel Pobre que quería
el perdón del mundo entero
al pie de santa María.

Ser hermano es perdonarse
dejar el alma vacía
de injurias y sentimientos
e historias que un tiempo había.

Dios es futuro sorpresa
amor siempre en demasía,
Dios es Padre, Padre bueno,
ser más Padre no podría.

Hoy he vuelto a la Porciúncula,
mi casita de familia,
el hogar de mis secretos
la flor de mi poesía.

Para rogar y aprender
en silencio y pleitesía;
Dios es perdón amoroso,
recordar me convenía.

Y vuelvo alado a mi tierra,
a mi diaria compañía,
soy el mismo y soy distinto,
que el Padre me enternecía.

Alfaro-Logroño, agosto 2019.

viernes, 2 de agosto de 2019

1240. Domingo XVIII, ciclo C – Jesús nos invita a ser ricos ante Dios


Jesús nos invita a ser ricos ante Dios
Lc 12,13-21


Texto evangélico
13 [Entonces] le dijo uno de la gente: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». 14 Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». 15 Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».
16 Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. 17 Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. 18 Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. 19 Y entonces me diré a mí mismo: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. 20 Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”. 21 Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios»

Hermanos:
1. Uno lee este Evangelio, y al terminar se queda pensativo y rotundamente convencido, con ganas de felicitar al que así ha hablado y decirle: ¡Eso es hablar! ¡Qué razón!
Hay verdades como puños que ahí están, que nadie las puede cambiar, pero que, por lo que se ve, parece que es mejor ignorar.
Este lenguaje de Jesús, que todo el mundo puede entender, esta teología abierta a todos, no la podemos saltar. No seamos necios; reflexionemos. Ahora bien, vayamos por partes, Y veamos primero el suceso que ha provocado la parábola del rico insensato.

2. Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Este suceso nos instruye. Se percibe como este maestro judío tiene una categoría que se impone por sí misma. La súplica que le hacen a Jesús puede ser muy justa, pero no es correcta. Las herencias son tantísimas veces origen de pleitos de familia, y ¡qué peligroso y triste que se rompa la buena armonía entre hermanos por el dinero, por el reparto de aquel inmueble, de aquel negocio, de aquellas tierras! Si  no hay un arreglo por el  buen entendimiento, por la confianza…, se va a los abogados, y lo que al principio era un asunto de puertas adentro, de familia, pasa a ser pleito de abogados y de juez. Acaso la familia se rompe para siempre.
Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Ahí Jesús pone el alto: ¿Es esa la función verdadera de Jesús? De repente parece que podría ser una cosa buena: hacer las paces entre hermanos.
Pero Jesús, con su respuesta inquietante, entra en el meollo del asunto: ¿Qué es lo que queréis: más dinero o conversión de los corazones?
La repuesta de Jesús es aguda y cortante: Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?
Jesús  no ha venido a poner una oficina de pleitos y de herencias. Jesús ha venido con un mensaje distinto, con un mensaje radical, de cual, por supuesto, habrá que sacar las consecuencias…

3. Y en estas circunstancias es cuando Jesús plantea otro tema esencial: muerte, juicio y lo que viene, esa grave predicación de “los novísimos”.
Hoy hemos atenuado estos mensajes, porque nos parecen desoladores y pocos estimulantes. Un cáncer a los 50 años te cambia todo tu plan de vida, de arriba abajo.
Una de las formas de correcta elección que presenta san Ignacio – una de ellas – es representarse que uno se encuentra a la hora de la muerte. Imagínate que vas a morir. A la hora de tu muerte, ¿cómo querrías haber resuelto tú esta situación en la que hoy te encuentras? Es un pensamiento severo, pero bien verdadero.
A la hora de la muerte no nos arrepentiremos de haber hecho el bien, aunque nos hayan llamado tontos. A la hora de la muerte no nos arrepentiremos de haber ayudado a los demás, incluso aun a costa de perder. A la hora de la muerte no nos arrepintiremos de haber caminado con la verdad, no con la mentira y la corrupción. A la hora de la muerte uno no se arrepentirá de haber vivido un matrimonio digno, limpio, fiel, sin adulterio, sin la mujer que no le pertenecía…
En suma, a la hora de la muerte, que enlaza el tiempo con la eternidad, a la hora de poner el broche final a la vida, uno quisiera hacer un balance en positivo: Me habré equivocado tantas veces – y le pido perdón a Dios, si así ha sido – pero he querido hacer el bien siempre,  no engañarme a mí mismo, ni engañar a nadie, haber servido a Dios y a la humanidad con una vida honrada y generosa.

4. Escudriñando la parábola del rico insensato, vemos cómo Jesús ha tomado este criterio de la muerte para saber orientar, ya desde ahora mismo, la vida.
El ser humano ha nacido para ser feliz, y no hay acto en la vida que no lo hagamos sino pensando que así vamos a ser más felices.
Pero viene la equivocación fatal: Cuanto más dinero, más felicidad; cuanto más placer de los sentidos (de la carne y del sexo), más felicidad. Y todo eso a base de mentira, de corrupción y de atropello,
Todo esto es falso, aunque por ceguedad, no siempre lo veamos.
Ahora Jesús imagina una escena dramática: Desgraciado, esta noche vas a morir; ¿de qué te va a servir todo eso de cara a la eternidad?

5. Jesús  nos invita a ser ricos ante Dios, que no parece ser este su lenguaje ordinario. “Ser ricos ante Dios”, frase sorprendente que ha empleado Jesús. Porque, de pronto, nos parece que entenderíamos mejor sus intenciones, si nos dijera: ser pobres, absolutamente pobres, ante Dios.
Es pobre ante con esa pobreza que Jesús quiere, el que no tiene más riqueza que Dios mismo. Pero ese justamente es rico ante Dios. El que no se ha puesto a sí mismo en el centro del mundo, sino que ha dado todo a los demás en amor y servicio. Ese sí es pobre, pero es rico ante Dios.
Por el contrario, el que se ha hecho rico y rico para sí, caiga quien caiga…, ese  no tiene nada ante Dios. Ese es rico ante el mundo, y no es rico ante Dios. Y de esas riquezas no se va a llevar nada a la eternidad.
Frase final de Jesús: Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”. 21 Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios»
El Libro del Eclesiastés, que parece ser el libro del Desengañado del mundo, nos ha instruido en estos crudos pensamientos.

6. San Pablo, escuchando lo hondo del mensaje de Jesús, nos ha dado la respuesta: “si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él”.

Hermanos, terminemos mirando a Cristo:
Señor Jesús, tú eres mi riqueza en vida y eternidad. En ti confío y a ti me entrego. Amén.

Alfaro (La Rioja), viernes 2 agosto 2019.